Baja hormonas

SANTO DOMINGO, RD/ REDACCIÓN DE SALUD. — La forma en que se administra la terapia hormonal para tratar los síntomas de la menopausia podría ser determinante para su riesgo vascular. 

Un amplio estudio danés publicado en The BMJ analizó la relación entre el uso actual de terapia hormonal menopáusica y la aparición de tromboembolismo venoso, ictus isquémico e infarto de miocardio en mujeres de entre 50 y 69 años. 

Los investigadores, encabezados por Julie Berggreen, encontraron que las formulaciones orales se asociaban con un aumento del riesgo de coágulos sanguíneos en las piernas o los pulmones, independientemente de la dosis y de la duración del tratamiento.

Los resultados, sin embargo, requieren distinguir entre los diferentes eventos cardiovasculares y evitar interpretar la terapia hormonal como un riesgo uniforme. El incremento del riesgo de ictus isquémico e infarto de miocardio se observó especialmente con dosis orales de estradiol superiores a 1 miligramo al día utilizadas durante más de un año. 

Los datos publicados indican además que la asociación aumentaba con tratamientos más prolongados. En cambio, el estudio no encontró un incremento general de los eventos trombóticos entre las mujeres que recibían la terapia a través de la piel, aunque el análisis identificó una excepción para el infarto en un régimen transdérmico combinado cíclico que requiere una interpretación cautelosa.

Cindy Farquhar, profesora de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Auckland, explicó al Science Media Centre de Nueva Zelanda que, aunque existe esa diferencia entre las vías oral y transdérmica, el riesgo absoluto observado sigue siendo pequeño. 

Según su valoración de los resultados, por cada 10,000 mujeres que reciben tratamiento oral se producirían aproximadamente nueve casos adicionales de coágulos sanguíneos, seis de ictus y tres de infarto de miocardio. Farquhar destacó además que el riesgo aumenta ligeramente con la edad y con las dosis orales más elevadas.

Andrew Shelling, profesor del Departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas de la Universidad de Auckland, señaló que los resultados respaldan investigaciones anteriores y ponen de relieve la importancia de la vía de administración. 

El especialista explicó que los estrógenos administrados por vía oral pasan por el metabolismo hepático y pueden influir en proteínas relacionadas con la coagulación, mientras que el estrógeno transdérmico evita en gran medida ese primer paso por el hígado. 

Shelling subrayó que la evaluación debe individualizarse y considerar factores como edad, obesidad, tabaquismo, antecedentes médicos y forma de administración del tratamiento.

Los autores presentan estos hallazgos como asociaciones y no como prueba de que la terapia hormonal sea por sí sola la causa directa de los eventos vasculares, una distinción especialmente importante por tratarse de un estudio observacional de casos y controles basado en registros nacionales. 

Los resultados tampoco significan que las mujeres que utilizan terapia hormonal deban suspenderla por iniciativa propia. 

La investigación aporta, en cambio, nuevos datos para que la elección del tratamiento tenga en cuenta la dosis, su duración, la vía de administración y el perfil individual de riesgo.

La evidencia disponible hasta ahora coincide en que el tromboembolismo venoso constituye una de las diferencias más consistentes entre las formulaciones orales y transdérmicas.

Fuentes principales: Science Media Centre España — análisis y declaraciones de expertos PubMed — estudio de Berggreen y colaboradores The BMJ — investigación original. 

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