ONTARIO, CANADA/ DIARIO DE SALUD.- Millones de personas utilizan estatinas para controlar el colesterol y reducir el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. Sin embargo, algunos pacientes presentan dolor muscular, debilidad y dificultades para realizar actividad física, síntomas que pueden llevarlos a disminuir la dosis o abandonar el tratamiento.
Una investigación de la Universidad McMaster, publicada en la revista Science Advances, identificó un mecanismo biológico que podría explicar por qué estos medicamentos afectan el tejido muscular en determinados pacientes.
El estudio revela una interacción hasta ahora desconocida entre el sistema inmunitario y el metabolismo energético de las células musculares. De acuerdo con los investigadores, las estatinas pueden alterar la manera en que estas células producen energía y activar una respuesta inmunitaria interna que contribuye al daño muscular.
Un obstáculo para mantener el tratamiento
Las estatinas se encuentran entre los medicamentos más utilizados y eficaces para prevenir enfermedades cardiovasculares y reducir el riesgo de muerte prematura. No obstante, se estima que entre el 7 % y el 29 % de sus usuarios presentan algún tipo de síntoma muscular.
“Los efectos secundarios musculares llevan a algunas personas a reducir la dosis o a dejar de tomar el medicamento por completo”, explicó Jonathan Schertzer, profesor del Departamento de Bioquímica y Ciencias Biomédicas de McMaster y autor principal de la investigación.
Aunque la relación entre estos fármacos y las molestias musculares se conoce desde hace años, los mecanismos responsables todavía no se comprenden completamente.
Las células musculares activan una respuesta inmunitaria
La investigación fue liderada por Nazli Robin y Nicole Barra, integrantes del Laboratorio Schertzer. Mediante experimentos con células musculares y modelos de ratón, el equipo observó que la alteración del metabolismo energético provocada por las estatinas podía desencadenar una respuesta inmunitaria dentro de las propias células.
Al bloquear esta respuesta, los científicos lograron prevenir una parte importante del daño muscular observado durante los experimentos.
Uno de los aspectos más relevantes es que el mecanismo relacionado con los síntomas musculares parece funcionar de manera independiente al proceso mediante el cual las estatinas reducen el colesterol.
Esto abre la posibilidad de desarrollar tratamientos dirigidos específicamente a la vía inmunitaria, sin interferir con la protección cardiovascular que ofrecen estos medicamentos.
Posibles tratamientos contra la intolerancia
Los resultados ofrecen una nueva perspectiva sobre la relación entre la inflamación, el metabolismo celular y los efectos secundarios de los medicamentos.
Según los investigadores, la vía identificada contiene varios objetivos potenciales para el desarrollo de terapias que protejan el tejido muscular y mejoren la tolerancia a las estatinas.
Sin embargo, los hallazgos proceden de estudios realizados con células y modelos animales. Será necesario continuar las investigaciones antes de determinar si el mecanismo funciona de la misma manera en seres humanos y puede convertirse en un tratamiento seguro para los pacientes.
El proyecto contó con la participación de instituciones científicas de Canadá, Francia y Australia. La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá.
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