Nick Turk-Browne prepara a una niña para una resonancia magnética en el Centro de Imágenes Cerebrales de la Universidad de Yale en 2021/ 160/90
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- ¿Por qué la mayoría de las personas no recuerda nada de sus primeros años de vida? Durante décadas, la ciencia atribuyó este fenómeno, conocido como amnesia infantil, a la inmadurez del hipocampo, la región cerebral encargada de almacenar recuerdos. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Yale sugiere que esa explicación podría estar incompleta.
El estudio, publicado recientemente por investigadores estadounidenses, encontró evidencias de que los bebés son capaces de formar recuerdos episódicos —aquellos relacionados con experiencias específicas— mucho antes de lo que se pensaba. El hallazgo plantea una nueva interrogante: si esos recuerdos se crean, ¿por qué desaparecen más adelante?
Para responder a esta pregunta, los científicos analizaron la actividad cerebral de 26 bebés con edades comprendidas entre los cuatro meses y los dos años. El objetivo era determinar si el hipocampo infantil ya posee la capacidad de codificar recuerdos individuales.
Los resultados mostraron que, efectivamente, los bebés generan recuerdos específicos y que el proceso involucra las mismas áreas cerebrales asociadas a la memoria episódica en los adultos.
Imagen ilustrativa/ Marina Demidiuk / Gettyimages
Cómo descubrieron que los bebés recuerdan
Durante el experimento, los investigadores mostraron a los niños imágenes de rostros, objetos y escenas. Posteriormente, presentaron una imagen ya vista junto a una completamente nueva para observar cuál captaba más su atención.
“Cuando los bebés solo han visto algo una vez, esperamos que lo miren con más atención al volver a verlo. Si observan durante más tiempo la imagen conocida, podemos interpretar que la reconocen como familiar”, explicó Nick Turk-Browne, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Yale.
Mientras los bebés observaban las imágenes, los científicos registraban la actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional, una técnica que permite identificar qué regiones del cerebro se activan durante determinadas tareas cognitivas.
Los investigadores encontraron una relación directa entre la actividad del hipocampo y la capacidad de reconocer imágenes previamente observadas. Cuanto mayor era la actividad cerebral durante la exposición inicial a una imagen, más probable era que el bebé la reconociera después.
El papel del hipocampo en los primeros recuerdos
Uno de los hallazgos más relevantes fue que la actividad de codificación más intensa se registró en la región posterior del hipocampo, una zona vinculada a la memoria episódica en adultos.
Aunque el fenómeno se observó en todos los participantes, los resultados fueron especialmente sólidos en los niños mayores de un año.
Según los investigadores, esto demuestra que la capacidad de formar recuerdos episódicos aparece mucho antes de los primeros recuerdos conscientes que las personas suelen conservar en la edad adulta.
El descubrimiento contradice parcialmente la teoría tradicional que sostenía que la amnesia infantil se debía exclusivamente a que el hipocampo aún no estaba suficientemente desarrollado para almacenar experiencias.
Imagen ilustrativa/ 123RF
¿Dónde terminan esos recuerdos?
La gran incógnita sigue siendo qué ocurre con esos recuerdos infantiles a medida que el cerebro madura.
Una posibilidad es que las memorias simplemente se degraden con el tiempo y desaparezcan. Sin embargo, Turk-Browne considera más probable que los recuerdos permanezcan almacenados, pero se vuelvan inaccesibles para la conciencia adulta.
Actualmente, su equipo desarrolla nuevas investigaciones para evaluar esta hipótesis. Uno de los experimentos consiste en mostrar a niños pequeños videos caseros grabados desde su propia perspectiva durante la infancia para determinar cuánto tiempo permanecen esos recuerdos disponibles.
Los resultados preliminares sugieren que algunas memorias podrían persistir al menos hasta la edad preescolar antes de desvanecerse.
“Los datos de nuestras investigaciones, junto con hallazgos recientes en modelos animales, indican que la amnesia infantil podría ser principalmente un problema de recuperación de la memoria”, señaló Turk-Browne.
El investigador incluso plantea una posibilidad que hasta hace poco parecía propia de la ciencia ficción: que ciertos recuerdos de la infancia continúen existiendo en el cerebro adulto, aunque permanezcan fuera de nuestro alcance consciente.
Si futuras investigaciones confirman esta hipótesis, la comprensión científica de la memoria humana podría experimentar uno de sus cambios más importantes de las últimas décadas.
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