Francia recibe la cumbre del G7 en un momento de elevada incertidumbre geopolítica y económica.
La cita reúne desde este lunes y hasta el próximo miércoles 17 de junio a los líderes de Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá, junto a varios mandatarios invitados.
El encuentro también marca el primer cara a cara entre el mandatario estadounidense, Donald Trump, y sus principales aliados occidentales desde que lanzó la guerra contra Irán, junto a Israel, el pasado 28 de febrero, y en medio de persistentes diferencias sobre Ucrania, comercio y seguridad internacional.
El acuerdo con Irán cambia el tono de la cumbre
Hasta hace pocos días, la guerra en Medio Oriente amenazaba con monopolizar las discusiones y tensar aún más las relaciones entre Washington y sus socios europeos. Sin embargo, el anuncio de un preacuerdo por parte de Trump, el domingo, justo en la víspera de la cumbre, entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto ha modificado el escenario con el que los líderes llegaron a Francia.
El pacto, cuyo memorando de entendimiento se prevé sea firmado el próximo viernes 19 de junio, en suiza, será uno de los principales temas de debate. Los líderes buscan conocer los detalles del acuerdo y evaluar sus consecuencias para la estabilidad regional y para los mercados energéticos.
Uno de los asuntos más relevantes será la posible reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo y gas. Los gobiernos europeos consideran que una normalización del tránsito en esa vía podría aliviar las tensiones sobre los precios internacionales de la energía.
En medio de este panorama, el mandatario anfitrión, Emmanuel Macron, anunció este lunes que su país y Reino Unido están listos para desplegarse en Ormuz para respaldar el cumplimiento de lo que funcionaría como un pacto inicial, previo a conversaciones con miras a un acuerdo integral.
“Estamos listos para actuar con mucha rapidez (…) para enviar aeronaves, desplegar una fragata, enviar buques desminadores. También contamos con nuestro portaaviones, el Charles de Gaulle, junto con su grupo de ataque, que permanece en la región y podría desplegarse en dos o tres días tras la confirmación” del acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán, declaró el líder del Elíseo.
Además, la cumbre abordará alternativas para diversificar las rutas de suministro energético desde el golfo Pérsico. Para ello, participarán líderes de países clave de la región, entre ellos Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, con los que Trump mantendrá reuniones bilaterales.
Ucrania busca recuperar protagonismo ante Trump
Aunque la guerra en Ucrania ha perdido espacio en las prioridades de la Casa Blanca con respecto a los primeros años del conflicto, los aliados europeos intentarán mantener el tema en el centro de las discusiones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participará el martes 16 de junio en una sesión dedicada exclusivamente a la invasión rusa. Su objetivo será convencer a Trump de que las fuerzas de Kiev mantienen capacidad para resistir y que Moscú no está en condiciones de alcanzar plenamente sus objetivos militares.
Los gobiernos europeos y Canadá también esperan persuadir al mandatario estadounidense para que mantenga la presión sobre el Kremlin y respalde nuevos esfuerzos diplomáticos orientados a una negociación de paz.
La reunión adquiere especial relevancia debido a la relación compleja que han mantenido Trump y Zelenski en los últimos años. Sin embargo, algunos analistas consideran que la evolución del conflicto ha fortalecido la posición negociadora de Ucrania ante Washington.
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La influencia de Trump marcará las conversaciones
Más allá de los temas formales de la agenda, buena parte de la atención está puesta en el papel que desempeñará Trump durante el encuentro.
Tradicionalmente, las cumbres del G7 han funcionado como espacios de diálogo informal entre líderes que comparten valores democráticos e intereses estratégicos. Sin embargo, las relaciones entre Estados Unidos y varios de sus aliados europeos han atravesado momentos de tensión durante el último año.
La decisión de Washington de intervenir en el conflicto entre Irán e Israel sin una coordinación estrecha con sus socios generó incomodidad en varias capitales europeas. Por ello, la disposición del inquilino de la Casa Blanca a construir consensos será observada de cerca por el resto de los participantes.
El hecho de que Trump anunciara el acuerdo con Irán en vísperas de la cumbre ha reducido parcialmente el riesgo de enfrentamientos diplomáticos y podría facilitar un clima de mayor cooperación durante las sesiones de trabajo.
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China, inteligencia artificial y una agenda más amplia
Además de los conflictos internacionales, el G7 abordará varios desafíos económicos y tecnológicos.
China será uno de los principales temas de la jornada final. Los países miembros mantienen su preocupación por los desequilibrios comerciales globales y por lo que consideran prácticas de competencia desleal derivadas de los subsidios estatales a sectores industriales chinos. También se debatirá el control de Beijing sobre minerales estratégicos utilizados en la fabricación de productos tecnológicos.
La inteligencia artificial ocupará igualmente un lugar destacado. Los líderes analizarán medidas para proteger a los menores en internet y discutirán mecanismos para aprovechar el potencial económico de estas tecnologías. A las conversaciones asistirán directivos de algunas de las principales empresas del sector, entre ellos representantes de OpenAI, Anthropic y la firma europea Mistral AI.
La presencia de mandatarios invitados de India, Brasil, Corea del Sur, Kenia, Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos refleja además el intento de Francia de ampliar el alcance político del foro más allá de sus siete miembros permanentes.
Fundado en 1975 para coordinar respuestas a las crisis económicas internacionales, el G7 sigue siendo uno de los principales espacios de concertación política entre las democracias industrializadas. Sin embargo, la edición de este año vuelve a poner de manifiesto que su capacidad de influencia dependerá en gran medida de la evolución de los conflictos en Ucrania y Medio Oriente , así como de la disposición de sus líderes para encontrar posiciones comunes.
Con Reuters y AP
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