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SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- El cáncer de pene es una enfermedad poco frecuente, pero puede convertirse en un problema grave cuando se diagnostica en etapas avanzadas. La uróloga Dorys Franchesca Díaz explicó que los hombres deben prestar atención a una úlcera que no cicatriza, una masa o verruga que aumenta de tamaño, sangrado y cambios persistentes en la coloración o apariencia de la piel del pene. 

No sería correcto afirmar que este cáncer “no produce síntomas”: la American Cancer Society señala que uno de sus primeros signos suele ser precisamente un cambio en la piel del pene, que puede aparecer como engrosamiento, lesión, bulto, úlcera, sangrado o secreción. Estas alteraciones también pueden deberse a condiciones benignas, por lo que su presencia no significa automáticamente cáncer, pero sí justifica una evaluación cuando persisten.

Uno de los principales factores asociados es el virus del papiloma humano (VPH). Díaz señaló durante la entrevista que aproximadamente la mitad de los casos presentan una relación con esta infección, pero aclaró que tener VPH no significa necesariamente desarrollar cáncer. 

Las guías de la European Association of Urology (EAU) respaldan esa relación y reconocen además como factores de riesgo la fimosis, la inflamación crónica del pene, el liquen escleroso y el tabaquismo. 

Tener uno o varios factores de riesgo tampoco significa que una persona desarrollará la enfermedad; la American Cancer Society recuerda que algunos pacientes pueden presentar cáncer de pene incluso sin factores conocidos. Por ello, es más preciso hablar de una enfermedad multifactorial que reducir su causa a la higiene genital.

La circuncisión también fue abordada por Díaz como una intervención que puede facilitar la higiene y eliminar problemas como la fimosis en pacientes seleccionados. Sin embargo, esto no significa que todos los hombres necesiten circuncidarse para prevenir cáncer. 

La evidencia epidemiológica vincula principalmente la circuncisión realizada en etapas tempranas de la vida con una menor incidencia, en parte porque evita la persistencia de fimosis y determinados procesos inflamatorios. 

En adultos, la decisión debe responder a indicaciones individuales, como una fimosis problemática, determinadas enfermedades del prepucio o lesiones que necesitan tratamiento. En niños, además, la falta de retracción completa del prepucio puede ser fisiológica durante años, por lo que no debe asumirse automáticamente que necesita cirugía ni debe forzarse su retracción; las guías europeas disponen de criterios específicos para estos casos.

Cuando aparece una lesión sospechosa, el diagnóstico puede requerir una biopsia y, si se confirma el cáncer, estudios posteriores para establecer su extensión. Así lo explicó Díaz al describir el proceso diagnóstico y la estadificación. Pero detectar un tumor localizado no significa necesariamente que haya que amputar parte o todo el pene

Las guías actuales de la EAU priorizan, cuando las características del tumor lo permiten, tratamientos destinados a preservar el órgano y su función. Dependiendo del tamaño, profundidad y localización pueden utilizarse procedimientos locales, cirugía conservadora, tratamiento del glande o radioterapia en pacientes seleccionados. 

La penectomía parcial o total continúa siendo necesaria en determinadas enfermedades invasivas o extensas, pero no es la única opción para todos los casos. Esta diferencia hace especialmente importante consultar cuando una lesión todavía es pequeña y localizada.

La prevención incluye reducir factores modificables como el tabaquismo y aprovechar la vacunación contra el VPH según las recomendaciones aplicables. También debe corregirse una idea expresada durante la entrevista acerca de detectar rutinariamente el VPH mediante hisopados genitales en hombres. 

Los CDC indican que actualmente no existe una prueba aprobada para establecer el “estatus de VPH” de una persona y que las pruebas de VPH no se recomiendan para el cribado rutinario de hombres. De igual manera, no existe un programa de cribado poblacional ampliamente recomendado para cáncer de pene en hombres sin síntomas. 

El mensaje práctico, por tanto, no es que todo hombre necesite una consulta urológica anual específicamente para detectar este cáncer, sino que debe consultar sin demora ante una lesión persistente, bulto, úlcera, sangrado, secreción o cambio inusual en el pene.

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