Bajo la tutela de Estados Unidos y con una protagonista inesperada, Venezuela abrió el 18 de junio una mesa de negociación con la que Washington aspira a acelerar la transición democrática en el país, casi seis meses después de la captura de Nicolás Maduro.

De un lado, designada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, estuvo Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, formada tras la primera victoria electoral de la oposición frente al chavismo, que luego la ilegalizó.

Del otro, representando al Ejecutivo interino de Delcy Rodríguez, se sentó su hermano, Jorge Rodríguez, jefe del actual Parlamento, controlado por el chavismo.

¿Qué se resolvió en el primer encuentro de los líderes parlamentarios?

Según un breve comunicado publicado por la actual Asamblea Nacional, esta reunión inicial permitió designar «una mesa técnica y política paritaria con una agenda que contiene hitos y cronogramas concretos» para contribuir «al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar» para los venezolanos.

Previamente, en su llegada a Venezuela –adonde regresó tras acogerse a la ley de amnistía impulsada por el gobierno de Delcy Rodríguez, bajo presión estadounidense–, Figuera había adelantado que esta era la primera de varias reuniones, con la misión de establecer una agenda «que va a permitir a todos los venezolanos y a los medios de comunicación tener libertad de expresión» y que contribuirá a «dirimir las diferencias».

En un comunicado de siete párrafos posterior al encuentro, el Parlamento opositor ratificó la instalación de «una mesa técnica de carácter político» que tendrá que definir «una hoja de ruta para la construcción de un escenario democrático, plural e institucional, que contribuya a la recuperación del país».

Asimismo, Figuera también mantuvo un cara a cara «cordial y productivo» con el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett.

En una declaración, el Departamento de Estado de EE. UU. celebró lo que calificó como «un primer paso» de «un proceso reflexivo para asegurar una sociedad venezolana libre y abierta», a la vez que deseó «continuar las conversaciones entre los partidos políticos de Venezuela y el Gobierno interino en las próximas semanas en Caracas para comenzar formalmente su trabajo».

¿Cuáles son los objetivos de esta mesa de diálogo?

Desde que capturó a Nicolás Maduro en una incursión militar el pasado 3 de enero, el Gobierno de Donald Trump ha estrechado lazos con el Ejecutivo interino de Delcy Rodríguez, que ha impulsado distintas reformas a la medida de los intereses estadounidenses.

Con esta mesa de diálogo, Washington parece dar impulso a una de las fases impulsadas por Washington que había quedado algo relegada: la transición hacia nuevas elecciones.

En otra muestra de que el proceso está tutelado por la Administración Trump, los comunicados de la Asamblea Nacional opositora y del Departamento de Estado describieron las prioridades de las negociaciones en un lenguaje casi idéntico.

Las prioridades son «la reconstrucción de las instituciones democráticas de Venezuela, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías duraderas para la participación política y la garantía de las libertades cívicas esenciales para un discurso político abierto», detalló la cartera estadounidense.

¿Quién es Dinorah Figuera, ungida por Washington para liderar las negociaciones?

Dinorah Figuera, médica de profesión y perteneciente al partido Primero Justicia, regresó el jueves a Venezuela luego de ocho años de exilio y defiende que la Asamblea Nacional opositora, que ella preside, es la «última institución que ha ganado electoralmente de manera legítima», teniendo en cuenta, según ella, que los últimos dos comicios legislativos en Venezuela, en los que se proclamó vencedor el chavismo, no son reconocidos por el grueso de la oposición. 

La caraqueña de 65 años es una figura de lo que queda de la estructura de poder paralela que intentó impulsar en 2019 el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, quien contó durante un tiempo con el reconocimiento internacional, al punto de asumir funciones como la representación de Caracas en la preservación de Citgo, la filial de la estatal Petróleo de Venezuela (PDVSA) en Estados Unidos.

Su participación en ese proceso le valió acusaciones (junto a Guaidó y otros tres opositores) de la Fiscalía venezolana, afín al chavismo, por supuestos delitos de usurpación de funciones, traición a la patria, legitimación de capitales y asociación ilícita.

La opositora Dinorah Figuera, durante su reunión con Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento de Venezuela, en la sede de la Asamblea Nacional, el 18 de junio de 2026 en Caracas
La opositora Dinorah Figuera, durante su reunión con Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento de Venezuela, en la sede de la Asamblea Nacional, el 18 de junio de 2026 en Caracas © Federico Parra / AFP

En este escenario, Figuera se exilió en España en 2021, luego de permanecer un tiempo asilada en la Embajada de Francia en Caracas. Esa decisión, afirmó en una entrevista con la agencia EFE en 2023, se debió a sus denuncias por la muerte bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) del concejal Fernando Albán en 2018.

Mientras la versión oficial es que Albán se «cayó» desde el piso 10 de la sede del organismo, Figuera ha denunciado que se trató de un «asesinato».

Desde el exilio, en enero de 2023, la política y médica fue nombrada presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 que, pese a que su período legislativo había vencido en enero de 2021, continuó sesionando en el exilio, con una comisión reducida.

A partir de su rol, Estados Unidos la elevó al nivel de encabezar la rama opositora de estos diálogos con el chavismo. Una pista ya se había presentado en abril pasado, cuando Figuera se reunión con el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak, para conversar sobre vías hacia una «transición democrática estable, ordenada y consolidada» en Venezuela.

¿Y en qué lugar queda María Corina Machado?

Aunque la líder opositora María Corina Machado no se ha manifestado sobre estos diálogos iniciados el jueves, ha trascendido que varios sectores opositores se vieron sorprendidos por la maniobra, que pone a Figuera en un rol trascendental y, según su interpretación, desplaza a la premio Nobel de paz.

Henry Alviárez, miembro de Vente Venezuela, el partido de Machado, le aseguró al diario ‘El País’ que el proceso de negociación puede tener varias capas e interlocutores y que «ninguna de las partes —ni siquiera la propia María Corina Machado, con toda su legitimidad y el respeto que concita— está en condiciones de ir en contra de lo que quiere el pueblo venezolano: el entendimiento, la expresión democrática y la resolución del conflicto a través de las elecciones».

Jorge Rodríguez (izq), presidente del Parlamento de Venezuela, se reúne con la opositora Dinorah Figuera en la sede de la Asamblea Nacional, el 18 de junio de 2026 en Caracas
Jorge Rodríguez (izq), presidente del Parlamento de Venezuela, se reúne con la opositora Dinorah Figuera en la sede de la Asamblea Nacional, el 18 de junio de 2026 en Caracas © Federico Parra / AFP

Si bien las agrupaciones de Figuera y Machado forman parte de la llamada Plataforma Unitaria –que reúne a los principales partidos de oposición de Venezuela– y han compartido eventos públicos, la presidenta del Parlamento de 2015 marcó algo de distancia con la ganadora del Nobel de Paz.

En su llegada a Venezuela, consultada sobre si había coordinado su gestión con Machado, se limitó a señalar que su trabajo era «para todas las candidaturas».

Asimismo, en una entrevista con el periodista Luis Olavarrieta en su canal de YouTube difundida este viernes 19 de junio, Figuera afirmó que conversó con Machado y «por supuesto, tiene una visión diferente a la mía».

«María Corina es la líder, pero aquí estamos hablando de institucionalidad y yo soy presidente de la Asamblea Nacional», remarcó.

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Del mismo modo, Figuera rechazó ser parte de los «alacranes», una denominación utilizada para los dirigentes que se presentan como opositores pero son repudiados por el mayor bloque antichavista, que los acusa de colaboracionistas.

«A mí no me van a tildar de alacrán, de que soy una traidora. Soy una mujer consecuente con mi causa», insistió.

Con EFE y medios

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