Imagen ilustrativa. Alexander Korzh / Legion-Media
MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD. — La pérdida de audición, especialmente entre las personas mayores, debe abordarse como un problema de salud que puede prevenirse, diagnosticarse y tratarse, y no como una consecuencia ante la que haya que resignarse.
La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) advierte que ideas como considerar normal dejar de oír por la edad o pensar que los audífonos no funcionan pueden retrasar la búsqueda de ayuda y terminar afectando la calidad de vida.
Entre los seis mitos señalados se encuentra precisamente creer que la pérdida auditiva es simplemente consecuencia de la edad. Aunque el envejecimiento constituye uno de sus principales factores asociados y puede provocar presbiacusia, la SEORL-CCC sostiene que esto no significa que el problema deba ignorarse.
Los especialistas también cuestionan la creencia de que una audiometría con resultados normales descarta cualquier alteración, ya que algunas personas pueden detectar sonidos y, al mismo tiempo, experimentar dificultades para entender palabras en ambientes ruidosos.
Investigadores de la Universidad de Gante trabajan en pruebas dirigidas a detectar la denominada sinaptopatía coclear o pérdida auditiva oculta.
Otro de los tópicos es afirmar que los audífonos no funcionan. Estos dispositivos no restituyen una audición idéntica a la de una persona sin hipoacusia ni ofrecen iguales resultados en todos los pacientes, pero una indicación adecuada, su correcta adaptación y el seguimiento pueden mejorar la audición funcional y la comunicación.
La SEORL-CCC señala que una evaluación especializada permite establecer el tipo y grado de pérdida auditiva y determinar si el paciente necesita tratamiento médico o quirúrgico, audífonos o implantes. También rechaza que la edad, por sí sola, descarte un implante coclear cuando existe una pérdida importante y los audífonos correctamente adaptados no proporcionan una audición útil.
La sociedad médica también cuestiona la idea de que escuchar menos permite distraerse menos. Cuando la señal auditiva se deteriora, el cerebro puede necesitar un mayor esfuerzo para interpretar sonidos y comprender las conversaciones.
Una investigación presentada en el 76.º Congreso Nacional de la SEORL-CCC, realizada con 714 adultos mayores de 55 años, observó que una peor audición estaba relacionada con peores puntuaciones en pruebas cognitivas.
El mismo trabajo encontró que los pacientes con pérdida auditiva no tratada presentaban tres veces más riesgo de inestabilidad postural que las personas con audición normal.
El sexto mito sostiene que oír menos puede ser incluso conveniente para “no enterarse” de determinadas cosas. Frente a esta idea, la SEORL-CCC advierte que la pérdida auditiva puede dificultar las relaciones personales y reducir la participación social.
Un estudio español con más de 400 adultos mayores encontró una asociación entre la pérdida de audición y un 78 % más de riesgo de fragilidad social.
La organización señala que las dificultades crecientes para mantener una conversación pueden llevar a algunas personas a evitar reuniones, comidas y otras actividades, por lo que defiende la detección precoz y un acceso adecuado a las soluciones disponibles.
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