El Dr. Shunsuke Yuri, del Centro Nacional de Geriatría y Gerontología de Japón/ Cortesia ©NAIST BS
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La escasez mundial de órganos continúa siendo uno de los mayores desafíos para los sistemas sanitarios. Miles de pacientes permanecen durante años en listas de espera para recibir un trasplante, mientras la demanda sigue creciendo por encima de la disponibilidad de donantes.
En este contexto, un equipo de científicos de Japón ha dado un paso que podría marcar un antes y un después en la medicina regenerativa. Los investigadores lograron cultivar riñones formados principalmente por tejido de rata dentro de embriones de ratón modificados genéticamente, demostrando que es posible desarrollar órganos de una especie en el interior de otra.
El hallazgo fue publicado en la revista científica Stem Cell Reports y fue liderado por Shunsuke Yuri, del Centro Nacional de Geriatría y Gerontología de Japón, y Ayako Isotani, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Nara.
Los autores consideran que este avance valida una estrategia biotecnológica que, a largo plazo, podría permitir la generación de órganos humanos compatibles para trasplantes utilizando animales de gran tamaño como incubadoras biológicas.
Cómo lograron crear un riñón de rata dentro de un ratón
La técnica utilizada se conoce como «complementación de blastocistos interespecies», una metodología que busca aprovechar nichos biológicos vacíos dentro de embriones en desarrollo.
Para ello, los investigadores modificaron genéticamente embriones de ratón eliminando el gen Osr1, fundamental para la formación de los riñones. Como consecuencia, los embriones eran incapaces de desarrollar este órgano por sí mismos.
Posteriormente, los científicos inyectaron células madre embrionarias de rata en los blastocistos modificados. Al detectar la ausencia de células competidoras en la región destinada a formar el riñón, las células de rata ocuparon ese espacio y dirigieron el desarrollo del órgano.
Según el estudio, las células donantes contribuyeron de forma masiva a la formación de estructuras esenciales del riñón, incluidas las nefronas, responsables de filtrar la sangre, así como otros tejidos fundamentales para el funcionamiento renal.
En términos simples, el embrión de ratón proporcionó el entorno biológico necesario para el desarrollo, mientras que las células de rata construyeron gran parte del órgano.
El Dr. Ayako Isotani, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Nara
Una respuesta a la crisis mundial de trasplantes
La investigación surge en un momento en que la demanda global de órganos continúa aumentando.
Diversos estudios estiman que millones de personas podrían necesitar un trasplante renal durante las próximas décadas, mientras que las tasas de donación siguen siendo insuficientes para cubrir las necesidades actuales. El riñón continúa siendo el órgano más solicitado en las listas de espera de trasplante en numerosos países.
Ante este panorama, la posibilidad de generar órganos compatibles en animales representa una de las líneas de investigación más prometedoras dentro de la medicina regenerativa.
Sin embargo, los propios investigadores reconocen que todavía existen importantes obstáculos científicos y éticos antes de que esta tecnología pueda aplicarse en humanos.
Los desafíos que aún deben superarse
A pesar del éxito alcanzado, los embriones híbridos desarrollados durante el experimento no sobrevivieron hasta el nacimiento. Esto impidió comprobar si los riñones generados eran capaces de funcionar plenamente y realizar procesos esenciales como la filtración sanguínea y la producción de orina.
Además, la creación de órganos humanos en animales plantea interrogantes éticos y regulatorios que continúan siendo objeto de debate en la comunidad científica internacional.
No obstante, los expertos consideran que el estudio demuestra la viabilidad biológica del enfoque y proporciona información clave para futuras investigaciones.
El objetivo final no es producir organismos híbridos, sino perfeccionar los mecanismos genéticos que permitan cultivar órganos humanos seguros y funcionales dentro de animales como los cerdos, cuya anatomía y fisiología presentan similitudes importantes con las de los seres humanos.
Si esos desafíos logran superarse, la medicina podría acercarse a una solución capaz de reducir drásticamente las listas de espera y transformar el futuro de los trasplantes a nivel mundial.
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