De izda a dcha: Los pediatras Julio Álvarez Pitti, Guillermo Martín Carballo, Rosaura Leis Trabazo, Luis Carlos Blesa Baviera en el acto de presentación del manifiesto. Foto cedida
MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD. — La obesidad infantil debe abordarse como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial y no como una cuestión de voluntad individual, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), que reclama una actuación conjunta para prevenirla y tratarla sin culpabilizar a los menores ni a sus familias.
En España, alrededor del 16 % de los niños de entre 6 y 9 años presenta obesidad y otro 20 % tiene sobrepeso, una situación ante la que los pediatras consideran necesario actuar también sobre las desigualdades y los entornos en los que crecen los menores.
La AEP recoge estas demandas en el manifiesto “Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral”.
Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la organización, advirtió sobre el riesgo tanto de normalizar el exceso de grasa como de estigmatizar a quienes viven con la enfermedad.
“Los menores creen que si tienen sobrepeso u obesidad es porque algo están haciendo mal y las familias también están estigmatizadas, se sienten culpables”, señaló la pediatra, quien defendió intervenciones individualizadas y una mayor atención a los factores sociales que aumentan el riesgo.
Para abordar la obesidad, los pediatras recomiendan una intervención intensiva sobre los estilos de vida que incluya cambios en la alimentación, más actividad física, menor exposición a pantallas y un sueño de calidad. A estas medidas pueden sumarse tratamientos farmacológicos, entre ellos los agonistas del GLP-1.
Leis se refirió específicamente a la liraglutida y defendió un acceso equitativo a la medicación para evitar que la situación socioeconómica o el lugar de residencia condicionen las posibilidades terapéuticas. La especialista recalcó, sin embargo, que los fármacos constituyen una herramienta adicional y no sustituyen los cambios intensivos en los estilos de vida.
La prevención constituye otro de los pilares planteados por los pediatras, con especial atención a los primeros 1.000 días de vida, desde la lactancia materna y la introducción adecuada de la alimentación complementaria hasta la incorporación progresiva del niño a los hábitos saludables de la familia.
Leis señaló que estos periodos representan oportunidades para favorecer un desarrollo más saludable y recordó que la prevención puede comenzar incluso antes de la concepción.
La AEP pide además reforzar la detección temprana de factores de riesgo y adoptar políticas coordinadas en salud, educación, urbanismo y protección social, especialmente para las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad.
La asociación también reclama garantizar la continuidad asistencial cuando los adolescentes pasan de Pediatría a los servicios de adultos, al señalar que el 80 % de quienes presentan obesidad durante la adolescencia la mantienen en la edad adulta.
Luis Carlos Blesa, presidente de la AEP, sostuvo durante la presentación del manifiesto que el problema no puede ser resuelto únicamente por pediatras o familias y que frenarlo requiere el compromiso de las administraciones públicas, el sistema sanitario, los centros educativos y la sociedad.
La organización pide, por tanto, una respuesta coordinada que permita prevenir, detectar y tratar la enfermedad mientras se combaten las desigualdades, el estigma y la culpabilización.
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