MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD. – En España se diagnostican cada año 30,000 tumores de pulmón. En Galicia, el Registro Gallego de Tumores (Regat) registra cerca de 2,000 casos nuevos anuales, con unas 1,745 muertes por cáncer de tráquea, bronquios y pulmón, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Son las cifras que convierten a este tumor en el más letal de todos, por delante del cáncer de colon y del páncreas.
El Dr. Martín Lázaro Quintela, jefe de servicio de Oncología Médica del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), explica por qué ocurre esto y qué se puede hacer para cambiarlo.
Por qué el cáncer de pulmón mata más que ningún otro
La respuesta está, en gran parte, en el momento del diagnóstico. «Son tumores que ya debutan con una enfermedad avanzada y también desarrollan metástasis, lo que hace que la mortalidad tenga esas cifras elevadas», explicó Lázaro Quintela.
El pronóstico depende directamente de la fase en que se detecte. En estadios iniciales, la cirugía puede ser curativa. Cuando la enfermedad ya está localmente avanzada y ha afectado a los ganglios, el tratamiento habitual combina radioterapia y quimioterapia. En fases avanzadas, las posibilidades de curación son muy limitadas, aunque el especialista subrayó que los tratamientos han evolucionado: «Ahora hay determinados tratamientos con los que conseguimos unas supervivencias mucho más prolongadas.»
El tabaco: responsable del 90% de los casos
La causa principal es clara y conocida. «La exposición al tabaco está presente en prácticamente el 90% de los tumores de pulmón», afirmó el oncólogo, quien señaló que el tabaco también se asocia con cánceres de laringe, faringe y vejiga, además de enfermedades cardiovasculares y vasculares periféricas.
Los diagnósticos se concentran mayoritariamente entre los 60 y los 70 años, una franja de edad que refleja décadas de exposición acumulada. «A edades avanzadas es más fácil que aparezcan tumores porque, por así decirlo, fallan nuestros sistema de reconocimiento de células anómalas que luego se van a convertir en tumores», explicó.
Por qué las mujeres son el nuevo foco de alarma
De los 2,000 casos anuales en Galicia, aproximadamente 1,450 corresponden a hombres y menos de 600 a mujeres. Pero esa brecha está cambiando. «La mujer empezó a fumar más tarde y la mortalidad se está dando ahora. De hecho, en ellas se están dando incrementos de mortalidad por cáncer de pulmón y en ellos está bajando un poco», advirtió Lázaro Quintela.
La tendencia refleja un desfase generacional: el aumento del hábito tabáquico en mujeres durante las décadas pasadas está produciendo ahora su impacto en forma de diagnósticos y muertes. «Estamos viendo la mortalidad en consecuencia de que se empezó a fumar más tarde.»
El cáncer de páncreas: el otro gran problema del diagnóstico tardío
Por detrás del cáncer de pulmón en mortalidad se encuentra el de colon, y en tercer lugar, el de páncreas, un tumor que presenta una problemática diferente. «El problema del cáncer de páncreas es que suele detectarse prácticamente siempre cuando la enfermedad ya está establecida. Además, disponemos de tratamientos que tienen una intención paliativa», señaló el especialista. Solo cuando se detecta de forma accidental en una fase precoz, a través de un TAC realizado por otro motivo, es posible la curación.
Los vapeadores no son una alternativa segura
Ante la pregunta de si los nuevos dispositivos de vapeo entran en la misma categoría de riesgo que el tabaco convencional, la respuesta del oncólogo fue contundente: sí.
«Estamos introduciendo sustancias al organismo. A veces dicen que no se introducen los hidrocarburos aromáticos que van en el tabaco, pero sí se introducen otras sustancias que seguro que son nocivas en ese nivel; de hecho, ya hemos visto enfermedades asociadas a los vapeadores», afirmó Lázaro Quintela. Añadió un elemento adicional de preocupación: «Está comprobado que la gente que empieza a consumir vapeadores después se hace adicta a los cigarrillos convencionales.»
La única prevención que funciona: no empezar
La conclusión del especialista es directa. «Si dejásemos el hábito tabáquico, la mayoría de los tumores de pulmón desaparecerían», dijo. Aunque existen otros factores de riesgo, como la exposición al gas radón o factores ambientales, el tabaco es con diferencia el más determinante y el único sobre el que cada persona tiene control.
«Esto es muy importante y creo que hay que seguir insistiendo para que la gente joven sepa lo dañino que es. Una vez que se empieza con el hábito, es más difícil erradicarlo», concluyó el oncólogo.
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