Lili Yang y la Dra. Sanaz Memarzadeh han desarrollado una inmunoterapia que ha logrado la eliminación completa del tumor en modelos de ratón con cáncer de endometrio
LOS ANGELES, CALIFORNIA/ DIARIO DE SALUD.- Una nueva inmunoterapia desarrollada por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles abre una vía de investigación frente al cáncer de endometrio, especialmente en sus formas más agresivas y recurrentes.
El estudio, publicado en Experimental Hematology & Oncology, describe una terapia celular CAR-NKT diseñada para reconocer la mesotelina, una proteína presente en células tumorales de este tipo de cáncer.
El cáncer de endometrio es el tumor ginecológico más frecuente en Estados Unidos y uno de los pocos cánceres cuya supervivencia ha empeorado de forma progresiva en las últimas décadas. Dentro de sus variantes, el carcinoma seroso papilar uterino representa cerca del 10 % de los diagnósticos, pero concentra alrededor del 40 % de las muertes, lo que lo convierte en uno de los subtipos más preocupantes por su agresividad y tendencia a recaer.
La doctora Sanaz Memarzadeh, oncóloga ginecológica, coautora sénior del estudio y miembro del Eli and Edythe Broad Center of Regenerative Medicine and Stem Cell Research de UCLA, explicó que la recurrencia sigue siendo uno de los principales desafíos en este cáncer. “En todas las formas de cáncer de endometrio, la recurrencia sigue siendo uno de los mayores retos, y es especialmente frecuente y devastadora en los subtipos agresivos”, afirmó Memarzadeh, según la comunicación de UCLA.
La investigadora señaló que muchas pacientes descubren que el cáncer ha regresado después de recibir cirugía, quimioterapia y radioterapia. Por eso, dijo, es urgente diseñar y probar nuevas estrategias capaces de mejorar los resultados y ofrecer opciones a mujeres con enfermedad difícil de controlar.
La propuesta de UCLA se diferencia de las terapias celulares personalizadas más conocidas, como algunas CAR-T, porque busca convertirse en un producto estándar, fabricado con anticipación y listo para usarse. Este modelo podría reducir tiempos de espera y costos, dos barreras importantes en tratamientos personalizados que pueden requerir semanas de producción y alcanzar precios muy elevados.
La terapia utiliza células T asesinas naturales invariantes, conocidas como células NKT. Estas células son poco frecuentes, pero tienen propiedades inmunológicas que las hacen atractivas para terapias contra tumores sólidos. En este caso, los investigadores las modificaron genéticamente con un receptor de antígeno quimérico, o CAR, dirigido contra la mesotelina.
La mesotelina es una proteína expresada en varios tumores sólidos, incluido el cáncer de endometrio. Al equipar las células NKT con un CAR dirigido a esta diana, el equipo buscó aumentar su capacidad para detectar y atacar células cancerosas. UCLA explicó que estas células diseñadas pueden combatir el tumor mediante tres vías simultáneas, a diferencia de las terapias CAR-T convencionales, que suelen depender de un mecanismo principal de reconocimiento.
La profesora Lili Yang, coautora principal, profesora de microbiología, inmunología y genética molecular y miembro del Broad Stem Cell Research Center de UCLA, afirmó que este tipo de tumor es muy hábil para escapar de los tratamientos. “Este cáncer es extraordinariamente hábil para escapar al tratamiento, pero no puede escapar a múltiples vías de ataque a la vez”, declaró Yang. “Para cuando se adapta a una amenaza, nuestra terapia ya lo ha atacado desde otro ángulo”, añadió.
En modelos murinos de cáncer de endometrio, la terapia CAR-NKT logró eliminar completamente los tumores y prolongar la supervivencia, según UCLA. En comparación, las células CAR-T convencionales lograron solo un control parcial y temporal, antes de que el tumor reapareciera. Ese contraste es uno de los puntos centrales del estudio, porque los tumores sólidos han sido históricamente más difíciles de tratar con terapias celulares que ciertos cánceres de la sangre.
El trabajo también incluyó pruebas con muestras tumorales de pacientes y líneas celulares derivadas de tumores. Esos análisis confirmaron una mayor capacidad destructiva de las CAR-NKT frente a subtipos agresivos de cáncer de endometrio, incluido el carcinoma seroso papilar uterino. Sin embargo, los autores subrayan que estos resultados todavía pertenecen al terreno preclínico y deben confirmarse en ensayos clínicos.
Uno de los aspectos más relevantes fue el perfil de seguridad observado en los modelos estudiados. Las células CAR-NKT no provocaron enfermedad de injerto contra huésped, una complicación en la que células inmunitarias donadas atacan tejidos sanos del receptor. Esta característica es importante porque la terapia está pensada como un producto alogénico, es decir, derivado de donantes y no fabricado individualmente a partir de cada paciente.
La plataforma se basa en células madre hematopoyéticas donadas. A partir de ellas, los investigadores generan células NKT en laboratorio y luego las modifican para expresar el CAR contra mesotelina. Según UCLA, una sola donación podría producir suficientes dosis para miles de tratamientos, lo que abre la posibilidad de una terapia más escalable que los productos personalizados actuales.
Yang explicó que la idea es fabricar el producto por adelantado, criopreservarlo y tenerlo disponible cuando el paciente lo necesite. Ese enfoque “listo para usar” podría ser especialmente importante en cánceres agresivos, donde esperar semanas para producir una terapia personalizada puede ser clínicamente difícil.
El coautor principal Yanruide “Charlie” Li, investigador postdoctoral del programa de formación del Broad Stem Cell Research Center de UCLA, definió la estrategia como una “tecnología de plataforma”. Según Li, el objetivo es desarrollar un producto único que no requiera personalización para cada paciente, lo que podría simplificar su producción y ampliar su acceso si llega a demostrar eficacia y seguridad en humanos.
La versatilidad es otro punto señalado por los autores. La mesotelina no aparece solo en cáncer de endometrio; también se expresa en tumores de ovario, mama, pulmón y páncreas. Esto significa que, en teoría, una plataforma similar podría evaluarse en varios tipos de cáncer. UCLA ya ha reportado trabajos relacionados con CAR-NKT en otros tumores sólidos, aunque cada indicación deberá probarse por separado.
El estudio fue firmado por investigadores como Yan-Ruide Li, Gabriella DiBernardo, Yuning Chen, Xinyuan Shen, Ryan Hon, Lauryn Ruegg, Jie Huang, Adam Neal, Neda Moatamed, Sanaz Memarzadeh y Lili Yang. De acuerdo con el artículo, la investigación recibió apoyo de instituciones como el Instituto de Medicina Regenerativa de California, el Departamento de Defensa de Estados Unidos y programas de investigación vinculados a UCLA.
El avance llega en un momento de gran interés por terapias celulares contra tumores sólidos. Las CAR-T han transformado el tratamiento de algunos cánceres hematológicos, pero su desempeño en tumores sólidos ha sido más limitado por barreras como el microambiente tumoral, la heterogeneidad de las células cancerosas, la pérdida de antígenos y la dificultad para infiltrarse dentro del tumor.
Las células CAR-NKT buscan superar parte de esos obstáculos. Su capacidad de atacar por varias rutas, modular el microambiente tumoral y ser compatibles con distintos sistemas inmunitarios podría darles ventajas frente a otras estrategias. Aun así, pasar de resultados en animales y muestras de laboratorio a pacientes reales sigue siendo uno de los pasos más difíciles en oncología.
Por ahora, la terapia no está disponible para uso clínico. El equipo de UCLA prepara la documentación necesaria para solicitar autorización a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos con el objetivo de iniciar ensayos en humanos. Esa etapa será decisiva para evaluar seguridad, dosis, efectos adversos, duración de respuesta y eficacia real en pacientes con cáncer de endometrio avanzado o recurrente.
Memarzadeh advirtió que, pese a su frecuencia, el cáncer de endometrio sigue estando insuficientemente estudiado. La investigadora sostuvo que la financiación y los esfuerzos de investigación son esenciales para formular preguntas relevantes, desarrollar terapias innovadoras y llevarlas finalmente a las pacientes que las necesitan.
El mensaje central del estudio es prometedor, pero no definitivo. La terapia CAR-NKT de UCLA mostró una potente actividad antitumoral en modelos preclínicos y ofrece una posible vía para construir inmunoterapias más accesibles y escalables. Pero todavía debe superar el filtro más importante: demostrar en seres humanos que puede ser segura, efectiva y clínicamente útil.
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