MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD.- La irrupción de las herramientas de inteligencia artificial ha transformado la forma en que millones de personas acceden a la información, también en el ámbito sanitario.
Cada vez son más los pacientes que recurren a estas plataformas para buscar una explicación a sus síntomas o resolver dudas relacionadas con su salud antes de acudir a una consulta médica.
Los especialistas de Affidea observan este fenómeno con una frecuencia creciente y coinciden en que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil, siempre que la información que proporciona se entienda como orientación general y no sustituya la valoración de un profesional sanitario.
La Dra. Azahara Herrera, médica de familia de Affidea Clínica Atenea, asegura que esta tendencia ha aumentado progresivamente en los últimos años.
Según explica, en consulta es cada vez más habitual encontrar pacientes que han recurrido previamente a herramientas de inteligencia artificial para tratar de comprender síntomas que les generan preocupación, especialmente aquellos que relacionan con posibles enfermedades graves, como la aparición de un bulto o determinadas lesiones cutáneas.
“Es positivo que las personas se interesen por su salud y lleguen más informadas a la consulta, pero otorgar una credibilidad excesiva a las respuestas generadas por estas plataformas puede conllevar riesgos”, advierte la Dra. Herrera.
En su opinión, una de sus utilidades es ayudar al paciente a expresar mejor sus síntomas o a formular preguntas más concretas.
Sin embargo, recuerda que el profesional sanitario puede individualizar el proceso diagnóstico y terapéutico teniendo en cuenta aspectos que la inteligencia artificial no siempre es capaz de valorar adecuadamente, como el contexto personal, la situación socioeconómica o la salud mental de cada paciente.
“El diagnóstico médico sigue requiriendo una entrevista clínica, una exploración física y, cuando es necesario, pruebas complementarias”, recuerda.
El contexto clínico marca la diferencia
Precisamente, la falta de contexto es una de las principales limitaciones de estas herramientas. Así lo destaca el Dr. Hugo Domínguez, neurólogo de Affidea Clínica Tecma, quien recuerda que síntomas frecuentes como el dolor de cabeza, los mareos, el dolor cervical o los problemas de memoria pueden estar relacionados con múltiples patologías diferentes.
“En neurología, detalles aparentemente pequeños como la edad, los antecedentes personales, el contexto en el que comenzaron los síntomas o la presencia de signos asociados pueden cambiar completamente el diagnóstico de un paciente”, explica el Dr. Domínguez.
“Dos personas con síntomas aparentemente similares pueden presentar enfermedades completamente distintas y requerir abordajes diagnósticos diferentes”, añade.
El especialista insiste en que la anamnesis y la exploración neurológica continúan siendo elementos fundamentales para orientar el diagnóstico y recuerda que, en muchas ocasiones, es necesario recurrir a pruebas complementarias para confirmar una sospecha clínica o descartar procesos potencialmente graves.
Las pruebas diagnósticas, clave para confirmar o descartar hipótesis
A esta valoración se suma la importancia de las pruebas diagnósticas. La Dra. Marta Gallego, radióloga de Affidea Sagrado Corazón Valladolid, recuerda que los síntomas son solo una parte del proceso diagnóstico y que las decisiones clínicas deben basarse en criterios objetivos.
“Las pruebas diagnósticas aportan información objetiva que permite confirmar o descartar hipótesis y tomar decisiones basadas en la evidencia”, destaca la Dra. Gallego.
Como ejemplo, señala que un dolor de cabeza intenso puede corresponder a una migraña, pero también a otras patologías potencialmente graves, como una hemorragia o una lesión cerebral, situaciones en las que técnicas como la tomografía computarizada o la resonancia magnética resultan fundamentales para alcanzar un diagnóstico preciso.
La especialista recuerda además que la inteligencia artificial ya se utiliza en determinados ámbitos de la radiología como herramienta de apoyo clínico. Sin embargo, destaca que estas soluciones están específicamente desarrolladas para entornos sanitarios y trabajan siempre bajo supervisión profesional.
“La inteligencia artificial ya se utiliza en determinados ámbitos de la radiología como herramienta de apoyo clínico, pero complementa el criterio médico y no lo sustituye”, subraya.
Cuando la búsqueda de respuestas aumenta la preocupación
El uso de estas herramientas también tiene implicaciones psicológicas. Según Jesús Sánchez, psicólogo de Affidea Centro Médico Infanta Mercedes en Madrid, la inteligencia artificial puede ayudar a una persona a ordenar lo que está sintiendo, comprender determinados conceptos sanitarios o encontrar información general sobre una determinada preocupación.
“Los problemas aparecen cuando esa información se interpreta como una valoración clínica o cuando la búsqueda de respuestas se convierte en una conducta repetitiva destinada a eliminar la incertidumbre”, explica Sánchez.
En estos casos, la persona puede entrar en un círculo de comprobación constante que, lejos de aportar tranquilidad, termina alimentando la ansiedad.
“Muchas personas llegan a consulta con hipótesis ya construidas sobre lo que les ocurre y una parte importante del trabajo consiste en ayudarles a diferenciar entre una posibilidad y una conclusión”, concluye.
Por ello, recomienda utilizar estas herramientas como instrumentos de orientación y educación sanitaria, pero no como sustitutos de la valoración profesional.
Los especialistas de Affidea coinciden en que la inteligencia artificial desempeñará un papel cada vez más relevante en el ámbito sanitario.
Sin embargo, recuerdan que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir el juicio clínico profesional ni la capacidad de integrar síntomas, antecedentes médicos, exploración física y pruebas diagnósticas para ofrecer una valoración individualizada.
Utilizada de forma responsable, la inteligencia artificial puede facilitar el acceso a información sanitaria y complementar la práctica clínica.
No obstante, la información generada por estas herramientas no debe considerarse asesoramiento médico profesional, diagnóstico ni tratamiento, ni utilizarse como base para autodiagnosticarse o retrasar la consulta con un profesional sanitario cuando esta sea necesaria.
Además, los especialistas recomiendan actuar con prudencia a la hora de compartir información personal o datos de salud en plataformas de inteligencia artificial de uso general y recuerdan la importancia de revisar las condiciones de privacidad y tratamiento de datos de cada servicio.
Affidea apuesta por un uso responsable, transparente y centrado en el paciente de la inteligencia artificial, donde la tecnología actúe como apoyo a los profesionales sanitarios manteniendo siempre la seguridad del paciente, la privacidad y el criterio clínico como prioridades fundamentales.
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Sobre Affidea
Affidea es el mayor proveedor paneuropeo de servicios sanitarios extrahospitalarios, con 420 clínicas y cerca de 19.000 profesionales que atienden más de 15 millones de visitas de pacientes.
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