Los funerales de Alí Jameneí, líder supremo de Irán durante más de 36 años, movilizaron a millones de personas en Teherán y Mashad tras su asesinato en febrero de 2026 en un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel. Las ceremonias se convirtieron en una demostración de fuerza política y religiosa. En las calles, opositores cuentan por qué no van a las ceremonias.

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