SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. — Los complementos alimenticios viven un fuerte auge impulsado por el interés por la nutrición, el bienestar y el cuidado personal. En España, una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) situó en 58 % la proporción de encuestados que había tomado algún complemento durante los 12 meses anteriores, frente al 42 % registrado en 2021.
Iciar Astiasarán, catedrática de Nutrición y Bromatología y directora del Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra, explicó a Science Media Centre España que estos productos concentran nutrientes u otras sustancias, como vitaminas, minerales, proteínas, fibras, extractos vegetales o probióticos, y suelen comercializarse en cápsulas, pastillas o líquidos.
Pese a su presentación en dosis y a las afirmaciones relacionadas con la salud que pueden acompañar a determinados ingredientes, los complementos no son medicamentos.
En España están regulados como alimentos y la legislación prohíbe atribuirles propiedades para prevenir, tratar o curar enfermedades. La normativa también obliga a indicar la dosis diaria recomendada, advertir que no debe superarse y señalar que estos productos no sustituyen una alimentación equilibrada.
Astiasarán sostiene que una dieta adecuada puede proporcionar los nutrientes necesarios en condiciones normales, aunque existen situaciones y grupos específicos en los que un aporte adicional puede resultar pertinente; por ello, recomienda que su utilización se realice con asesoramiento de profesionales sanitarios.
La evidencia tampoco es idéntica para todos los ingredientes. El magnesio participa en funciones como el metabolismo energético y el funcionamiento muscular y nervioso, mientras que los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA cuentan con declaraciones de salud autorizadas para funciones concretas cuando se cumplen las condiciones de consumo establecidas.
La vitamina D interviene, entre otros procesos, en la absorción y utilización del calcio y fósforo y en el mantenimiento de huesos y función muscular. El panorama es diferente para el colágeno: Science Media Centre España señala que no existe en la Unión Europea una declaración de propiedades saludables autorizada para el colágeno como tal.
Laura Esquius, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya, recuerda además que, una vez ingerido, el organismo lo digiere como otras proteínas, por lo que no puede asumirse que termine específicamente en una articulación determinada.
Los productos de origen vegetal tampoco están libres de incertidumbres. La ashwagandha, por ejemplo, ha sido estudiada por sus posibles efectos sobre el estrés y la ansiedad, pero la seguridad de su utilización prolongada todavía no está bien establecida.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que existen casos poco frecuentes que relacionan preparados de esta planta con lesiones hepáticas y recomienda evitarla durante el embarazo y la lactancia.
En el artículo de Science Media Centre España, Esquius señala la existencia de investigaciones sobre sus posibles efectos como adaptógeno, aunque recuerda que no dispone de declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea.
El NIH coincide en que todavía se necesita más información sobre su seguridad a largo plazo y señala posibles efectos sobre el hígado y la tiroides.
El principal mensaje de los especialistas es evitar que la popularidad de estos productos convierta su consumo en una decisión automática.
Las dosis excesivas pueden resultar perjudiciales y algunos complementos pueden interactuar con medicamentos, un riesgo especialmente relevante para personas con enfermedades de base, embarazadas, niños o pacientes que reciben tratamientos farmacológicos. Science Media Centre España también advierte de las compras a proveedores desconocidos en internet.
Elena Espeitx, profesora de la Universidad de Zaragoza e investigadora de los comportamientos alimentarios, atribuye parte de la expansión del mercado a las estrategias comerciales y a la influencia de las redes sociales.
La recomendación que se desprende de los expertos consultados es valorar la necesidad real de cada producto, revisar su composición y dosis y recurrir a profesionales sanitarios cuando las circunstancias personales puedan aumentar los riesgos.
Fuentes de respaldo: Science Media Centre España — artículo original BOE — Real Decreto 1487/2009 sobre complementos alimenticios AESAN NIH Office of Dietary Supplements NCCIH — información sobre ashwagandha.
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