SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Más del 40 % de los adolescentes en Estados Unidos reportan sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza, una realidad que ha encendido las alarmas entre especialistas en salud mental.
Para el psicólogo clínico y profesor de Weill Cornell Medicine, el doctor Kenneth Barish, parte del problema radica en la progresiva desconexión de las familias extensas. A su juicio, la reducción del papel de los abuelos en la vida cotidiana de los niños ha privado a muchas familias de una fuente esencial de apoyo emocional.
«No evolucionamos para criar a nuestros hijos en aislamiento», sostiene el especialista, quien considera que la presencia activa de los abuelos puede marcar una diferencia significativa en el bienestar psicológico de las nuevas generaciones.
Una sociedad enfocada en el éxito individual
En su reciente libro, The Art and Science of Parenting and Grandparenting, Barish analiza cómo los cambios culturales han desplazado valores como la empatía, la solidaridad y el sentido de comunidad.
Según explica, durante décadas se ha promovido una cultura centrada en el rendimiento individual, donde el éxito académico y profesional suele ocupar un lugar prioritario frente a las relaciones humanas y el bienestar emocional.
Diversas investigaciones han asociado esta presión constante por destacar con mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés, especialmente entre adolescentes y jóvenes de entornos competitivos.
El propósito de ayudar a otros
El especialista sostiene que los niños necesitan desarrollar un propósito que trascienda los logros personales. Fomentar la empatía, la cooperación y el compromiso con los demás puede convertirse en un factor protector frente a los problemas emocionales.
Estudios citados por el autor indican que las actividades altruistas y el voluntariado están vinculados con una mejor autoestima, menores tasas de depresión, una mayor resiliencia y beneficios para la salud física a largo plazo.
Por ello, recomienda que las familias participen juntas en actividades solidarias y promuevan conversaciones frecuentes sobre la importancia de la bondad, la comprensión y el respeto hacia los demás.
Los abuelos como fuente de resiliencia emocional
Barish destaca que los abuelos aportan mucho más que ayuda práctica. Su presencia suele brindar estabilidad emocional, escucha activa y apoyo incondicional, elementos fundamentales para el desarrollo psicológico de los niños.
El experto describe estas interacciones como pequeñas dosis de bienestar emocional que fortalecen la confianza, reducen la sensación de soledad y enseñan a los menores a enfrentar las dificultades de la vida.
La simple experiencia de sentirse escuchado y comprendido puede convertirse en uno de los principales factores de protección frente a la ansiedad y otros problemas emocionales.
El riesgo de la crítica constante
Otro aspecto que preocupa al psicólogo es el exceso de críticas dentro del entorno familiar.
Según su experiencia clínica, muchos adultos creen que señalar constantemente los errores ayudará a los niños a mejorar. Sin embargo, la evidencia apunta en la dirección contraria.
Las críticas frecuentes pueden generar inseguridad, resentimiento y falta de motivación, mientras que el reconocimiento del esfuerzo favorece el aprendizaje y fortalece la autoestima.
Inspirado en las investigaciones de la psicóloga Carol Dweck sobre la «mentalidad de crecimiento», Barish recomienda elogiar la perseverancia, la dedicación y la capacidad de aprender de los errores, en lugar de centrarse únicamente en los resultados o el talento natural.
Conversar más y castigar menos
El especialista también propone un enfoque educativo basado en el diálogo, la comprensión emocional y la resolución colaborativa de conflictos.
En lugar de recurrir exclusivamente a castigos, anima a padres y abuelos a involucrar a los niños en la búsqueda de soluciones y ofrecerles oportunidades para corregir sus errores y comenzar de nuevo.
Para Barish, la clave del desarrollo infantil no radica únicamente en enseñar habilidades académicas o sociales, sino en construir relaciones sólidas que permitan a los niños sentirse valorados, seguros y capaces de afrontar los desafíos de la vida.
Una lección para las familias modernas
En una época marcada por el estrés, la hiperconectividad y la creciente preocupación por la salud mental juvenil, el mensaje del experto es claro: recuperar los lazos entre generaciones podría ser una de las herramientas más efectivas para fortalecer el bienestar emocional de niños y adolescentes.
Más allá de los avances tecnológicos o las estrategias educativas, el afecto, la escucha y la presencia de los abuelos continúan siendo recursos de enorme valor para el desarrollo emocional de las nuevas generaciones.
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