“He visto pruebas de que tienen una vacuna que parece del tamaño de una botella de refresco y se la vierten en el cuerpo de un niño pequeño, y pasan cosas malas en muchos casos”. Con estas palabras Donald Trump justificaba la orden ejecutiva que modifica por completo los esquemas de vacunación infantil.

La medida que el presidente firmó el 10 de agosto es una victoria para el movimiento MAHA (“hagamos a Estados Unidos sano otra vez”, por sus siglas en inglés), que ha relacionado la inmunización con la prevalencia de autismo y ha llevado a suprimir las recomendaciones que lo niegan en el portal oficial de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades).

Pero es un revés en la aprobación sanitaria para el país, según lo dejó claro este 12 de agosto la Organización Mundial de la Salud, en una publicación en X de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien calificó la medida como movida por “influencia política” y no por “evidencia científica”.

«La política de vacunación debe estar guiada por una revisión rigurosa, independiente y transparente de la mejor evidencia científica disponible, y no por la influencia política», afirmó Tedros en la red social.

Estados Unidos completó en enero pasado su retiro completo de la OMS, pero sus políticas multiplicadas por el poderoso aparato en redes sociales de los movimientos conservadores, como el MAHA, pueden tener impacto en países que sí están afiliados al organismo multilateral.

Algunos se han visto obligados a tomar medidas rápidamente, como la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA), que emitió este 12 de agosto un comunicado en el que reafirmó que la inmunización infantil es segura y eficaz y, sobre todo, no guarda relación con el autismo.

¿Qué cambia con la orden ejecutiva?

La hiperbólica afirmación de Trump sobre la botella de refresco refleja la oposición de los MAHA y de su principal adalid, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., a la administración de múltiples vacunas en una sola visita médica.

“Yo llevé a mis hijos a vacunarse en cinco visitas diferentes en un año”, afirmó Trump cuando fue consultado por periodistas sobre su experiencia personal.

Pero Tedros advierte que «retrasar las vacunas o separar innecesariamente las dosis no hace que la vacunación sea más segura, y puede dejar a los niños desprotegidos».

Efectivamente, no hay evidencia científica de que recibir varias vacunas a la vez sobrepase el sistema inmunitario de los niños.

La orden ejecutiva de Trump se refiere también a la cantidad de enfermedades para las que la administración federal recomienda inmunización, pasando de 18 a 11.

Las vacunas de la gripe, el Covid-19, el rotavirus, la hepatitis A y B, la meningitis bacteriana y la VRS (que protege contra infecciones respiratorias) quedan ahora sujetas a dos nuevas categorías para definir si su aplicación se justifica: «grupos o poblaciones de alto riesgo» y “toma de decisiones clínicas compartidas» entre padres y médicos.

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FOTO DE ARCHIVO: Un trabajador de la salud administra una dosis de la vacuna contra el sarampión a un niño durante una campaña de vacunación contra el sarampión en Ciudad Juárez, México, 15 de junio de 2025
Imagen de portada: FOTO DE ARCHIVO: Un trabajador de la salud administra una dosis de la vacuna contra el sarampión a un niño durante una campaña de vacunación contra el sarampión en Ciudad Juárez, México, 15 de junio de 2025 © Carlos Sanchez , Reuters

El otro cambio se refiere a las vacunas múltiples o combinadas, como la MMR, que genera anticuerpos contra sarampión, paperas y rubéola en una única dosis, pero que ahora ha quedado sujeta al desarrollo de inmunizaciones independientes para cada una de esas enfermedades.

«Esto se basa en lo que siento”, había admitido Trump en septiembre de 2025, cuando promovió por primera vez la eliminación de la llamada “triple vírica”.

Ninguna empresa vende vacunas con licencia para sarampión, paperas o rubéola de forma independiente en Estados Unidos, y la Academia Americana de Pediatría advirtió de que desarrollar versiones separadas de la MMR llevaría aproximadamente una década.

El Departamento de Salud aseguró que ya trabaja con laboratorios y fabricantes para tener una solución en los próximos 90 días.

Tedros, mientras tanto, asegura que las nuevas políticas no toman en cuenta evidencias «que muestran cuándo los niños son más vulnerables a las enfermedades, cuándo las vacunas proporcionan la mayor protección, cuántas dosis son necesarias y qué vacunas pueden administrarse juntas de forma segura».

Consecuencias en las urnas y en los bolsillos

La nueva cruzada de Trump puede atraerle simpatías y lealtades en los votantes del movimiento MAHA, al que él mismo ha reconocido como una importante palanca para su regreso a la Casa Blanca.

«Creo que realmente demuestra que le encanta escuchar a los estadounidenses comunes, cómo sus políticas y su administración afectan a la vida de las personas que crían a los niños en este país», elogió Jayme Franklin, una activista conservadora de 28 años que estuvo junto al presidente el lunes durante la firma de la orden ejecutiva.

Sin embargo, no hay evidencias de que el renovaco esquema redunde en nuevos apoyos, más allá de los grupos que ya estaban afiliados con las ideas del magnate republicano.

Sondeos de opinión revelan que las políticas de vacunación no son un factor que los estadounidenses toman en cuenta la hora de tomar decisiones en las urnas.

Incluso Tony Fabrizio, encuestador del Partido Republicano que ha medido las campañas presidenciales de Trump, apunta que las nuevas recomendaciones podrían no importar mucho a la mayoría de los votantes en las elecciones de medio término de noviembre próximo.

La asequibilidad parece ser el factor que moverá el voto en las próximas semanas, según el encuestador Frank Luntz.

«Cada vez que la administración o los republicanos se alejan del tema de la asequibilidad, no están hablando de lo que realmente importa a los estadounidenses”, adviernte Luntz.

De hecho, las nuevas políticas podrían tener un impacto económico para los padres, porque espaciar las dosis en visitas distintas obligará a más citas y, por lo tanto, más gastos de bolsillo en las consultas pediátricas, aunque las vacunas en sí sigan cubiertas por las aseguradoras.

El nuevo esquema distancia a Estados Unidos del promedio de vacunas recomendadas en países similares, que se ubica en 14, mientras que otros como Brasil o Corea del Sur tienen 18, igual que hasta el lunes en la nación norteamericana, lo que desmonta la afirmación de la Administración Trump de que su país era un caso excepcional.

Con Reuters, EFE y AP

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