La farmacu00e9utica GSK compra Nuvalent Diario de Salud

La farmacéutica GSK 

LONDRES, INGLATERRA/ DIARIO DE SALUD.- La industria farmacéutica global vive una carrera permanente por desarrollar tratamientos innovadores contra el cáncer, una de las áreas terapéuticas más lucrativas y competitivas del mundo.

En ese escenario, la farmacéutica británica GSK ha decidido redoblar su apuesta.

La compañía anunció la adquisición de la biotecnológica estadounidense Nuvalent por US$10,600 millones, una operación considerada estratégica para fortalecer su presencia en oncología y acelerar la reconstrucción de un negocio que abandonó hace una década.

La transacción, denominada internamente «Proyecto Nashville», constituye la mayor adquisición realizada por GSK hasta la fecha y se espera que concluya durante el tercer trimestre de este año, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes.

Una compra para transformar el futuro de GSK

La adquisición incluye dos prometedores tratamientos contra el cáncer de pulmón que podrían obtener aprobación regulatoria en Estados Unidos durante este mismo año.

Ambos medicamentos están dirigidos a pacientes con mutaciones específicas conocidas como ROS1 y ALK positivas, alteraciones genéticas presentes en ciertos tipos de cáncer de pulmón de células no pequeñas.

Estos tratamientos representan una oportunidad importante para GSK en un mercado donde actualmente dominan compañías como Roche, Pfizer, AstraZeneca y Merck.

Según la empresa, la compra encaja directamente con la estrategia impulsada por su nuevo director ejecutivo, Luke Miels, quien asumió el liderazgo de la farmacéutica a principios de año.

«Nuestra estrategia ha sido construir ladrillo a ladrillo», declaró Miels a periodistas tras anunciar la operación.

El intento de corregir un error estratégico

Para muchos analistas e inversionistas, la operación tiene además un significado simbólico.

En 2015, bajo la dirección del entonces director ejecutivo Andrew Witty, GSK decidió desprenderse de gran parte de su negocio oncológico mediante un intercambio de activos valorado en más de US$16,000 millones con Novartis.

La decisión permitió a la empresa concentrarse en vacunas, medicamentos respiratorios y salud del consumidor.

Sin embargo, con el paso de los años, varios expertos comenzaron a considerar aquella salida como un error estratégico.

«Sin duda fue un error vender la división de oncología en 2015», afirmó Markus Manns, gestor de cartera de Union Investment y accionista de GSK.

El cambio de rumbo comenzó durante la gestión de Emma Walmsley, quien asumió la dirección ejecutiva en 2017 y puso en marcha una estrategia gradual para reconstruir la presencia de la compañía en oncología.

La adquisición de Nuvalent representa el paso más importante de ese proceso.

Un negocio para compensar futuras pérdidas

Más allá de la expansión en oncología, la operación también responde a una necesidad financiera.

GSK enfrenta la próxima expiración de patentes relacionadas con dolutegravir, uno de sus medicamentos estrella contra el VIH.

La pérdida de exclusividad podría afectar significativamente los ingresos de la compañía hacia finales de esta década.

Los analistas estiman que las ventas totales de medicamentos de GSK alcanzarán este año aproximadamente 34,000 millones de libras esterlinas (unos US$45,500 millones).

La compañía espera que los nuevos tratamientos provenientes de Nuvalent contribuyan a compensar parte de las futuras pérdidas derivadas del vencimiento de patentes.

Según Markus Manns, los productos adquiridos podrían alcanzar ventas máximas combinadas de entre US$3,000 millones y US$4,000 millones.

Una empresa codiciada por la industria

La compra también refleja el alto interés que existía en torno a Nuvalent.

Fuentes cercanas a la operación señalaron que varias grandes farmacéuticas seguían de cerca a la biotecnológica estadounidense desde hacía al menos 18 meses.

La razón era sencilla: Nuvalent posee algunos de los programas oncológicos más avanzados del mercado dentro de nichos altamente especializados y próximos a obtener aprobación regulatoria.

La fuerte competencia entre potenciales compradores habría contribuido a que GSK ofreciera una prima cercana al 40 % sobre el valor de mercado de la compañía antes del anuncio de la operación.

¿Podrá competir con los gigantes de la oncología?

Aunque el movimiento ha sido bien recibido por gran parte de los inversionistas, algunos expertos consideran que aún queda un largo camino por recorrer.

Actualmente, empresas como Roche, Merck y AstraZeneca dominan gran parte del mercado mundial de tratamientos oncológicos.

«GSK está intentando ponerse al día», señaló Ketan Patel, gestor de fondos de Whitefriars.

A su juicio, la farmacéutica británica probablemente necesitará realizar nuevas adquisiciones y continuar invirtiendo agresivamente si desea acercarse a los líderes del sector.

Tony Wood, director científico de GSK, considera que la expansión es indispensable.

«Un negocio biofarmacéutico especializado sin un componente oncológico no es una propuesta completa», declaró anteriormente a Reuters.

Los desafíos que vienen

El éxito de la operación dependerá ahora de la capacidad de los nuevos tratamientos para demostrar ventajas frente a medicamentos ya consolidados en el mercado.

Los especialistas observan especialmente dos aspectos: la eficacia clínica y la tolerabilidad de los tratamientos en comparación con las terapias disponibles actualmente.

Analistas de Barclays señalaron que la adquisición tiene lógica estratégica, aunque advirtieron que ninguno de los activos parece destinado, por ahora, a convertirse en un «mega blockbuster» capaz de generar ingresos extraordinarios.

No obstante, GSK apuesta por un enfoque diferente.

La empresa considera que incluso grupos relativamente pequeños de pacientes pueden convertirse en oportunidades importantes si los tratamientos ofrecen mejores perfiles de seguridad y permiten a los pacientes mantener una buena calidad de vida durante años.

Una apuesta de largo plazo

La adquisición de Nuvalent representa mucho más que una simple compra corporativa.

Para GSK, supone un intento de recuperar protagonismo en uno de los segmentos más dinámicos de la medicina moderna.

Para los inversionistas, es una señal de que la compañía está dispuesta a realizar movimientos de gran escala para proteger su crecimiento futuro.

Y para los pacientes con cáncer de pulmón, podría traducirse en nuevas opciones terapéuticas que amplíen las posibilidades de tratamiento en los próximos años.

La pregunta ahora es si esta inversión récord será suficiente para que GSK vuelva a ocupar un lugar relevante en la élite mundial de la oncología.

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