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HELSINKI, FINLANDIA/ DIARIO DE SALUD.- Las personas que naturalmente tienden a mantenerse activas hasta más tarde y a levantarse también más tarde —conocidas como tipos vespertinos o “búhos nocturnos”— presentan más dificultades para recuperarse del trabajo y una mayor frecuencia de problemas de salud mental que quienes tienen un cronotipo matutino, según un estudio realizado en Finlandia.
La investigación analizó a 2.266 personas laboralmente activas del estudio poblacional Healthy Finland, con una edad media de 44 años y un 57 % de mujeres, y comparó los cronotipos matutino, intermedio y vespertino.
El trabajo, elaborado por Ilona Merikanto, Timo Partonen, Päivi Vanttola y Marianna Virtanen, fue publicado en junio de 2026 en la revista científica Sleep Health. Los investigadores evaluaron la salud mental mediante instrumentos validados como MHI-5, GAD-7 y PHQ-9, además de una pregunta sobre pensamientos suicidas y datos de utilización de servicios sanitarios.
También analizaron la recuperación después del trabajo y hasta qué punto las obligaciones laborales interferían con la vida personal. Los modelos tuvieron en cuenta factores como edad, sexo, sueño insuficiente, actividad física insuficiente y consumo de alcohol de riesgo.
Los resultados mostraron que los tipos vespertinos presentaban más problemas de equilibrio entre trabajo y vida personal y peores indicadores de salud mental. La investigación encontró además más malestar psicológico, ansiedad y síntomas depresivos entre las personas nocturnas, mientras que los problemas fueron especialmente marcados entre los cronotipos vespertinos más definidos.
Aunque este grupo también presentaba diferencias en determinados hábitos de salud, esas variables no explicaron por completo la asociación observada entre el cronotipo nocturno, las dificultades para recuperarse del trabajo y una peor salud mental.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre recuperación laboral y ansiedad. Los análisis indicaron que una recuperación insuficiente después de trabajar explicaba parcialmente la asociación entre el cronotipo vespertino y los trastornos de ansiedad, mientras que la interferencia del trabajo en la vida personal y la mala recuperación también modificaban algunas de las asociaciones observadas con problemas de salud mental. Esto no significa que ser noctámbulo provoque ansiedad o depresión: el diseño del estudio permite identificar asociaciones y posibles mecanismos estadísticos, pero no demostrar por sí solo una relación causal.
Ilona Merikanto, investigadora principal del grupo, sostuvo que identificar a las personas potencialmente más vulnerables permitiría dirigir mejor las medidas destinadas a favorecer el equilibrio entre trabajo y vida personal y la recuperación después de la jornada. Según la investigadora, estas intervenciones también podrían contribuir al bienestar laboral y a reducir desigualdades en el entorno de trabajo.
El estudio recibió financiación del Finnish Work Environment Fund y sus autores plantean que las dificultades para desconectarse y recuperarse del trabajo desempeñan un papel importante en la peor salud mental observada entre los cronotipos vespertinos.
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