NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- La presión arterial alta podría controlarse de manera más efectiva mediante una estrategia alimentaria que combine dos medidas: disminuir el consumo de sodio y aumentar la ingesta de potasio.
Así lo plantea un nuevo informe elaborado por médicos y especialistas en salud, quienes consideran que las recomendaciones de salud pública deberían dejar de analizar ambos nutrientes por separado y prestar mayor atención a la forma en que interactúan dentro del organismo.
La hipertensión afecta a más de 1,280 millones de adultos en el mundo y constituye uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Hasta ahora, las orientaciones dietéticas se han concentrado principalmente en reducir el sodio para disminuir la presión arterial y proteger la salud del corazón.
Un enfoque más integral
Los autores del informe sostienen que la reducción del sodio puede producir mejores resultados cuando se acompaña de un mayor consumo de potasio.
“El aumento del potasio en la dieta y la reducción de la ingesta de sodio contribuyen a un mejor control de la hipertensión”, afirmó Naomi Fukagawa, profesora emérita de la Facultad de Medicina Robert Larner de la Universidad de Vermont y primera autora del documento.
Según la especialista, las intervenciones alimentarias deben abordarse de forma integral, debido a que los componentes de los alimentos interactúan entre sí y el organismo regula la presión arterial mediante distintos sistemas fisiológicos.
El informe, revisado por pares y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, analiza las evidencias que respaldan las recomendaciones actuales sobre el consumo de sodio y potasio.
También examina posibles estrategias para reducir el sodio, aumentar el potasio y superar las dificultades que limitan la aplicación de estas medidas en la alimentación cotidiana y en la producción industrial de alimentos.
Dos desequilibrios frecuentes
De acuerdo con los investigadores, el exceso de sodio y la ingesta insuficiente de potasio son dos factores alimentarios modificables que influyen en la presión arterial.
El consumo promedio de sodio continúa por encima de las cantidades recomendadas, mientras que la ingesta de potasio suele mantenerse por debajo de los niveles considerados óptimos, tanto en países desarrollados como en naciones en vías de desarrollo.
Por esta razón, los autores sugieren que las políticas de prevención y control de la hipertensión otorguen una importancia similar a ambos nutrientes.
¿Qué alimentos aportan potasio?
Las principales fuentes alimentarias de potasio incluyen las frutas, los vegetales, las legumbres y los productos lácteos.
El potasio también puede utilizarse para sustituir una parte del sodio presente en la sal y en algunos productos procesados. Sin embargo, esta estrategia presenta desafíos para la industria alimentaria, ya que una cantidad elevada de sales de potasio puede producir un sabor metálico.
Los fabricantes deben encontrar un equilibrio que permita reducir el sodio y aumentar el potasio sin afectar significativamente el sabor ni la aceptación de los productos.
Una propuesta para actualizar las recomendaciones
Los expertos concluyeron que reducir el sodio continúa siendo una medida fundamental para prevenir y controlar la hipertensión. No obstante, las nuevas evidencias respaldan la necesidad de complementar esta estrategia con un mayor consumo de potasio.
Este enfoque combinado podría contribuir a mejorar el control de la presión arterial y reforzar la prevención de enfermedades cardiovasculares, siempre dentro de una alimentación equilibrada y con orientación profesional.
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