La candidata de derecha Keiko Fujimori tomó la delantera en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, celebradas el domingo pasado, al alcanzarse este miércoles el 98,20 % del escrutinio. El margen sigue siendo estrecho.

Fujimori volvió a situarse por delante del candidato izquierdista Roberto Sánchez, que compitió como heredero político del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022).

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) quedó cerca de convertirse en la nueva presidenta de Perú con una ventaja mínima, al obtener el 50,002 % de los votos válidos, frente al 49,998 % de Sánchez. La diferencia es de unos 650 votos, según la autoridad electoral peruana ONPE.

Los votos del exterior impulsan a Fujimori

Hasta el momento, los votos del exterior son los que han dejado a la candidata de Fuerza Popular a la cabeza de la elección presidencial.

La mayoría de los votos impugnados proceden de la región metropolitana de Lima, bastión de Fujimori, donde se concentra buena parte de las actas observadas y de los votos pendientes de revisión.

La pequeña fracción de votos que falta por resolver, el 1,76 % de las mesas, representa unos 400.000 votos y fue marcada para revisión judicial, por lo que el proceso podría tardar semanas.

Fujimori había liderado los sondeos a boca de urna, mientras que Sánchez apareció ligeramente por delante en el conteo rápido de Ipsos, que ha anticipado con precisión elecciones anteriores.

Fujimori busca llegar al poder en su cuarto intento

En las últimas tres elecciones, Fujimori fue derrotada en segunda vuelta, en 2011, 2016 y 2021; pero en esta, su cuarta candidatura presidencial, la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori vuelve a quedar cerca de lograr su objetivo de llegar a la Presidencia.

El lunes, el candidato de Juntos por el Perú había tomado la delantera y llegó a alcanzar una ventaja de hasta 42.000 votos.

Fujimori y Sánchez habían pedido calma y paciencia durante el escrutinio, pero Sánchez, que superó a Fujimori el lunes impulsado por el voto rural, pidió el miércoles una reunión con observadores internacionales para abordar lo que calificó como “acontecimientos extraños, inusuales y cuestionables”.

Ese mismo día, simpatizantes de Sánchez protestaron frente a las oficinas del Jurado Nacional de Elecciones de Perú, en el centro de Lima, antes de ser dispersados con cañones de agua.

El fujimorismo queda cerca de volver al Gobierno

Esta es la tercera elección consecutiva en Perú que podría definirse por un margen muy estrecho, después de que Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo derrotaran a Keiko Fujimori por unos 40.000 votos en 2016 y 2021, respectivamente.

Un eventual triunfo de Fujimori marcaría el regreso del fujimorismo al poder en Perú, 26 años después de que su padre renunciara por fax desde Japón, tras una década de gobierno marcada por el autogolpe de 1992 y un gran escándalo de corrupción.

La candidata ha prometido gobernar siguiendo el legado de su padre, a quien sus seguidores atribuyen las bases de la estabilidad económica y comercial que permitieron el crecimiento del país en las últimas tres décadas, así como la derrota de los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Tras una década de inestabilidad política, en la que Perú tuvo nueve presidentes por una sucesión de destituciones y crisis promovidas o resueltas desde el Parlamento, más de 27,3 millones de peruanos, convocados a las urnas para escoger entre Fujimori y Sánchez, esperan conocer quién gobernará el país durante los próximos cinco años, de 2026 a 2031.

Con EFE y Reuters

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