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NUEVA YORK,EE.UU. / DIARIO DE SALUD. — Una alteración en la forma en que el cerebro utiliza determinados azúcares para modificar proteínas podría desempeñar un papel activo en la enfermedad de Alzheimer, según una investigación publicada en Nature Metabolism que abre una nueva línea de estudio sobre los cambios metabólicos asociados con la neurodegeneración.

El trabajo, publicado el 9 de junio de 2026, identificó un fenómeno denominado hiperglicosilación, caracterizado por un aumento en la producción de glicanos —estructuras de carbohidratos que se incorporan a proteínas y otras moléculas— en tejidos cerebrales afectados por Alzheimer.

Los investigadores combinaron análisis de tejido cerebral humano después de la muerte con dos modelos de ratones utilizados para estudiar diferentes características de la enfermedad. También recurrieron a metabolómica, lipidómica, glicómica y técnicas de rastreo isotópico para examinar cómo se producían esos cambios metabólicos.

Los resultados llevaron a los autores a plantear que la hiperglicosilación no sería únicamente una consecuencia del daño cerebral, sino que podría contribuir al proceso patológico.

Reducir la glicosilación mejoró la memoria en ratones

Una de las partes centrales del estudio consistió en intervenir experimentalmente la producción de glicanos.

Los científicos redujeron la actividad de PGM3, una enzima relacionada con la ruta metabólica de las hexosaminas, y utilizaron además una estrategia farmacológica para disminuir la N-glicosilación.

Ambas aproximaciones redujeron los niveles de N-glicanos en los cerebros de los animales con características de Alzheimer y produjeron mejoras en pruebas de memoria. Los experimentos fueron realizados en modelos animales y no constituyen evidencia de que estas intervenciones sean eficaces o seguras como tratamientos en seres humanos.

Los investigadores señalan, además, que actualmente no existen inhibidores de PGM3 capaces de atravesar la barrera hematoencefálica disponibles como tratamiento para el Alzheimer. El desarrollo de moléculas de este tipo constituye una posibilidad para futuras investigaciones preclínicas, no una terapia establecida.

Glucosamina produjo un efecto contrario en animales

El estudio examinó también la glucosamina, un suplemento ampliamente comercializado para problemas articulares.

En ratones 5xFAD, utilizados como modelo experimental de Alzheimer, la administración oral de glucosamina durante dos semanas incrementó la presencia de N-glicanos en el cerebro y estuvo acompañada de un deterioro adicional en una prueba de memoria social. El experimento incluyó siete animales en el grupo control y seis tratados con glucosamina para esa evaluación conductual.

Cuando el mismo procedimiento fue realizado en ratones sin la patología experimental, los investigadores no encontraron un incremento significativo de los N-glicanos ni deterioro de la memoria social.

La diferencia llevó al equipo a proponer que el cerebro afectado por neurodegeneración podría presentar una vulnerabilidad metabólica particular.

Los resultados no demuestran que tomar glucosamina cause Alzheimer en personas sanas, ni permiten extrapolar directamente las dosis administradas a los animales a decisiones clínicas en humanos.

Revisaron registros de más de 66,000 pacientes

Para explorar si la señal observada experimentalmente tenía correspondencia en humanos, los autores realizaron un estudio retrospectivo con registros electrónicos de salud del sistema de la Universidad de Florida recopilados entre 2012 y 2024.

Después de aplicar sus criterios de selección, el análisis de supervivencia incluyó 24,481 pacientes con Alzheimer y otras demencias relacionadas (ADRD) y 41,884 personas con deterioro cognitivo leve. El seguimiento mediano fue de aproximadamente cinco años.

Entre los pacientes con demencia, 1,896 tenían documentado el uso de glucosamina, mientras que en el grupo con deterioro cognitivo leve se identificaron 2,750 usuarios. En términos generales, alrededor del 8 % de los pacientes analizados tenía registros de utilización del suplemento.

Tras los análisis realizados por los investigadores, el uso documentado de glucosamina se asoció con un incremento cercano al 25 % en el riesgo de mortalidad entre pacientes con Alzheimer y demencias relacionadas. No se observó una diferencia estadísticamente significativa en mortalidad entre quienes tenían deterioro cognitivo leve.

Los investigadores también encontraron una asociación entre el uso de glucosamina y una mayor transición desde deterioro cognitivo leve hacia Alzheimer u otras demencias relacionadas.

Asociación no significa causalidad en pacientes

Esta parte de la investigación requiere especial cautela.

Los datos humanos proceden de registros clínicos retrospectivos, no de un ensayo en el que los participantes fueran asignados aleatoriamente a tomar glucosamina o placebo. Los investigadores identificaron la exposición al suplemento mediante notas médicas y registros clínicos y emplearon técnicas estadísticas para equilibrar características entre los grupos.

Por tanto, aunque existe una asociación estadística, estos resultados no permiten establecer por sí solos que la glucosamina haya provocado el aumento de mortalidad o la progresión de la enfermedad. Pueden existir diferencias entre usuarios y no usuarios que un análisis observacional no consiga eliminar completamente.

Los propios autores consideran necesaria la realización de un ensayo clínico amplio, controlado y doble ciego para determinar si la glucosamina realmente influye en el deterioro cognitivo de personas con demencia.

En consecuencia, el estudio tampoco constituye una indicación para que pacientes con Alzheimer suspendan por su cuenta un suplemento que estén utilizando. La pertinencia de mantener o modificar productos y medicamentos debe evaluarse individualmente con el profesional de salud que conoce su situación clínica.

Una posible nueva vía para estudiar el Alzheimer

La glicosilación es un proceso biológico normal y necesario. Participa en la estabilidad de las proteínas, la comunicación celular, el funcionamiento de receptores y otros mecanismos esenciales del cerebro. El problema investigado no es su existencia, sino el incremento anormal de determinadas formas de N-glicosilación observado en el contexto de la neurodegeneración.

El equipo encontró ese patrón tanto en tejido cerebral humano con Alzheimer como en modelos animales asociados con patología amiloide y tau. Al intervenir experimentalmente la ruta metabólica en ratones, observaron cambios funcionales en la memoria, lo que aporta evidencia mecanística más sólida que una asociación exclusivamente observacional.

Sin embargo, transformar ese descubrimiento en un tratamiento requerirá determinar si es posible modificar selectivamente la ruta metabólica sin alterar las numerosas funciones normales que desempeña la glicosilación.

El estudio sitúa así al metabolismo de los glicanos como un posible objetivo para futuras investigaciones sobre Alzheimer, pero la aplicación terapéutica permanece en una etapa experimental.

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