NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- El uso de un purificador de aire con filtro HEPA durante un mes podría estar relacionado con una mejora de determinadas funciones cognitivas en adultos de 40 años o más, especialmente en aspectos como la flexibilidad mental y la función ejecutiva, según una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports.
El estudio analizó los datos de 119 participantes de entre 30 y 74 años que residían en Somerville, Massachusetts, una zona próxima a importantes vías de circulación y con exposición a contaminación relacionada con el tráfico. Los participantes utilizaron durante un mes un purificador HEPA y durante otro mes un dispositivo simulado que no contaba con el filtro de limpieza, con un período de descanso entre ambas etapas.
Después de cada período, los investigadores evaluaron diferentes capacidades cognitivas mediante el Trail Making Test, una prueba que incluye tareas relacionadas con memoria visual, velocidad motora, flexibilidad mental y función ejecutiva.
El resultado más relevante apareció entre los participantes de 40 años o más. Después de un mes utilizando filtración HEPA, completaron la parte B de la prueba, relacionada con la función ejecutiva y la flexibilidad mental, en un promedio de 54 segundos, frente a 61,4 segundos después del período con filtración simulada. Esto representa una ejecución aproximadamente 12 % más rápida y la diferencia fue estadísticamente significativa.
Sin embargo, el beneficio no se observó de manera general en todos los participantes. El estudio no encontró una diferencia estadísticamente significativa en la parte A de la prueba ni entre los participantes menores de 40 años. Además, el análisis fue una evaluación secundaria de un ensayo cruzado y los propios investigadores señalan la necesidad de investigaciones adicionales.
¿Qué relación tendría la contaminación con el cerebro?
Los filtros HEPA están diseñados para reducir partículas presentes en el aire. La exposición a material particulado se ha relacionado previamente con diversos problemas de salud, incluidos efectos cardiovasculares y neurológicos.
El estudio señala que algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre la contaminación y alteraciones de la sustancia blanca cerebral, particularmente en regiones vinculadas con funciones cognitivas superiores.
En una parte del estudio en la que se realizaron mediciones ambientales, la filtración HEPA redujo aproximadamente 52 % las concentraciones interiores de PM2,5 y 32 % las partículas ultrafinas, en comparación con la filtración simulada.
Los investigadores subrayan, no obstante, que todavía no está claro exactamente cómo la reducción de partículas puede producir cambios en el rendimiento cognitivo, ni si el efecto podría mantenerse durante períodos más prolongados.
El trabajo fue realizado por investigadores de la University of Connecticut y Tufts University, entre otras instituciones, y recibió financiación del National Institute of Environmental Health Sciences.
Lo que todavía falta por conocer
Los autores advierten que el estudio tuvo varias limitaciones. La muestra fue relativamente pequeña, estuvo concentrada en residentes próximos a carreteras y contó con pocos participantes mayores de 60 años. Además, ninguno de los participantes presentaba deterioro cognitivo previo, por lo que los resultados no permiten establecer si los purificadores podrían beneficiar a personas con problemas cognitivos.
Por ello, el hallazgo debe interpretarse como una asociación observada en un estudio experimental de corta duración, y no como evidencia de que los purificadores HEPA prevengan el deterioro cognitivo o enfermedades neurodegenerativas.
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