La escasez de alimentos en Galápagos durante el primer semestre de 2026 ofreció una imagen contundente: centenares de ecuatorianos, día tras día, haciendo fila para comprar una cubeta de huevos en la isla Santa Cruz, el corazón geográfico y turístico de este archipiélago ecuatoriano.

A sabiendas de que la carencia alimentaria golpea a Galápagos cada vez que se daña una de las embarcaciones que abastecen las islas, el rumor de que un minimarket estaba vendiendo huevos se esparció entre los más de 20.000 habitantes de Santa Cruz, quienes no dejaron de aglomerarse frente al establecimiento durante semanas. 

Fila de personas por desabastecimiento de huevos. Santa Cruz, Galápagos, 7 de abril de 2026.
Fila de personas por desabastecimiento de huevos. Santa Cruz, Galápagos, 7 de abril de 2026. © France 24 / Andrés Suárez Jaramillo

Entre los clientes de la Avícola Petrel se encuentra Sofía Arreola, quien pacientemente hace fila mientras mece el coche en el que dormita su bebé bajo un calor húmedo que supera los 30 grados Celsius. 

“A mí me ha afectado bastante porque hay que hacer tremenda fila. Yo estoy desde el día viernes esperando que me den una cubeta de huevos y, la verdad, nada. Me dan para el día martes, recién hoy día”. 

A Sofía, como al resto de personas en la fila, la avícola le permite comprar una sola cubeta de huevos semanal por un valor de 5,50 dólares. Una vez se agotan las existencias, quienes no alcanzan a comprar reciben un turno para regresar días después. Según Sofía, no solo escasean los huevos. En ocasiones tampoco se consigue papa, cebolla o incluso bebidas tan comunes como la Coca-Cola. 

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Imagen de portada: © France 24

Con cerca de 300.000 turistas al año y una población residente que apenas supera las 30.000 personas, Galápagos enfrenta una presión alimentaria considerable. El 60% de los alimentos que se consumen en las islas proviene de Guayaquil.

De acuerdo con cifras de la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG), cada mes ingresan alrededor de 3.000 toneladas de productos transportados por tres embarcaciones. Cuando alguna de ellas entra en mantenimiento o sufre averías, el archipiélago experimenta rápidamente escasez de productos básicos, una situación recurrente que ha reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la producción local. 

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Agricultoras de Galápagos batallan por tener un paraíso autosostenible 

Con las manos llenas de hormigas, Enma Ramón limpia su huerto de cebollas en la parte alta de la isla Santa Cruz. A pesar de los guantes, los insectos se encaraman por sus brazos y la pican como si fueran agujas que pincharan su piel. 

“Lo más lógico sería haber matado las hormigas con algún insecticida, pero voy a dañar mis cebollas sabiendo que son para mi comida. Al menos yo practico la agricultura orgánica”, afirma mientras se enjuga el sudor de la frente. 

Enma Ramón, productora local de Santa Cruz, Galápagos, el 7 de abril de 2026,
Enma Ramón, productora local de Santa Cruz, Galápagos, el 7 de abril de 2026, © France 24 /Andrés Suárez Jaramillo

Acostumbrada a trabajar entre las hormigas, Enma arranca del suelo un racimo de cebolla larga que zarandea en el aire para desprender la tierra. Se enorgullece de que sus cultivos estén libres de hongos y patógenos. Según ella, la cebolla producida localmente conserva mejor el sabor y la frescura que aquella que llega desde el continente tras varios días de transporte y almacenamiento. 

Sin embargo, cuando los sábados baja de su finca al mercado de Puerto Ayora para vender sus productos frescos y orgánicos, la realidad suele ser otra. “De la parte continental suele venir un poco más gruesa, lógicamente porque viene alterada, entonces la gente prefiere comprar la cebolla gruesa”. 

Su hermana Carmen también es agricultora. Conoce los ciclos del clima, los métodos de siembra en invernadero y las dificultades de cultivar sobre suelos volcánicos en un territorio donde pueden alternarse lluvias intensas, bajas temperaturas y calor extremo. 

Puesto de ventas de un mercado local de San Cristóbal, Galápagos, el 11 de abril de 2026.
Puesto de ventas de un mercado local de San Cristóbal, Galápagos, el 11 de abril de 2026. © France 24 / Andrés Suárez Jaramillo

Frente a su puesto en el mercado, comparte la misma frustración:

 “Es una pena que la gente de aquí no esté concientizada, no valore el producto nuestro, porque dicen: ‘esto está pequeño’, y prefieren comprar el producto de la parte continental ecuatoriana. Pagan más al ver un tomate grande porque creen que es mejor”. 

Para fortuna de Enma y Carmen, cuando las fallas en el transporte marítimo agravan la escasez, sus atados de cebolla y demás productos se venden como pan caliente. Pero la realidad es que ellas, como muchas otras agricultoras de Galápagos, enfrentan enormes desafíos para sobrevivir. 

El primero es territorial. El 97% de la superficie terrestre del archipiélago está protegida como Parque Nacional Galápagos. Apenas un 3% queda disponible para actividades humanas, incluida la agricultura, repartido en pequeñas parcelas de una o dos hectáreas. 

El segundo desafío es ambiental. En un ecosistema donde conviven lobos marinos, tortugas gigantes, tiburones martillo, iguanas marinas y piqueros de patas azules, el uso de numerosos agroquímicos permitidos en territorio continental está restringido o prohibido. El control de plagas como las ratas, la mosca blanca o la sigatoka negra, así como de especies invasoras como la mora y la guayaba, debe realizarse mediante técnicas biológicas que no alteren el delicado equilibrio insular. 

Archivo. Una iguana marina camina por la playa Tortuga Bay del Parque Nacional Galápagos, en la isla Santa Cruz del archipiélago de las islas Galápagos, situado a mil kilómetros de las costas continentales de Ecuador.
Archivo. Una iguana marina camina por la playa Tortuga Bay del Parque Nacional Galápagos, en la isla Santa Cruz del archipiélago de las islas Galápagos, situado a mil kilómetros de las costas continentales de Ecuador. © EFE/Archivo/Guillermo Legaria

En la práctica, los productos orgánicos cultivados en Galápagos suelen competir en desventaja frente a alimentos provenientes del continente, que presentan una apariencia más uniforme, mayor tamaño y una vida útil más prolongada. 

La conquista de la soberanía alimentaria 

Más aislada aún dentro del archipiélago se encuentra la isla Isabela. Aunque recibe turistas atraídos por sus playas y riqueza marina, su infraestructura hotelera y gastronómica es menor que la de Santa Cruz y San Cristóbal. 

Allí, el técnico agrícola Daniel Yuquilema, de la organización Heifer Ecuador, visita la finca donde trabaja Fanny, productora local de frutillas que abastece a uno de los hoteles de la isla. 

Para obtener mejores cosechas sin depender de químicos agresivos, Daniel acompaña a Fanny en la transición desde una agricultura convencional hacia prácticas agroecológicas. 

El técnico agrícola Daniel Yuquilema asiste a una productora local en Isabela, Galápagos, el 8 de abril de 2026,
El técnico agrícola Daniel Yuquilema asiste a una productora local en Isabela, Galápagos, el 8 de abril de 2026, © France 24 – Andrés Suárez Jaramillo

Con el apoyo de Heifer Ecuador, la Fundación IOI (Intercultural Outreach Initiative), el Ministerio de Agricultura y la Agencia de Bioseguridad para Galápagos, las agricultoras reciben formación en técnicas como el uso de semilleros, acolchados, bandas cromáticas, feromonas, compostaje e invernaderos.

 “Nosotros impulsamos esta transición agroecológica en las fincas de Galápagos. Nuestro objetivo es que puedan optar por prácticas agroecológicas u orgánicas para minimizar el impacto de los agroquímicos”, explica Yuquilema. 

En el caso de Fanny, las ratas representan una amenaza mayor que las hormigas. Para combatirlas sin recurrir a sustancias prohibidas, utiliza trampas con cebos que aprendió en las capacitaciones. También recurre a métodos tradicionales como el bicarbonato o la aspersión de preparados picantes sobre los cultivos, que según ella ayudan a mantener alejados a los roedores. 

Aunque la producción local alcanza aproximadamente el 40 % de la demanda alimentaria de las islas, el crecimiento del turismo sigue aumentando la presión sobre el sistema de abastecimiento.

Vista aérea de Puerto Ayora, isla Santa Cruz, Galápagos
Vista aérea de Puerto Ayora, isla Santa Cruz, Galápagos Rodrigo BUENDIA AFP/Archivos

Las agricultoras esperan que el apoyo institucional les permita incrementar la producción, abastecer tanto a hoteles como a residentes y competir en mejores condiciones frente a los alimentos importados desde el continente. 

Sin embargo, muchas consideran que harán falta medidas más profundas para fortalecer la producción local y reducir la dependencia externa. 

Mientras los aviones y cruceros continúan llegando cargados de visitantes atraídos por la biodiversidad única que inspiró al naturalista inglés Charles Darwin, las agricultoras de Galápagos libran una batalla menos visible. Entre plagas, restricciones ambientales y un mercado dominado por los productos importados, intentan producir alimentos en uno de los ecosistemas más protegidos del planeta. La paradoja persiste: uno de los paraísos naturales más famosos del mundo aún no logra alimentarse, plenamente, a sí mismo. 

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