SALT LAKE CITY, UTAH, EE.UU./ DIARIO DE SALUD.— El sarampión volvió a encender las alarmas sanitarias en EE.UU. Utah lleva un año combatiendo brotes que no han logrado ser contenidos por completo y que ya dejan 687 casos desde el inicio del primer brote, registrado el 20 de junio de 2025, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Utah. De ese total, 490 casos corresponden a 2026 y 197 a 2025.
La situación es delicada no solo para Utah. También puede afectar la designación de Estados Unidos como país donde el sarampión fue eliminado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. recuerdan que el país logró esa condición en el año 2000, pero el aumento de casos y brotes volvió a poner el tema bajo revisión.
A diferencia de los brotes registrados en Texas, Carolina del Sur y Arizona, la propagación en Utah ha sido más difícil de encerrar en una sola zona. El virus se extendió por comunidades con baja vacunación y alcanzó a gran parte del estado.
Associated Press reportó que los contagios han impactado comunidades infravacunadas en casi todos los condados y que un evento deportivo escolar provocó al menos 46 casos entre asistentes.
El sarampión apareció en centros de salud, tiendas, restaurantes y eventos deportivos juveniles. Uno de los episodios más preocupantes ocurrió en febrero, durante un campeonato estatal de lucha libre de escuelas secundarias, donde una exposición al virus desencadenó decenas de contagios.
La epidemióloga estatal de Utah, Leisha Nolen, advirtió que el virus no ha desaparecido. “Todavía está aquí, todavía se está transmitiendo”, dijo a Associated Press. Según Nolen, bastan unos pocos casos en la comunidad equivocada para que el brote vuelva a crecer con fuerza.
El problema de fondo es la caída de la vacunación. Los CDC señalan que la cobertura nacional de la vacuna triple viral —sarampión, paperas y rubéola, conocida como MMR— entre niños de kínder bajó de 95,2 % en el año escolar 2019-2020 a 92,5 % en 2024-2025, por debajo del umbral del 95 % recomendado para sostener la inmunidad comunitaria.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas. Puede causar fiebre alta, tos intensa, erupción en la piel, diarrea e infecciones de oído. Aunque muchas personas se recuperan, los bebés, las embarazadas y las personas con sistemas inmunitarios debilitados enfrentan mayor riesgo de complicaciones graves, como neumonía, inflamación cerebral, ceguera e incluso la muerte. Los CDC advierten que antes de la vacuna, el sarampión causaba cada año en EE.UU. unas 48.000 hospitalizaciones y entre 400 y 500 muertes.
La vacuna sigue siendo la principal barrera. Los CDC afirman que la MMR es segura y que dos dosis ofrecen alrededor de 97 % de protección contra el sarampión; una dosis ofrece cerca de 93 %.
A nivel nacional, el repunte también preocupa. Hasta el 18 de junio de 2026, EE.UU. había reportado 2.104 casos confirmados de sarampión en lo que va del año, con 30 nuevos brotes y el 93 % de los casos asociados a brotes. En 2025, el país cerró con 2.288 casos confirmados, la cifra más alta en décadas.
La revisión del estatus de eliminación del sarampión en EE.UU. está en manos de organismos internacionales. Johns Hopkins explicó que la Organización Panamericana de la Salud aplazó la verificación hasta noviembre de 2026, mientras se analiza si existe transmisión continua y se revisan datos genómicos para entender el alcance real de la propagación.
Omar Fernández (OPINION)
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