SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. – El auge de actividades como correr, jugar pádel, tenis o acudir al gimnasio ha llevado a personas que antes tenían poca actividad física a comenzar entrenamientos de impacto sin una adaptación progresiva, una práctica que puede terminar en molestias o lesiones.
Así lo explicó el Dr. Andrés García, especialista en ortopedia y traumatología, durante una entrevista en el programa Buenos Días RD, donde indicó que en consulta observa dolores de rodilla, cadera y columna asociados tanto a este cambio brusco de actividad como al sedentarismo y al sobrepeso.
García explicó que los meniscos se encuentran entre el fémur y la tibia y cumplen una función de amortiguación dentro de la rodilla. Cuando existe una lesión, detalló, pueden aparecer bloqueo del movimiento, sensación de inestabilidad, chasquidos, dolor e inflamación.
Los ligamentos, en cambio, aportan estabilidad a la articulación y pueden lesionarse ante fuerzas importantes, como golpes sufridos durante la práctica de fútbol o baloncesto.
El especialista advirtió además que un hallazgo en una resonancia magnética no determina por sí solo la gravedad del problema ni significa automáticamente que una persona necesite cirugía, ya que debe relacionarse con los síntomas y la evaluación física del paciente.
Sobre la creencia de que correr necesariamente deteriora las rodillas, el ortopeda sostuvo que una persona acostumbrada al ejercicio y que ha aumentado progresivamente sus cargas puede continuar practicándolo, incluso a edades avanzadas.
El problema, explicó, aparece cuando alguien que llevaba una vida inactiva intenta recorrer grandes distancias o someterse de inmediato a entrenamientos intensos.
Por esa razón, recomendó que quienes nunca han realizado actividad física y desean comenzar se evalúen previamente, sobre todo cuando presentan molestias o sospechan que pueden tener una lesión.
El especialista señaló que el bloqueo de la rodilla constituye una de las señales más importantes para valorar una posible intervención por una lesión de menisco, especialmente cuando la persona no puede extender o flexionar completamente la pierna.
En cambio, indicó que cuando existe movilidad normal, el dolor es ocasional y responde al tratamiento, pueden considerarse alternativas conservadoras bajo supervisión médica, entre ellas terapia física, control del peso y determinados tratamientos intraarticulares.
García agregó que un crujido o chasquido de rodilla sin dolor ni limitación del movimiento no necesariamente representa una señal de alarma, y destacó que mantener la articulación en movimiento resulta importante para su funcionamiento.
García calificó el control del peso como uno de los factores fundamentales para preservar la salud de las rodillas y explicó que una reducción del peso corporal disminuye de forma considerable la carga que soporta la articulación.
También aconsejó prestar atención a dolores de espalda o cadera que persisten, especialmente cuando se acompañan de hormigueo, sensación de corriente, debilidad, adormecimiento o dolor intenso que no mejora con reposo.
En el caso de personas que permanecen muchas horas sentadas, recomendó levantarse periódicamente y movilizar las rodillas, al considerar que la inactividad prolongada también puede aumentar las molestias articulares.
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