Un referéndum para reforzar la política de neutralidad en Suiza fue rechazado el domingo 27 de septiembre por el 70% de los votantes, según los resultados finales publicados por la Oficina Federal de Estadística.
La medida habría impedido que Suiza se uniera a medidas punitivas contra otros países, a menos que fueran impuestas por las Naciones Unidas. Además, prohibía al Gobierno cooperar con una alianza militar —como lo ha hecho con la OTAN durante tres décadas— salvo en casos de amenaza.
La iniciativa no logró convencer en ninguna demarcación territorial, con amplias victorias del «no» en Basilea (79,91 %) y Zúrich (74,47 %), aunque en Ginebra el porcentaje fue menor a la media nacional, con un 66,58 % de rechazo.
La votación forma parte de la última ronda de referendos suizos sobre asuntos locales y nacionales. Bajo el sistema de democracia directa de Suiza, los votantes suelen emitir su voto cuatro veces al año para moldear las políticas gubernamentales.
La imparcialidad suiza está consagrada en la Constitución desde mediados del siglo XIX, pero su significado ha sido objeto de debate durante años. La propuesta de la votación de este domingo era incorporar a la Carta Magna una versión estrictamente definida del concepto de neutralidad.
¿Un referéndum favorable a Rusia?
El referéndum sobre la neutralidad suiza fue respaldado por el Partido Popular (SVP/UDC), que tiene entre sus filas algunos miembros con inclinaciones prorrusas. Esta agrupación sostiene que el Gobierno se ha acercado demasiado a la Unión Europea y a la OTAN, particularmente en lo que respecta a la guerra de Rusia en Ucrania.
De hecho, la iniciativa de la votación surgió tras la decisión de Berna de sumarse a las sanciones de la Unión Europea contra Rusia.
Así, la propuesta del referéndum para prohibir la imposición de sanciones a países en conflicto a menos que sean aprobadas por la ONU imposibilitaría el establecimiento de castigos contra Moscú, ya que Rusia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por lo que tiene derecho de veto sobre dichas medidas.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, a inicios de 2022, Suiza ha impuesto bloqueos de fondos, prohibiciones de entrada en el país y otras sanciones contra 2.790 personas y entidades rusas.
Esas sanciones han llevado al Kremlin a acusar a Suiza de haber perdido su condición de actor neutral, así como a rechazar que el país centroeuropeo sea mediador en el conflicto o sede de negociaciones de paz importantes.
La campaña por el «sí» en el referéndum pegó carteles en todo el país instando a la gente a votar «No a la guerra, sí a la neutralidad», con palomas blancas de la paz.
Oposición gubernamental y parlamentaria
La mayoría de los partidos y el Gobierno suizo se opusieron a la propuesta, a excepción del Partido Popular (SVP/UDC), que forma parte de la coalición en el poder y es el partido con más representación en el Legislativo, sin ser mayoritario.
Lionel Dugerdil, presidente del SVP de Ginebra, defendió el «sí» al afirmar que «la neutralidad no es un espectro: o se es neutral o no se es».
En contraste, el Partido Verde, los socialdemócratas (SP), el Partido del Centro y el Partido Liberal Radical Suizo (FDP) expresaron su alivio por el escrutinio del domingo.
«Este resultado no es un voto en contra de la neutralidad. Suiza fue neutral ayer, es neutral hoy y seguirá siéndolo en el futuro», declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, en una rueda de prensa tras el conteo de votos.
El líder de la diplomacia suiza agregó que el rechazo de la medida permite al país seguir decidiendo sobre las sanciones económicas caso por caso y cooperar con sus socios para velar por la seguridad del país, que, subrayó, también depende de la seguridad de sus vecinos y del continente europeo.
En la misma línea, la diputada del Partido Verde Sibel Arslan destacó que «los votantes entendieron lo que quería el SVP: que Suiza se aislara internacionalmente y eludiera sus responsabilidades cuando se pisoteara el derecho internacional».
El SVP aceptó la derrota y declaró que por el momento no tenía previsto emprender nuevas acciones.
La seguridad en el centro del debate
La preocupación por la seguridad nacional fue el punto de convergencia entre quienes respaldaron el referéndum y quienes lo rechazaron.
Mientras los partidarios del «sí» sostuvieron que el gobierno se ha acercado peligrosamente a la UE y la OTAN, lo que amenaza la seguridad y la independencia de Suiza, los opositores defendieron el margen de maniobra del gobierno federal para proteger los intereses nacionales.
«Creo que necesitamos la neutralidad y debemos mantenerla por razones de seguridad, por el bien de la gente», señaló a la agencia AP Ruth Bolomey, una jubilada de 65 años que votó a favor de la iniciativa.
En contraste, Jihad Azkoul, quien votó en contra de la propuesta, explicó que fue a las urnas con una pregunta en la mente: «¿Qué pasaría si Rusia nos atacara? ¿Recibiríamos protección de nuestros vecinos?».
Con información de AP y Reuters.
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