El presidente estadounidense, Donald Trump, habló el sábado 4 de julio por la noche con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con el ucraniano, Volodímir Zelenski, en dos llamadas separadas, buscando reactivar la vía diplomática para poner fin a la guerra en Ucrania, dos días antes de la cumbre de la OTAN que se celebra el 7 y 8 de julio en Ankara.
Sobre el terreno, sin embargo, no hubo pausa: la noche del sábado, Ucrania atacó una de las principales bases aéreas rusas en la ocupada península de Crimea y Rusia lanzó 125 drones de ataque y cuatro misiles contra el país invadido.
La conversación entre Trump y Putin se extendió por casi 90 minutos. Según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, el mandatario estadounidense ofreció ayudar a encontrar una solución al conflicto en el contexto de su participación en la cumbre de la Alianza Atlántica, y sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, estarían dispuestos a viajar nuevamente a Moscú.
Ushakov calificó el intercambio de «bastante constructivo» y aseguró que Rusia busca «una resolución político-diplomática del conflicto», aunque teniendo en cuenta el «enfoque fundamental» ruso: Putin reiteró a Trump que Moscú tomará el control de todo el Donbass, una condición que Kiev rechaza rotundamente.
Zelenski, por su parte, calificó de «muy buena» su llamada con Trump, en la que le explicó la situación en el frente de batalla.
«Hay una posibilidad real de poner fin a la guerra. Y la determinación de Estados Unidos es decisiva», escribió el mandatario ucraniano en sus redes sociales, en las que confirmó que ambos acordaron continuar las conversaciones en Ankara, donde Zelenski está invitado.
Las negociaciones con mediación estadounidense estaban estancadas desde antes de la guerra que Estados Unidos lanzó contra Irán a finales de febrero, porque, a juicio de Washington, ninguna de las dos partes mostraba una intención real de avanzar hacia un alto el fuego.
La disputa por Kostiantínivka y las cifras del frente
Las lecturas sobre el momento militar no podrían estar más enfrentadas. El Kremlin afirmó el viernes 3 de julio que sus fuerzas capturaron la ciudad estratégica de Kostiantínivka, en la región oriental de Donetsk, algo que Zelenski y el Estado Mayor ucraniano desmintieron al asegurar que Kiev mantiene el control. El presidente ucraniano abordó el punto directamente con Trump durante la llamada del sábado.
Putin también aseguró que el ejército ruso conquistó 133 localidades ucranianas en lo que va de 2026. Sin embargo, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos, calificó esas afirmaciones de «enormemente exageradas» porque «no se corresponden con la realidad del campo de batalla»: según sus registros, las fuerzas rusas capturaron o infiltraron 64 localidades y unos 621,7 kilómetros cuadrados desde comienzos de 2026.
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Solo en junio, precisó el centro de análisis, los avances rusos se limitaron a 20 localidades y unos 30 kilómetros cuadrados, incluyendo posiciones apenas infiltradas parcialmente.
Zelenski y sus socios europeos consideran que la situación de Ucrania en el frente, sumada a los ataques de largo alcance contra territorio ruso, es mejor que nunca, y que Kiev se sentaría a una eventual mesa de negociación desde una posición de fuerza.
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Ucrania redobla los ataques contra la retaguardia rusa
Esa apuesta se refleja en los números que exhibió este domingo 5 de julio el ministro ucraniano de Defensa, Mijailo Fedórov: Ucrania prácticamente duplicó en junio los ataques contra objetivos rusos a más de 50 kilómetros de la línea de contacto, con más de 200.000 objetivos alcanzados en el mes, y aumentó significativamente la intensidad de sus operaciones contra la ocupada Crimea.
«La destrucción de depósitos, medios de transporte y rutas de abastecimiento reduce la capacidad del adversario para suministrar a sus unidades», afirmó el ministro en Telegram.
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La última demostración llegó la noche del sábado. El Estado Mayor ucraniano informó de un ataque exitoso contra el aeródromo de Gvardéiskoye, una de las principales bases aéreas rusas en Crimea, utilizada para operaciones de aviación táctica y naval, logística y mantenimiento.
También fueron alcanzados, según la misma fuente, puentes en Donetsk que Rusia emplea para trasladar personal y armamento, y tres depósitos de municiones en Donetsk, Lugansk y Jersón.
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Los ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera y logística rusa han provocado una crisis de desabastecimiento de combustible en varias regiones de Rusia.
Funcionarios rusos atribuyeron inicialmente la escasez a un aumento repentino de la demanda, aunque el propio Putin reconoció después que los ataques «sin duda crean problemas», insistiendo en que la situación no es crítica.
Además, las finanzas rusas entraron en números rojos en 2026. En el primer trimestre, cerca del 46% del gasto federal se destinó a partidas militares o relacionadas con la guerra, según un análisis de Janis Kluge, del German Institute for International and Security Affairs. Entre enero y abril, el déficit alcanzó el 2,5% del PIB, frente al 1,6% previsto inicialmente, lo que llevó al ministro de Finanzas, Antón Siluánov, a reconocer que el desequilibrio presupuestario era mayor de lo esperado.
El Kremlin habla de «terrorismo» y de una «zona de seguridad»
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó este domingo que los ataques ucranianos apunten a infraestructura militar.
«Las acciones del régimen de Kiev son de naturaleza terrorista, y el régimen está atacando nuestras instalaciones del sector energético, infraestructuras civiles que no tienen nada que ver con la estructura militar ni la industria de defensa», declaró en una entrevista con el medio Vesti.
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Según Peskov, Ucrania golpea el interior de Rusia «porque la dinámica en el frente empeora inexorablemente cada día».
«Nuestras tropas están avanzando», insistió, y advirtió que, «dada la agresividad del régimen de Kiev», Rusia tendrá que crear «una zona de seguridad o de contención» en Ucrania.
Moscú tampoco detuvo sus bombardeos. Durante la pasada noche, Rusia atacó Ucrania con 125 drones lanzados desde suelo ruso, Donetsk y Crimea, un misil aire-tierra Kh-31 disparado desde el mar Negro y tres misiles guiados Kh-59/69 desde el espacio aéreo de la ocupada Zaporizhia, según el parte de la Fuerza Aérea ucraniana.
Las defensas antiaéreas derribaron 112 drones y los tres misiles guiados, y el Kh-31 no alcanzó su objetivo, aunque se registraron impactos de cuatro drones en tres ubicaciones y caída de restos en ocho lugares.
Con EFE y medios locales
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