NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Eli Lilly acordó comprar AtaiBeckley por hasta US$3,800 millones, en una operación que marca su entrada formal en la carrera por desarrollar tratamientos psicodélicos para la depresión y otros trastornos de salud mental.
La farmacéutica estadounidense pagará US$2,800 millones en efectivo al cierre de la transacción y podría desembolsar hasta US$1,000 millones adicionales si se alcanzan determinados hitos clínicos y regulatorios.
El acuerdo fue anunciado este jueves y las empresas esperan cerrarlo durante el tercer trimestre, sujeto a la aprobación de los accionistas de AtaiBeckley y a las autorizaciones regulatorias correspondientes.
La adquisición le dará a Lilly acceso a BPL-003, el principal candidato terapéutico de AtaiBeckley.
Se trata de un aerosol nasal de mebufotenina benzoato, una forma sintética de 5-MeO-DMT, un compuesto psicodélico que se investiga para el tratamiento de la depresión resistente.
La depresión resistente al tratamiento es una forma grave de depresión que persiste a pesar de que el paciente haya probado tratamientos convencionales.
Para millones de personas, los antidepresivos disponibles no logran una mejoría suficiente, pierden eficacia o producen efectos secundarios que dificultan su continuidad.
Ese vacío terapéutico ha despertado un renovado interés por medicamentos de acción rápida, incluidos compuestos psicodélicos o derivados de sustancias que durante décadas fueron consideradas marginales o controvertidas.
Lilly explicó que BPL-003 forma parte de una cartera de terapias diseñadas para actuar sobre la plasticidad sináptica, es decir, la capacidad del cerebro de formar y fortalecer conexiones entre neuronas en regiones vinculadas al estado de ánimo.
Según la compañía, la hipótesis es que algunos trastornos mentales graves podrían estar relacionados con pérdida de conectividad sináptica, y que estos tratamientos buscarían restaurar parte de esa capacidad.
El medicamento todavía es experimental.
Aunque BPL-003 recibió designación de Breakthrough Therapy por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y ya inició actividades de fase 3, aún debe demostrar seguridad y eficacia en ensayos avanzados antes de recibir una eventual aprobación.
AtaiBeckley informó que, en un estudio de fase 2b, BPL-003 mostró reducciones rápidas y duraderas de síntomas depresivos después de una visita clínica que duró aproximadamente dos horas en promedio.
La empresa sostiene que los efectos beneficiosos persistieron durante meses, pero esos resultados deben confirmarse en estudios más amplios.
Reuters reportó que AtaiBeckley espera resultados iniciales de los ensayos avanzados a comienzos de 2029.
El analista Andrew Tsai, de Jefferies, estimó que BPL-003 podría generar ventas de entre US$1,000 millones y US$2,000 millones si logra superar con éxito los ensayos de fase avanzada.
La operación también incluye otros activos de AtaiBeckley.
Entre ellos figura VLS-01, una formulación bucal de DMT en estudio para depresión resistente, y EMP-01, una formulación de MDMA en desarrollo clínico para trastorno de ansiedad social.
Lilly pagará US$6.75 por acción en efectivo al cierre.
Además, los accionistas de AtaiBeckley podrían recibir hasta US$2.50 adicionales por acción mediante derechos de valor contingente si se alcanzan hitos vinculados a BPL-003 y VLS-01.
El pago inicial representa una valoración de aproximadamente US$2,800 millones.
El componente contingente puede elevar el valor total hasta cerca de US$3,800 millones, aunque Lilly y AtaiBeckley advierten que no existe garantía de que esos pagos adicionales lleguen a concretarse.
La noticia impulsó las acciones de AtaiBeckley, que subieron más de 30 % en las operaciones de la mañana, según Reuters.
También arrastró al alza a otras desarrolladoras de fármacos psicodélicos, como Enveric Biosciences y GH Research.
La operación refleja el interés creciente de las grandes farmacéuticas por los tratamientos psicodélicos.
Reuters señaló que el sector ha recibido más atención tras cambios regulatorios y políticos en Estados Unidos, incluida una orden ejecutiva de la administración Trump orientada a acelerar revisiones de ciertos tratamientos psicodélicos y aumentar fondos federales de investigación.
El movimiento de Lilly también ocurre en un momento en que la farmacéutica ha acumulado enormes ingresos gracias al éxito de sus medicamentos para diabetes y obesidad.
Esa posición financiera le permite diversificar su cartera hacia áreas con alta necesidad médica no cubierta, como neurociencia, depresión resistente y otros trastornos psiquiátricos.
La analista Emily Field, de Barclays, dijo que la adquisición encaja con la expansión de la cartera de neurociencia de Eli Lilly y ofrece potencial de crecimiento en mercados amplios como la depresión.
El interés comercial es considerable.
El analista Trung Huynh, de RBC Capital Markets, estimó que la industria de los psicodélicos podría alcanzar US$12,000 millones en ingresos para 2034, una cifra que rivalizaría con el mercado actual de antidepresivos de marca.
El acuerdo también muestra cómo la salud mental se ha convertido en una nueva frontera para la innovación farmacéutica.
Durante años, el desarrollo de tratamientos psiquiátricos avanzó más lentamente que otras áreas terapéuticas.
Muchas opciones actuales actúan sobre neurotransmisores clásicos, como serotonina, noradrenalina o dopamina.
Los nuevos programas psicodélicos buscan mecanismos distintos, vinculados a neuroplasticidad, conectividad cerebral y experiencias terapéuticas administradas bajo supervisión clínica.
Eso no significa que sean tratamientos simples ni de uso domiciliario.
A diferencia de una pastilla convencional, muchas terapias psicodélicas requieren administración en un entorno controlado, preparación, monitoreo y acompañamiento profesional.
En el caso de BPL-003, Lilly y AtaiBeckley describen una intervención intranasal administrada en clínica, con una duración promedio de visita de unas dos horas en el estudio de fase 2b.
Ese punto será clave para su posible adopción.
Si el tratamiento llega a aprobarse, no solo deberá demostrar eficacia y seguridad.
También tendrá que integrarse de manera práctica a sistemas de salud, clínicas, seguros, equipos de salud mental y protocolos de supervisión.
La comparación inevitable es Spravato, el aerosol nasal derivado de ketamina de Johnson & Johnson, usado para depresión resistente bajo condiciones controladas.
Reuters recordó que ese tratamiento requiere visitas clínicas frecuentes, lo que puede limitar su uso en algunos pacientes.
Los desarrolladores de nuevos psicodélicos buscan terapias de acción rápida, efectos más duraderos y modelos de administración que puedan adaptarse mejor a la práctica clínica.
Sin embargo, el entusiasmo debe manejarse con cautela.
Los psicodélicos pueden producir alteraciones intensas de percepción, emociones, conciencia y estado mental.
Por eso, su desarrollo clínico exige estándares estrictos de seguridad, selección de pacientes, supervisión médica, control de riesgos psiquiátricos y evaluación cuidadosa de efectos adversos.
Tampoco todos los pacientes con depresión resistente serían candidatos.
Personas con ciertos antecedentes psiquiátricos, cardiovasculares o consumo problemático de sustancias podrían requerir evaluación especial o quedar excluidas, según el perfil final del tratamiento y las condiciones regulatorias.
El acuerdo de Lilly con AtaiBeckley no convierte a los psicodélicos en una solución inmediata.
Pero sí marca un cambio relevante: una de las mayores farmacéuticas del mundo está dispuesta a pagar miles de millones de dólares por una plataforma terapéutica que hasta hace pocos años permanecía fuera del centro de la industria.
Para AtaiBeckley, la compra ofrece escala, recursos y experiencia regulatoria.
Para Lilly, representa una apuesta por una nueva generación de tratamientos de salud mental y una forma de ampliar su cartera más allá de diabetes, obesidad y otros segmentos donde ya tiene fuerte presencia.
La adquisición también aumenta la presión sobre otras compañías del sector.
Si BPL-003 avanza con éxito, podría validar el interés de las grandes farmacéuticas por terapias psicodélicas y acelerar nuevas compras, alianzas o inversiones.
Si fracasa, recordaría que el campo sigue siendo de alto riesgo científico, regulatorio y comercial.
Por ahora, el mensaje principal es que Lilly ha decidido entrar con fuerza en una carrera aún experimental.
El objetivo es claro: desarrollar tratamientos que puedan ofrecer alivio a pacientes con depresión resistente, una condición que sigue dejando a muchas personas sin respuestas suficientes.
Pero la prueba definitiva no será el tamaño del acuerdo.
Será lo que muestren los ensayos clínicos de fase avanzada, la revisión de las autoridades regulatorias y, eventualmente, la capacidad de estos tratamientos para mejorar la vida de pacientes reales de forma segura, accesible y sostenible.
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