SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. — Los anticoagulantes orales directos podrían ofrecer un beneficio clínico a pacientes con fibrilación auricular que presentan un riesgo intermedio de sufrir un accidente cerebrovascular, según los resultados del ensayo SINGLE-AF, publicados en The New England Journal of Medicine.
La investigación incluyó a 1,803 pacientes en Corea del Sur y comparó durante 24 meses el tratamiento con anticoagulantes orales directos (DOAC) frente a la ausencia de anticoagulación, en una población para la cual las guías ya contemplaban considerar estos medicamentos, pero sobre la que faltaba evidencia procedente de un ensayo aleatorizado.
Los investigadores asignaron a 902 participantes a recibir anticoagulantes y a 901 a no recibirlos. Al finalizar los dos años de seguimiento, el desenlace principal —una combinación de accidente cerebrovascular, embolia sistémica, hemorragia mayor o muerte cardiovascular— ocurrió en el 0,5 % del grupo tratado frente al 1,5 % del grupo sin anticoagulación.
Esto equivale a una diferencia absoluta de un punto porcentual y a una reducción relativa del riesgo de aproximadamente 69 %. Los accidentes cerebrovasculares fueron también menos frecuentes: se registraron tres entre quienes recibieron anticoagulantes y diez en el grupo de comparación.
Uno de los puntos que más atención genera con estos tratamientos es el riesgo de sangrado. En SINGLE-AF, la incidencia de hemorragia mayor fue baja y apareció similar entre ambos grupos, mientras que no se produjeron muertes cardiovasculares en ninguno de ellos.
Los autores concluyeron que, dentro de la población estudiada, el tratamiento con anticoagulantes orales directos redujo el riesgo del desenlace clínico combinado.
La investigación fue presentada además durante el Congreso 2026 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), donde el investigador principal, Boyoung Joung, de la Universidad de Yonsei, señaló que los resultados aportan por primera vez evidencia aleatorizada sobre el beneficio de estos medicamentos en pacientes con fibrilación auricular situados específicamente en este nivel intermedio de riesgo.
El resultado no significa, sin embargo, que toda persona diagnosticada con fibrilación auricular deba iniciar anticoagulantes.
El ensayo seleccionó pacientes con una puntuación CHA₂DS₂-VASc de 1 en hombres y 2 en mujeres, utilizada para estimar el riesgo tromboembólico.
La edad media de los participantes fue de 60,4 años y el 23,7 % eran mujeres. Además, todos fueron reclutados en 18 centros de Corea del Sur y el número absoluto de eventos fue reducido.
Estas características son relevantes al interpretar hasta qué punto los resultados pueden trasladarse a poblaciones con perfiles demográficos y clínicos diferentes.
La importancia del estudio reside precisamente en aportar datos a una zona donde la decisión médica requiere equilibrar dos riesgos: prevenir un accidente cerebrovascular sin provocar un aumento desproporcionado de hemorragias.
Las guías europeas sobre fibrilación auricular ya establecen una evaluación individual y dinámica del riesgo tromboembólico y del tratamiento anticoagulante.
Los resultados de SINGLE-AF aportan ahora nueva evidencia que podría influir en futuras recomendaciones, aunque la indicación continúa dependiendo de las características y riesgos de cada paciente y debe ser determinada por el profesional responsable de su atención.
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