Douglas Magno / AFP
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La lucha mundial contra la malaria enfrenta uno de sus mayores desafíos en décadas. Tras años de avances sostenidos gracias a las terapias combinadas basadas en artemisinina, el surgimiento de cepas resistentes de Plasmodium falciparum ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y de la comunidad científica internacional.
Las señales más preocupantes proceden del sudeste asiático y de varios países del este de África, donde los tratamientos de primera línea muestran una eficacia cada vez más limitada frente al parásito responsable de las formas más graves de la enfermedad.
En este contexto, un nuevo estudio publicado en la revista científica Science Translational Medicine aporta una posible alternativa terapéutica. Investigadores de Medicines for Malaria Venture (MMV) y la farmacéutica GSK informaron que un compuesto experimental denominado MMV367 logró eliminar rápidamente los parásitos circulantes en sangre durante un ensayo clínico en humanos.
Los resultados sugieren que el medicamento podría convertirse en un futuro candidato para reemplazar o complementar los tratamientos actuales si logra confirmar su eficacia en estudios más avanzados.
Una nueva estrategia contra el parásito
El compuesto pertenece a una nueva familia química conocida como pirrolidinamidas, diseñada para atacar mecanismos biológicos distintos a los utilizados por los antimaláricos tradicionales.
Para evaluar su potencial, los investigadores recurrieron a un modelo de infección controlada en humanos. Doce voluntarios sanos aceptaron participar en el ensayo y fueron inoculados deliberadamente con una cepa controlada de Plasmodium falciparum bajo estricta supervisión médica.
Ocho días después de la inoculación, cuando la infección ya era detectable en sangre, los participantes recibieron distintas dosis orales de MMV367 con el objetivo de analizar su capacidad para reducir la carga parasitaria.
Los resultados mostraron que, en las dosis más eficaces, el medicamento fue capaz de reducir a la mitad la cantidad de parásitos viables en un intervalo de entre una y dos horas, una velocidad comparable a la observada con la artemisinina, considerada actualmente uno de los pilares del tratamiento antimalárico.
Cómo funciona el nuevo medicamento
A diferencia de los tratamientos convencionales, MMV367 no actúa sobre los mismos procesos celulares que la artemisinina.
Los investigadores explican que el compuesto bloquea las enzimas conocidas como acil-CoA sintetasas 10 y 11, fundamentales para que el parásito produzca los ácidos grasos necesarios para sobrevivir y multiplicarse dentro de los glóbulos rojos.
Al interrumpir este proceso metabólico esencial, el microorganismo pierde rápidamente su capacidad de mantenerse activo y termina colapsando.
“Los nuevos fármacos que aspiren a reemplazar a las artemisininas deben mostrar una potencia similar y una actividad rápida para desplomar los recuentos de parásitos de inmediato”, explicó la doctora Bridget Barber, investigadora del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Australia y autora principal del estudio.
Según Barber, MMV367 cumplió este requisito en los participantes que recibieron dosis iguales o superiores a 20 miligramos.
Sin señales tempranas de resistencia
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue la evaluación de posibles mecanismos de resistencia, una preocupación constante en el desarrollo de nuevos antimaláricos.
Los investigadores analizaron el genoma completo de los parásitos recuperados de los voluntarios antes de administrar el tratamiento curativo definitivo y no encontraron mutaciones asociadas a una posible pérdida de sensibilidad frente al compuesto.
“Los resultados muestran que el parásito mantuvo intacta su vulnerabilidad al tratamiento”, señalaron los autores.
Además, el doctor Stephan Chalon, director médico de Medicines for Malaria Venture y coautor de la investigación, destacó otra ventaja potencial del medicamento: su permanencia prolongada en el organismo.
“El compuesto exhibió una vida media de eliminación de entre 13 y 18 horas en los voluntarios”, afirmó Chalon.
Esta duración es significativamente superior a la de las artemisininas, que suelen eliminarse del organismo en pocas horas, lo que podría facilitar tratamientos más simples y reducir las probabilidades de que sobrevivan parásitos capaces de desarrollar resistencia.
Próximo paso: probarlo en poblaciones vulnerables
En cuanto a la seguridad, la mayoría de los efectos adversos observados fueron leves o moderados y estuvieron relacionados principalmente con la infección por malaria y no con el medicamento.
Ninguno de los participantes presentó efectos graves ni complicaciones asociadas al tratamiento experimental.
Los investigadores consideran que estos resultados permiten avanzar hacia fases clínicas más amplias, donde el medicamento deberá demostrar su eficacia en pacientes reales que viven en regiones endémicas.
El objetivo será evaluar su desempeño en combinación con otros antimaláricos y, especialmente, determinar su seguridad y eficacia en grupos especialmente vulnerables, como niños pequeños y mujeres embarazadas, quienes concentran una gran parte de las muertes por malaria en el mundo.
Si los próximos ensayos confirman los resultados iniciales, MMV367 podría convertirse en una de las herramientas más prometedoras para enfrentar el avance de las cepas resistentes y reforzar la lucha global contra una enfermedad que continúa causando cientos de miles de muertes cada año.
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