El doctor Néstor Salcedo recomienda a las parejas estudios preventivos
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La infertilidad se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud reproductiva a nivel mundial.
La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada seis personas en edad reproductiva experimenta infertilidad en algún momento de su vida.
Aunque muchas parejas solo buscan ayuda después de meses o años intentando concebir, especialistas recomiendan cambiar ese enfoque.
El ginecólogo Néstor Salcedo planteó que la evaluación reproductiva debería comenzar antes de intentar un embarazo o incluso antes de iniciar un método anticonceptivo.
Durante una entrevista en el programa Bienestar al Día, del Hospital Metropolitano de Santiago, el especialista explicó que la infertilidad no se limita a la imposibilidad de lograr un embarazo.
También puede incluir la dificultad para mantener una gestación hasta su término.
La OMS define la infertilidad como la imposibilidad de lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección.
En mujeres de 35 años o más, sociedades científicas recomiendan buscar evaluación después de seis meses sin embarazo, debido al descenso más acelerado de la fertilidad asociado a la edad.
Salcedo señaló que uno de los factores más determinantes es la edad de la mujer.
Aunque la etapa reproductiva suele ubicarse entre los 18 y los 39 años, la fertilidad no se mantiene igual durante todo ese período.
Con el paso del tiempo, la reserva ovárica disminuye de manera natural.
Eso significa que la cantidad y calidad de los óvulos disponibles se reducen progresivamente.
“La edad es un factor fundamental”, indicó el especialista.
Explicó que algunas mujeres pueden lograr embarazos después de los 40 años, pero las probabilidades disminuyen porque los óvulos disponibles se reducen de forma natural.
El retraso de la maternidad es otro elemento que influye.
Cada vez más mujeres priorizan estudios, desarrollo profesional, estabilidad económica o proyectos personales antes de iniciar la maternidad.
El cambio forma parte de una transformación social legítima.
Pero, desde el punto de vista biológico, la fertilidad femenina tiene límites temporales.
Por eso, Salcedo insistió en que las mujeres conozcan desde edades tempranas el estado de su reserva ovárica.
Una de las pruebas que mencionó es la medición de la hormona antimülleriana.
Esta hormona se utiliza como marcador de reserva ovárica y puede orientar sobre la cantidad estimada de folículos disponibles.
El especialista señaló que esta prueba puede realizarse independientemente del momento del ciclo menstrual.
También recomendó paneles hormonales completos y estudios de imágenes cuando estén indicados.
“Hay pacientes de apenas 25 o 30 años con una reserva ovárica muy disminuida”, explicó.
Según el médico, muchas mujeres reciben tratamientos sin conocer realmente cuál es su situación reproductiva.
Ese desconocimiento puede retrasar decisiones importantes.
También puede generar falsas expectativas sobre la facilidad de concebir en etapas posteriores.
La evaluación preventiva no significa que toda pareja necesitará tratamiento de fertilidad.
Significa identificar a tiempo si existe algún factor que pueda dificultar un embarazo.
Salcedo sostuvo que apenas entre 3 % y 5 % de las parejas se realiza estudios preventivos antes de iniciar la planificación familiar.
A su juicio, esa cultura debe cambiar.
“Hoy la medicina no solo busca curar enfermedades, sino prevenirlas”, afirmó.
El especialista recomendó sustituir la orientación informal por una evaluación médica basada en evidencia.
Muchas personas consultan primero a familiares, amistades o conocidos antes que a un profesional.
Ese acompañamiento puede ser emocionalmente útil, pero no reemplaza una valoración clínica.
La fertilidad depende de múltiples factores que no pueden determinarse solo por apariencia, edad o antecedentes familiares.
El médico también advirtió sobre la automedicación, especialmente en el uso de anticonceptivos.
Cada organismo responde de forma distinta a los tratamientos.
Por eso, elegir un método anticonceptivo sin evaluación puede generar efectos secundarios, complicaciones o una falsa sensación de seguridad.
Uno de los mensajes más fuertes de Salcedo fue desmontar la idea de que la infertilidad es principalmente un problema femenino.
Según explicó, más del 40 % de los casos están relacionados con factores masculinos.
Ese dato obliga a evaluar a ambos miembros de la pareja.
En el hombre, el estudio inicial suele incluir un espermatograma.
Esta prueba analiza cantidad, movilidad, forma y calidad de los espermatozoides.
Salcedo aclaró que eyacular no significa necesariamente tener capacidad reproductiva adecuada.
“La calidad del esperma también es determinante”, precisó.
Entre los factores masculinos que pueden afectar la fertilidad mencionó el consumo excesivo de alcohol y tabaco, la exposición prolongada a sustancias químicas, el calor constante en la región genital y alteraciones testiculares como el varicocele.
El varicocele es una dilatación de venas dentro del escroto que puede afectar la calidad espermática.
En algunos casos, puede corregirse con cirugía y permitir posteriormente embarazos naturales.
Además del espermatograma, el estudio masculino puede incluir cultivos, ecografías y pruebas hormonales, según el caso.
El objetivo es identificar si existe una causa tratable antes de avanzar a procedimientos de mayor complejidad.
En la mujer, Salcedo indicó que las alteraciones hormonales y los trastornos del ciclo menstrual figuran entre las causas frecuentes.
También pueden influir endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, obstrucciones tubáricas, miomas, infecciones previas, cirugías pélvicas, enfermedades metabólicas y trastornos ovulatorios.
Cada diagnóstico requiere un manejo distinto.
Por eso, el tratamiento de la infertilidad no puede ser igual para todas las parejas.
Las alternativas de baja complejidad pueden incluir medicamentos, control hormonal, inducción de ovulación o procedimientos sencillos destinados a corregir alteraciones específicas.
Cuando estas medidas no ofrecen resultados después de un período razonable, pueden considerarse tratamientos de alta complejidad.
Entre ellos figuran técnicas de reproducción asistida, como inseminación intrauterina o fertilización in vitro, según la causa, la edad, el tiempo de infertilidad y las condiciones de la pareja.
Salcedo explicó que todo dependerá del diagnóstico.
Ese punto es esencial para evitar tratamientos innecesarios o tardíos.
La infertilidad también tiene un impacto emocional.
El especialista advirtió que las parejas pueden enfrentar ansiedad, frustración, culpa, presión social y desgaste psicológico.
Por eso recomendó evitar preguntas aparentemente inocentes, pero dolorosas, como “¿cuándo van a tener hijos?” o “¿por qué todavía no han sido padres?”.
Para una pareja con dificultad reproductiva, esas preguntas pueden convertirse en una carga.
El proceso de evaluación y tratamiento puede ser largo, costoso y emocionalmente exigente.
Por esa razón, Salcedo recomendó un abordaje multidisciplinario que incluya acompañamiento psicológico cuando sea necesario.
El apoyo emocional no es un complemento menor.
Puede ayudar a la pareja a manejar expectativas, tomar decisiones informadas y enfrentar los resultados de cada etapa del tratamiento.
El especialista insistió en que la infertilidad debe verse como un problema de pareja.
No debe convertirse en una culpa asignada a la mujer ni en un motivo de silencio o vergüenza.
Evaluar a ambos miembros permite ahorrar tiempo, reducir costos, evitar tratamientos equivocados y aumentar las posibilidades de encontrar una solución adecuada.
El mensaje final de Salcedo fue consultar temprano.
La edad y el paso del tiempo pueden reducir las probabilidades de concebir, especialmente cuando existe una reserva ovárica baja o una alteración masculina no diagnosticada.
La prevención en salud reproductiva no garantiza un embarazo.
Pero puede ofrecer información clave para decidir cuándo intentar concebir, cuándo preservar fertilidad, cuándo tratar una condición y cuándo buscar ayuda especializada.
Bienestar al Día, programa del Hospital Metropolitano de Santiago, busca informar y educar a la población en temas de salud y promover la prevención como parte de la vida cotidiana.
Conducido por Yadhira Pimentel, el espacio presenta entrevistas con especialistas y contenidos basados en evidencia.
Se transmite los sábados a las 11:00 de la mañana, con retransmisiones a las 2:00 de la tarde, y de lunes a viernes a las 10:30 de la mañana por CDN canal 37.
La recomendación central de la entrevista es clara: hablar de fertilidad antes de que exista un problema puede cambiar el camino de muchas parejas.
Conocer la salud reproductiva a tiempo permite planificar con más información, menos presión y mejores oportunidades.
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