CRAWLEY, AUSTRALIA/ DIARIO DE SALUD.— Un análisis internacional liderado por la Universidad de Australia Occidental (UWA) concluyó que los hombres con niveles muy bajos de testosterona presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar y morir de cáncer en el futuro. Aunque la investigación encontró que estos hombres tenían un 18% más de probabilidades de morir de cáncer años después, el patrón no se cumplió para el cáncer de próstata.
Una investigación de más de una década con 26,000 hombres
El hallazgo surge del Androgens In Men Study (AIMS), una colaboración internacional liderada por el profesor Bu Yeap de la Universidad de Australia Occidental, que explora la relación entre distintas hormonas sexuales y el cáncer en hombres. Para este estudio, publicado en la revista Lancet Healthy Longevity, el equipo de AIMS analizó datos a largo plazo de más de 26,000 hombres provenientes de 11 estudios de cohorte realizados en Australia, Estados Unidos y Europa.
Los análisis de hormonas sexuales en muestras de sangre tomadas en etapas más tempranas de la vida fueron comparados con los desenlaces de cáncer registrados en esos mismos hombres durante las décadas posteriores. Las hormonas analizadas incluyeron testosterona, dihidrotestosterona (DHT), la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) y la hormona luteinizante, producida por la glándula pituitaria para estimular a los testículos a generar testosterona.
«Queríamos saber si la concentración de estas hormonas en la sangre estaba relacionada con el riesgo de que los hombres fueran diagnosticados con cáncer, o murieran de cáncer, en el futuro», explicó el profesor Yeap.
El umbral que enciende las alarmas: 8.6 nmol/L
Yeap señaló que el rango normal en hombres jóvenes y sanos suele estar entre 10 y 30 nanomoles por litro (nmol/L), con niveles que tienden a ser más bajos en hombres mayores. Estos niveles también pueden verse afectados por factores modificables como el índice de masa corporal y la actividad física, así como por condiciones médicas como la diabetes.
«Vimos que cuando la testosterona basal estaba por debajo de 8.6 nmol/L, el riesgo posterior de cáncer comenzaba a aumentar», afirmó el investigador. Según explicó, lo que observaron fue que si un hombre tenía niveles bajos de testosterona —ubicados en el quintil más bajo en comparación con el más alto del rango— su riesgo posterior de morir de cáncer era mayor, incluso después de ajustar por edad y otros factores relacionados con la salud.
«Esto sugiere que la testosterona baja es un biomarcador importante, por lo que es posible que observar los niveles de testosterona pueda ayudarnos a identificar a hombres que podrían tener peor pronóstico si llegan a desarrollar cáncer», agregó Yeap.
El cáncer de próstata sigue un camino distinto
El estudio también buscó establecer si existía algún vínculo entre los niveles naturales de testosterona y el riesgo de cáncer de próstata. «Dado que reducir los niveles de testosterona es un tratamiento para el cáncer de próstata, siempre ha existido la pregunta de si la cantidad de testosterona que produce el propio cuerpo se relaciona con el riesgo de ese cáncer, pero según nuestros hallazgos no hay evidencia de que estén relacionados», afirmó Yeap. «Sin embargo, sí encontramos que los hombres con niveles bajos de SHBG y hormona luteinizante tenían mayor riesgo de cáncer de próstata.»
La advertencia clave: nada de autosuplementarse
El profesor Yeap fue enfático en aclarar que los hallazgos no son una señal para que los hombres comiencen a suplementarse con testosterona. «Si bien hemos demostrado que los niveles bajos están asociados con un mayor riesgo, todavía no tenemos evidencia de que administrar testosterona a los hombres realmente reduzca ese riesgo», afirmó.
En cambio, el investigador recomienda otra cosa: «Lo que les diríamos a los hombres es que, si por cualquier motivo se descubre que tienen niveles bajos de testosterona, es importante acudir al médico para un chequeo completo. Puede que no muestre ningún signo de enfermedad testicular, pero podría revelar otros problemas de salud o factores de riesgo que necesiten atender. Podría ser una llamada de atención y un incentivo para adoptar hábitos de vida más saludables, y para hacerse chequeos regulares e integrales que permitan mantener un control sobre su salud.»
El estudio, publicado el 23 de junio de 2026, refuerza la importancia de los análisis hormonales como herramienta de detección temprana, aunque los propios autores insisten en que los resultados muestran una asociación, no una relación de causa y efecto directa, por lo que se requieren más investigaciones para confirmar estos hallazgos.
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