NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Los seres humanos se han tatuado durante miles de años por razones espirituales, culturales y personales. Mucho antes de que los tatuajes de mariposas en la espalda baja o los diseños que cubren el cuerpo entero se convirtieran en tendencia, los humanos ya marcaban su piel de forma permanente. Pero mientras la cultura del tatuaje ha evolucionado y crecido exponencialmente en todo el mundo, la ciencia sobre sus efectos en la salud sigue siendo llamativamente incompleta.
Lo que sí se sabe es que tatuarse no es un proceso inerte para el organismo. Y la historia reciente del rapero Machine Gun Kelly (MGK) lo ilustró de manera llamativa: al hacerse apresuradamente un enorme tatuaje de estilo blackwork que cubre gran parte de su torso, incluyendo la zona de los ganglios linfáticos alrededor de las axilas y los hombros, el artista afirmó que el proceso le dejó la piel de alrededor amarilla y le provocó malestar general.
Lo que ocurre dentro del cuerpo: una batalla que no termina
Cuando la aguja introduce tinta en la piel, penetra en la dermis, la capa intermedia. El cuerpo reconoce inmediatamente el pigmento como una sustancia extraña y envía células inmunitarias para eliminarlo. El problema es que las partículas de pigmento son demasiado grandes para que esas células puedan destruirlas. Así que las células inmunes las engullen, pero no las eliminan. Cuando esas células mueren, liberan el pigmento nuevamente, lo que desencadena un ciclo de inflamación crónica de bajo grado que puede durar décadas.
Un estudio publicado en noviembre de 2025 en la revista PNAS demostró este ciclo en ratones tatuados con tinta negra, roja y verde: la tinta se acumuló dentro de macrófagos en los ganglios linfáticos, los macrófagos murieron y los ganglios entraron en un estado de inflamación crónica. El mismo estudio encontró que esta alteración inmunitaria modificó las respuestas a vacunas en los ratones tatuados.
Las investigaciones también demuestran que las partículas de tinta pueden entrar en el sistema linfático y acumularse en los ganglios linfáticos, estructuras clave de la actividad inmunitaria del cuerpo. Un estudio publicado en Scientific Reports identificó pigmentos orgánicos, dióxido de titanio y metales pesados como cromo, cobalto, manganeso y níquel en tejidos linfáticos de cadáveres humanos.
Lo que contiene la tinta que nadie te dice
La microbióloga médica Manal Mohammed, profesora de la Universidad de Westminster, explicó en The Conversation que las tintas modernas para tatuajes son mezclas químicas complejas. «Contienen pigmentos que dan color, vehículos líquidos que ayudan a distribuir la tinta, conservantes para prevenir el crecimiento microbiano y pequeñas cantidades de impurezas», señaló. «Muchos pigmentos que se utilizan actualmente se desarrollaron originalmente para aplicaciones industriales como la pintura de automóviles, los plásticos y el tóner de impresoras, en lugar de para su inyección en la piel humana.»
Los investigadores han detectado trazas de metales pesados en las tintas para tatuajes, como níquel, cobalto, cromo y, en raras ocasiones, plomo. Acumulados en altas concentraciones, estos metales pueden causar daños en órganos internos, neurotoxicidad y un mayor riesgo de cáncer.
Las tintas también pueden contener pigmentos azoicos, compuestos orgánicos que bajo ciertas condiciones —como la exposición prolongada al sol o un tratamiento de eliminación con láser— pueden descomponerse en aminas aromáticas, sustancias vinculadas al cáncer y al daño genético en estudios de laboratorio. Los pigmentos negros, por su parte, pueden contener hidrocarburos aromáticos policíclicos, presentes también en el hollín y los gases de escape, muchos de los cuales están clasificados como cancerígenos.
La pregunta del millón: ¿causan cáncer los tatuajes?
La respuesta honesta es: todavía no lo sabemos con certeza. Un estudio publicado en The Lancet en 2024 encontró que las personas con tatuajes tenían un 21% más de riesgo de linfoma. Un estudio danés con casi 2,700 gemelos, publicado en enero de 2025 en BMC Public Health, encontró que los tatuados tenían un 62% más de riesgo de desarrollar cáncer de piel y casi tres veces más riesgo de linfoma con tatuajes grandes.
Sin embargo, hay evidencia contradictoria. Un estudio publicado en diciembre de 2025 en el Journal of the National Cancer Institute encontró que las personas con tres o más tatuajes grandes tenían un 74% menor riesgo de melanoma, la forma más grave de cáncer de piel, en comparación con quienes no tenían tatuajes. Estos estudios muestran correlaciones, no causalidad, y los investigadores subrayan que se necesitan más años de seguimiento para llegar a conclusiones definitivas.
Las tintas de colores y el caso extremo del hombre polaco
Las tintas de colores merecen mención especial. Mohammed advirtió que «las tintas de colores, en particular las rojas, amarillas y naranjas, se asocian con mayor frecuencia a reacciones alérgicas e inflamación crónica». La tinta roja se asocia especialmente con picazón persistente, hinchazón y granulomas, pequeños nódulos inflamatorios que el sistema inmune forma para aislar material que no puede eliminar.
Un caso que ilustra los extremos posibles es el de un hombre polaco cuya respuesta inmunitaria a un tatuaje de tinta roja derivó en la pérdida de la capacidad de sudar, la caída de todo el vello corporal y el desarrollo de vitiligo, una afección que aclara la piel de forma permanente.
Qué dice la ciencia y qué se puede hacer
La inflamación crónica derivada de los tatuajes se ha relacionado con daño tisular y mayor riesgo de enfermedades. Para personas con enfermedades autoinmunes o sistemas inmunitarios debilitados, el riesgo puede ser aún mayor. También existe el riesgo de infección al romper la barrera cutánea, incluyendo bacterias como Staphylococcus aureus, hepatitis B y C, e infecciones por micobacterias atípicas.
«Si bien la evidencia actual no sugiere un peligro generalizado, las investigaciones en aumento ponen de relieve importantes interrogantes sin respuesta sobre la toxicidad, los efectos inmunológicos y la salud a largo plazo», escribió Mohammed. «Los tatuajes siguen siendo una poderosa forma de autoexpresión, pero también representan una exposición química de por vida.»
En 2022, la Unión Europea restringió más de 4,000 sustancias peligrosas en tintas para tatuajes bajo su reglamento REACH, incluyendo cualquier sustancia clasificada como cancerígena o mutagénica. Sin embargo, en muchos países la industria del tatuaje sigue siendo ampliamente no regulada. Mohammed concluye con una advertencia directa: «A medida que el tatuaje continúa aumentando en todo el mundo, resulta cada vez más difícil ignorar la necesidad de una mejor regulación, transparencia e investigación científica sostenida.»
Antes de hacerte un tatuaje, habla con tu tatuador sobre las tintas que utiliza y las prácticas de higiene. Si tienes antecedentes de problemas inmunológicos, consulta con un médico primero.
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