SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- El Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT) cumplió 28 años en un momento marcado por dos realidades: República Dominicana ha desarrollado durante décadas capacidades para trasplantar órganos y tejidos, pero todavía enfrenta una limitada disponibilidad de donantes y pacientes que continúan esperando una oportunidad.
La institución conmemoró su aniversario el 11 de agosto de 2026 con el encuentro 28 años Sembrando Esperanza, porque la vida florece cuando decides donar, encabezado por el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, y el director del INCORT, José Juan Castillos Almonte.
La fecha tiene un significado particular.
Exactamente 28 años antes, el 11 de agosto de 1998, fue promulgada la Ley 329-98, que regula la donación, extracción, conservación e intercambio de órganos y tejidos humanos y creó las estructuras responsables de organizar esta actividad en el país.
Una institución creada para coordinar los trasplantes
La Ley 329-98 creó dos estructuras diferentes.
Por una parte, el Consejo Nacional de Trasplante (CNT), responsable de definir las políticas generales, y por otra el INCORT, concebido como órgano técnico encargado de coordinar la red de donación y trasplante y ejecutar las políticas establecidas por el Consejo.
Entre las responsabilidades institucionales del INCORT se encuentran mantener registros de donación, trasplantes y potenciales receptores, coordinar los equipos implicados y promover campañas de información y sensibilización.
Actualmente, el ministro Víctor Atallah preside el Consejo Nacional de Trasplante y José Juan Castillos Almonte dirige el INCORT y actúa como secretario del Consejo, según la relación institucional vigente publicada por el organismo.
“Nuevas vidas” detrás de los trasplantes
Durante el aniversario, Atallah pidió mirar más allá de la cifra institucional.
El ministro sostuvo que el verdadero significado de estos 28 años está en las personas que pudieron continuar viviendo gracias a la decisión de otras de donar sus órganos.
“Más que los años, es toda la historia de nuevas vidas, de personas que siguieron caminando gracias a muchas personas que decidieron hacer la donación”, declaró durante la actividad.
Atallah afirmó además que él mismo se encuentra registrado como donante y llamó a fortalecer la comprensión de la donación como una posibilidad de vida para pacientes que necesitan un órgano.
El trasplante comenzó mucho antes que el INCORT
La historia dominicana de los trasplantes es anterior a la creación de la institución.
Los registros históricos del INCORT señalan que en 1972 se realizó un primer trasplante renal con un riñón procedente de un donante fallecido. El injerto, sin embargo, se perdió pocos días después debido a las limitaciones técnicas e inmunológicas existentes en aquella época.
El gran hito renal llegó en 1986.
El INCORT documenta que ese año se realizó en el Hospital José María Cabral y Báez, de Santiago, un trasplante renal exitoso de donante vivo relacionado, cuyo injerto funcionó durante más de 15 años.
Durante la conmemoración, Castillos situó específicamente esa intervención el 23 de diciembre de 1986. El dato también fue recogido en la cobertura del aniversario.
Un año después, en 1987, comenzó el primer programa organizado de trasplante renal en el Hospital Salvador B. Gautier. En 1989 se estableció allí un laboratorio para tipificación HLA y pruebas de compatibilidad.
Posteriormente llegaron nuevos hitos: en 1993 se realizó el primer trasplante renal infantil y se desarrollaron otros programas en centros hospitalarios del país.
Casi 5.800 trasplantes registrados hasta 2025
Las cifras institucionales muestran cuánto ha crecido esa actividad.
El portal del INCORT contabiliza 5.794 trasplantes realizados en República Dominicana entre 1972 y 2025, aunque esa cifra global reúne distintas modalidades de trasplante y no debe interpretarse exclusivamente como trasplantes de órganos sólidos.
Los registros históricos de la institución muestran, por ejemplo, actividad en trasplante renal, hepático, cardíaco, médula ósea, páncreas y córnea a lo largo de distintas etapas.
Pero haber desarrollado capacidad técnica no significa que todas esas modalidades estén actualmente disponibles de forma regular.
Uno de los desafíos: volver a trasplantar corazones
Entre los principales retos identificados por Castillos se encuentra recuperar el programa de trasplante cardíaco.
República Dominicana sí tiene antecedentes en este procedimiento.
El INCORT documentó que entre 2012 y 2013 se realizaron tres trasplantes de corazón en el país. Sin embargo, posteriormente la actividad quedó detenida, entre otras razones por los costos y la disponibilidad limitada de donantes.
Por eso, cuando el director habla ahora de “recuperar” el trasplante cardíaco, no se refiere a introducir una técnica nunca realizada en República Dominicana, sino a reactivar una capacidad que existió y dejó de funcionar regularmente.
Pulmón e intestino, los siguientes pasos
El INCORT también plantea avanzar hacia programas de trasplante pulmonar e intestinal, dos modalidades que Castillos incluyó entre las capacidades pendientes de desarrollar en el sistema dominicano.
El objetivo supondría un nivel adicional de complejidad.
Un programa de trasplante de órganos no depende únicamente de disponer de cirujanos capaces de realizar la intervención. Necesita detección y mantenimiento de potenciales donantes, equipos coordinadores, cuidados intensivos, pruebas de compatibilidad, logística para extracción y traslado, inmunosupresión, seguimiento permanente y mecanismos transparentes para asignar órganos.
Precisamente la coordinación de esos componentes forma parte de las funciones atribuidas legalmente al INCORT.
Un problema decisivo: faltan donantes
Uno de los obstáculos más importantes sigue siendo conseguir suficientes órganos de personas fallecidas.
En junio de 2026, Castillos informó que en 2024 se registraron 22 donantes fallecidos, mientras que en 2025 la cifra descendió a 12.
Hasta el momento de esas declaraciones, en junio de 2026, el país había contabilizado un donante fallecido durante el año.
El funcionario relacionó parte del descenso con la desinformación y la desconfianza existente alrededor de los procesos de donación.
Según los datos ofrecidos entonces por Castillos, la negativa de familiares ante una potencial donación después de diagnosticarse muerte encefálica rondaba el 70 %.
Son cifras que ayudan a explicar por qué fortalecer la “cultura de donación” ocupa un lugar central en el discurso del INCORT.
Cerca de 550 personas esperaban un riñón
El impacto se observa directamente en las listas de pacientes.
Castillos informó en junio de 2026 que alrededor de 550 personas se encontraban en lista de espera para un trasplante renal, entre ellas al menos diez niños. Aproximadamente el 15 % correspondía a pacientes menores de 25 años, según los datos que ofreció entonces.
Estas cifras tienen una fecha de corte específica y pueden cambiar conforme pacientes entran o salen de las listas, por lo que no deben presentarse como un conteo en tiempo real de agosto.
En ese mismo balance, el director señaló que durante 2026 se habían efectuado hasta ese momento 26 trasplantes de órganos sólidos: 24 procedentes de donantes vivos y dos de donantes fallecidos.
La marcada diferencia refleja la dependencia que todavía tiene el sistema respecto de la donación en vida, particularmente en trasplante renal.
La escasez también afecta a las córneas
El problema no se limita a los órganos sólidos.
Castillos reportó que durante 2025 se realizaron 420 trasplantes de córnea, pero únicamente diez de las córneas utilizadas fueron donadas en República Dominicana.
Las otras 410 tuvieron que adquirirse en el extranjero, según la información suministrada por el director del INCORT en junio.
Eso explica otro de los objetivos planteados durante el aniversario: aumentar la disponibilidad nacional de córneas.
A diferencia de órganos como corazón, hígado o pulmones, la donación de córneas después del fallecimiento no requiere que la persona permanezca conectada a ventilación mecánica en una unidad de cuidados intensivos, lo que amplía teóricamente el universo de posibles donantes.
Niños que todavía deben viajar al extranjero
Otro de los retos destacados por Castillos afecta especialmente a los pacientes pediátricos.
El director planteó la necesidad de desarrollar capacidades que permitan evitar que niños que requieren un trasplante hepático tengan que viajar fuera de República Dominicana para recibir el procedimiento.
La intención forma parte de un desafío mayor: conseguir que procedimientos complejos puedan realizarse de manera sostenible dentro del sistema nacional y no dependan de soluciones en otros países.
La cobertura de la seguridad social sigue en discusión
El costo constituye otra barrera.
Durante el aniversario, Castillos reclamó una mayor cobertura de los trasplantes por parte de la seguridad social.
En declaraciones realizadas en junio de 2026, el director explicó que el trasplante renal era el procedimiento de trasplante de órgano sólido que disponía de cobertura dentro de la Seguridad Social y señaló que los pacientes todavía podían enfrentar determinados gastos de bolsillo.
Esto permite entender por qué ampliar la cobertura aparece como uno de los puntos pendientes: realizar técnicamente un trasplante es solamente una parte del problema; el paciente también necesita acceso financiero al procedimiento, medicamentos inmunosupresores y seguimiento durante años.
Ser donante no significa que el órgano pueda venderse
La legislación dominicana parte del principio de que la donación debe ser voluntaria y altruista.
El INCORT recuerda que la compraventa de órganos está prohibida por la Ley 329-98 y que la asignación no debe depender del dinero o la fama de un paciente.
Los órganos disponibles se distribuyen atendiendo a criterios clínicos como grupo sanguíneo, compatibilidad, tiempo en lista de espera y, en determinadas circunstancias, gravedad, edad, peso y talla.
La institución también recomienda que quien desee ser donante comunique esa decisión a su familia, ya que los familiares tienen un papel determinante cuando llega el momento de solicitar la autorización correspondiente.
“Los 28 años deben representar un compromiso con el futuro”
Castillos planteó que el aniversario no debería limitarse a mirar los logros del pasado.
“Los 28 años del INCORT deben representar no solo una celebración de los logros alcanzados, sino un compromiso con el futuro y con las nuevas generaciones llamadas a continuar construyendo la historia del trasplante en el país”, afirmó.
Ese futuro, según las prioridades que enumeró, pasa por recuperar el trasplante cardíaco, abrir nuevas posibilidades para pulmón e intestino, mejorar el acceso a córneas, ampliar la atención de niños que necesitan trasplantes hepáticos y conseguir mayor protección financiera para los pacientes.
Los rostros detrás de la historia
Como parte de la conmemoración fue presentado el documental “Legado de Vida: Los rostros del trasplante. La historia de quienes hicieron posible el trasplante en Rep. Dom.”.
La producción recorre la evolución de esta práctica médica en el país y destaca a profesionales que participaron en diferentes etapas de su desarrollo.
Durante la ceremonia también fueron reconocidos los doctores Fernando Morales y José del Carmen Caraballo por sus contribuciones al desarrollo de la donación y los trasplantes en República Dominicana.
José Juan Castillos, actual director, asumió la dirección nacional del INCORT en octubre de 2024. La institución lo identifica como nefrólogo con más de cuatro décadas de trayectoria vinculada al área de trasplantes.
De los primeros experimentos a un sistema nacional
En casi seis décadas, República Dominicana pasó de los primeros intentos de trasplante renal y córnea a disponer de una estructura legal, centros autorizados, equipos especializados y experiencia en diversos tipos de trasplante.
Sin embargo, las cifras recientes muestran que el próximo avance no depende solamente de disponer de tecnología o médicos entrenados.
También depende de algo que no puede fabricarse en un laboratorio: la decisión de donar.
Mientras cientos de pacientes permanecen esperando un órgano y buena parte de las córneas deben importarse, el gran desafío del sistema dominicano es convertir la capacidad médica existente en trasplantes efectivamente disponibles para quienes los necesitan.
A sus 28 años, esa parece ser la principal frontera que el INCORT todavía intenta superar.
Quevedo, Christian Nodal, Ana Mena y más confirmados para Premios Juventud 2026
Trending on Billboard Premios Juventud revela la primera lista de artistas que se presenta…





