
La empresa de inteligencia artificial Anthropic fue obligado el viernes 12 de junio por el Gobierno de Estados Unidos a cortar el acceso a sus modelos más potentes, tres días después de su lanzamiento. Washington alegó un riesgo para la seguridad nacional en una decisión sin precedentes conocidos.
Anthropic anunció la suspensión de sus dos nuevos modelos: su versión muy restringida Mythos 5 y su variante limitada para el gran público, Fable 5, para cumplir con una orden recibida durante la noche del viernes al sábado.
Washington ordenó, en virtud del control de exportaciones, cortar el acceso a estos modelos para “todo ciudadano extranjero, dentro o fuera de Estados Unidos”, incluidos “los empleados extranjeros” de Anthropic, según el comunicado de la empresa.
Al no poder clasificar a sus usuarios, Anthropic, que ya mantiene un conflicto con la Administración Trump, anunció que debía “desactivar brutalmente” ambos modelos para todos sus clientes.
Según el medio estadounidense Axios, la directiva procede del secretario de Comercio, Howard Lutnick. Este habría actuado tras conocer que una empresa logró eludir las barreras de seguridad establecidas para estos modelos, considerados capaces de detectar y explotar fallos de ciberseguridad con una rapidez y precisión inéditas.
Consultado por AFP, el Departamento de Comercio de Estados Unidos no quiso responder a las preguntas.
“No estamos de acuerdo con que el descubrimiento de una posible vía de evasión justifique la retirada de un modelo comercial desplegado para cientos de millones de personas”, escribió Anthropic, que considera el caso como “un malentendido”.
“Si este estándar se aplicara a todo el sector, creemos que esencialmente paralizaría todos los nuevos despliegues de modelos” de IA avanzada, añadió la empresa, situada en primera línea de la competencia global frente a OpenAI, Google y la china DeepSeek.
Anthropic afirma que trabaja para restablecer “lo antes posible” el acceso a estos modelos de última generación, mientras que los demás siguen operativos.
¿»Ensañamiento judicial»?
La empresa lleva tiempo defendiendo una regulación pública de la IA.
En un ensayo publicado el miércoles, su director ejecutivo, Dario Amodei, abogó por un régimen de auditorías obligatorias para los modelos más potentes, inspirado en la aviación civil, que otorgaría al Gobierno la capacidad de bloquear su despliegue.
Sin embargo, esto debe hacerse “en el marco de un procedimiento legal transparente, justo, claro y basado en hechos técnicos”, recordó Anthropic. La directiva del viernes “no respeta estos principios”, denunció la empresa.
“No logro determinar si se trata de un ensañamiento judicial (…) o de un exceso de celo securitario. Es simplemente grotesco”, reaccionó en X el investigador Dean Ball, asesor de la Casa Blanca en materia de IA hasta el verano de 2025.
“La seguridad y el acceso son ambos intereses nacionales. Esta noche, solo uno de los dos tuvo voz”, lamentó Vilas Dhar, presidente de una fundación filantrópica dedicada a la IA.
A comienzos de junio, Donald Trump terminó adoptando un control gubernamental facultativo sobre los modelos más avanzados, en un giro prudente de su Administración, hasta entonces dominada por opositores a cualquier regulación, a la que acusan de frenar la competencia con China.
Rechazo a su uso en armas autónomas
Lanzado el martes, Fable 5 es el primer modelo hecho público perteneciente a la clase Mythos, la gama más avanzada de Anthropic.
La empresa había revelado la existencia de Mythos a comienzos de abril, pero restringió su uso a un consorcio de empresas e instituciones, el proyecto Glasswing, debido a sus capacidades para llevar a cabo ataques de ciberseguridad.
Fable 5 está limitado en ámbitos sensibles como la ciberseguridad y los riesgos de ataques biológicos y químicos. Su versión sin restricciones, Mythos 5, está reservada a unas 200 empresas, organizaciones y agencias estatales, ahora elegidas “en colaboración con el Gobierno estadounidense”, según Anthropic.
La seguridad, que Anthropic ha convertido en un argumento comercial central, ya la enfrenta con la Administración Trump. A comienzos de marzo, el Pentágono rescindió sus contratos con la empresa, calificada como un “riesgo para la cadena de suministro”.
Anthropic, cuyos modelos eran los únicos acreditados para información clasificada de defensa, acudió a la justicia, ya que afirma haber sido sancionada por negarse a que su IA se utilizara para vigilancia masiva o armas autónomas.
Valorada en cerca de un billón de dólares, Anthropic anunció en junio que había presentado su documentación para salir a bolsa, al igual que su rival OpenAI.
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