Aunque su monto total es motivo de difícil de dimensionar, las decenas de miles de millones de dólares que Irán tiene congelados por el mundo han adquirido un papel central en las negociaciones con Estados Unidos.

Teherán demanda la liberación de esos fondos, que estima en alrededor de al menos 100.000 millones de dólares, como parte de un acuerdo definitivo con Washington, aunque, según informaron fuentes del mediador Pakistán a la agencia de noticias AP, eso ocurriría solo de manera gradual –al igual que el levantamiento de sanciones– y de acuerdo con los progresos en los diálogos sobre el programa nuclear iraní.

Si bien hay expertos que discuten la cifra iraní y sitúan el acumulado de activos paralizados en un rango mucho menor, lo cierto es que tener acceso a esos fondos, incluso de forma parcial, puede ser clave para revitalizar la golpeada economía del país de mayoría persa.

Por eso, con la firma del memorando de entendimiento, el objetivo inicial del régimen de los ayatolás es asegurar, al menos, la disponibilidad de unos 25.000 millones de dólares en activos congelados que, según altos funcionarios iraníes, Estados Unidos se comprometió a liberar a través de transferencias directas, cooperación con países de la región y líneas de crédito financieros.

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¿De dónde provienen los fondos congelados de Irán?

Parte de la dificultad para calcular el monto total de los fondos congelados de Irán es que algunos de sus activos han estado congelados casi desde la instalación de la República Islámica, tras la revolución de 1979.

Sin embargo, el mayor volumen corresponde a los pagos recientes por las ventas de petróleo de Irán a diversos países, dinero que quedó retenido después de que el presidente Donald Trump se retirara del acuerdo de 2015 firmado por la entonces Administración de Barack Obama y restableciera las sanciones contra Teherán, en su primera Presidencia, en 2018.

Según señala este miércoles 17 de junio un artículo de ‘The Wall Street Journal‘, el mayor monto provendría de pagos congelados de China, el mayor comprador del crudo iraní, cuyo acumulado estaría en un rango de entre 20.000 y 50.000 millones de dólares.

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Activos congelados de Irán
Imagen de portada: Activos congelados de Irán © France 24

En segundo lugar del escalafón armado por el medio estadounidense aparece Irak, un importante comprador de electricidad y gas natural de su vecino Irán, que se ha visto imposibilitado de pagar por estos servicios debido a las restricciones de Estados Unidos. Así, los fondos congelados se estiman en 15.000 millones de dólares.

Unos 7.000 millones de dólares corresponderían, también, a pagos congelados de India por petróleo iraní, una cifra que también tenía acumulada Corea del Sur, aunque alrededor de 6.000 millones ya fueron transferidos a Qatar como parte del intercambio de prisioneros entre Teherán y Washington en 2023.

Ahora, esos fondos están paralizados en cuentas de Doha, luego de que Estados Unidos no autorizara su transferencia como respuesta a los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel, llevados a cabo por Hamás, el grupo palestino aliado de Irán.

En tanto, otros 8.000 millones de dólares se presumen distribuidos en Japón (3.000), Estados Unidos (2.000), Luxemburgo (2.000) y Omán (1.000).

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¿Por qué son importantes esos fondos para Irán?

Si las sanciones reimpuestas por Estados Unidos en 2018 tras la retirada del acuerdo nuclear significaron una dura carga sobre la economía iraní (que, en última instancia, tuvieron que soportar los ciudadanos), los daños causados por la guerra iniciada por Washington e Israel ha profundizado la necesidad urgente de fondos para Irán.

Según expertos, una liberación, incluso mínima, de los fondos congelados permitiría al liderazgo iraní incrementar las reservas de divisas del Banco Central para revalorizar la moneda, estabilizar el tipo de cambio y aplacar la inflación galopante.

Del mismo modo, ese dinero puede ser destinado a proyectos para reconstruir infraestructura, reducir la deuda pública e importar equipamiento industrial o maquinaria necesaria para las tareas de reparación y reactivación de la economía.

Por este motivo, Esfandyar Batmanghelidj, director ejecutivo del centro de pensamiento económico Bourse & Bazaar Foundation, subraya que el levantamiento de sanciones es «un incentivo» para que Irán se siente a negociar un posible pacto nuclear con Estados Unidos, aunque un obstáculo para su progreso es la falta de confianza en que ese alivio se materialice.

«La influencia de las sanciones no es simplemente producto del poder coercitivo y el daño económico. Más bien, para ser útil en el contexto de las negociaciones diplomáticas, la influencia de las sanciones depende de otro factor: la credibilidad de los compromisos para el alivio y la finalización de las sanciones», escribió en una newsletter de su organización.

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¿En qué consistirían los 300.000 millones de dólares para la reconstrucción iraní?

Según indicó a Reuters una fuente con conocimiento del contenido del memorando de entendimiento entre EE. UU. e Irán, el levantamiento de sanciones y la liberación de los activos soberanos iraníes congelados en el extranjero es una negociación que no tiene ninguna relación con el fondo privado de 300.000 millones de dólares contemplado en el acuerdo.

El funcionario consultado por Reuters describió ambos como mecanismos financieros distintos con propósitos y plazos diferentes. El mandatario estadounidense Donald Trump confirmó este miércoles, en línea con declaraciones previas de su vicepresidente J.D. Vance, que el acceso de Irán a ese dinero dependerá «de cómo se comporten».

Poco antes, en los márgenes de la cumbre del G7 en Francia, Trump había rechazado cualquier caracterización de que ese fondo se trate de una inversión estadounidense («no vamos a aportar ni un céntimo») y aseguró que tampoco les pidió a los países del Golfo Pérsico que inviertan en él.

«Diría que no lo harán por un tiempo, hasta que vean cómo se comportan. Es una cuestión de comportamiento, pero no vamos a invertir», subrayó.

US President Donald Trump, Secretary of State Marco Rubio and Treasury Secretary Scott Bessent at a press conference after the G7 Summit in Evian-les-Bains, France
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en una conferencia de prensa tras la Cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026. © Evelyn Hockstein, Reuters

Sin embargo, Reuters ha reportado que más de la mitad de esos 300.000 millones de dólares ya han sido comprometidos y se corresponderían a un vehículo de inversión del sector privado por parte de compañías estadounidenses, de Estados del golfo Pérsico, asiáticas, suramericanas y africanas.

Su creación, insistió la fuente consultada por la agencia de noticias, solo se concretará «una vez que se firme el acuerdo final» entre Estados Unidos e Irán, es decir, cuando alcancen un pacto sobre el programa nuclear iraní. En el plazo de 60 días previsto en el memorando de entendimiento, «los administradores del fondo trabajarán con ciudadanos iraníes e inversores para planificar y definir el alcance de los proyectos».

Por su parte, un alto funcionario iraní le indicó a Reuters que ese monto, que se reuniría bajo el nombre de Fondo de Reconstrucción y Desarrollo, provendría de préstamos, el establecimiento de líneas de crédito o la financiación directa de la reconstrucción de los lugares dañados por los ataques de EE. UU. e Israel, entre ellas, instalaciones como el complejo siderúrgico de Mobarakeh, refinerías o aeropuertos.

¿Cuáles son los puntos y contradicciones de la narrativa oficial sobre el alivio financiero a Irán?

En un documento al que tuvo acceso la agencia de noticias AP, la Casa Blanca envió a simpatizantes de Donald Trump y congresistas republicanos una serie de puntos clave para defender lo que consideran «logros» cumplidos de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán.

Frente a una guerra impopular y un memorando de entendimiento cuyo contenido aún está por revelarse, al gobierno estadounidense le está costando «vender» esta resolución como una victoria. Aún así, Trump se ha mostrado desafiante, aclaró que le gustaría tener «un acuerdo formal» antes de hacerlo público pero que, cuando eso ocurra, «probablemente daré una rueda de prensa y se los leeré palabra por palabra».

Del mismo modo, consultado sobre la posibilidad de enviarlo para su discusión en el Congreso, aseguró que «me gusta la idea» y se preguntó «¿quién no lo aprobaría?».

En la esencia de la narrativa de la Casa Blanca, explica AP, está la idea de que la guerra y el consecuente memorando permite, entre otras cosas, alcanzar un acuerdo para que Irán nunca desarrolle un arma nuclear (lo cual está por verse en las negociaciones), reabrir el crucial estrecho de Ormuz (cuya libre circulación estaba asegurada antes del conflicto) y el fin de los ataques en Líbano (cuando, en realidad, Israel ha reducido su ofensiva pero ha continuado con bombardeos puntuales y mantiene su invasión en el sur libanés).

Sur cette photo fournie par l'agence de presse iranienne ISNA le 1er juin 2026, on voit des navires naviguant au large de Bandar Abbas, le long du détroit d'Ormuz.
Esta fotografía facilitada por la agencia de noticias iraní ISNA muestra barcos frente a Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz, el 1 de junio de 2026. © Amirhossein Khorgooei / AFP

Apuntando al alivio de los «consumidores estadounidenses», uno de los puntos de discusión es mostrar a este principio de acuerdo y el potencial pacto como superador del alcanzado por el gobierno de Barack Obama en 2015.

Según el argumento de la Administración Trump, Irán no recibirá dinero de los contribuyentes estadounidenses en un eventual acuerdo y solo obtendrá incentivos financieros si cumple con ciertos requisitos.

Esa comparación sugiere que el pacto nuclear de Obama en 2015 (conocido por sus siglas JCPOA) costó a los ciudadanos estadounidenses miles de millones de dólares, cuando en realidad el alivio de las sanciones le permitió a Irán en ese momento acceder a activos congelados, y no contó con ninguna contribución del Tesoro estadounidense.

El texto al que tuvo acceso AP menciona «palets de dinero en efectivo» que supuestamente Washington envió a Teherán tras la firma del JCPOA.

Sin embargo, aquel envío de 400 millones en efectivo correspondía, según explicó la Administración Obama en 2016, a un pago vinculado a la cancelación de una venta de armas al difunto Shah de Irán, y no tuvo relación con el acuerdo nuclear.

Asimismo, ese pago se dio un día antes de un intercambio de prisioneros entre Estados Unidos e Irán, aunque en su momento el gobierno de Obama intentó desligar ambos hechos.

Con Reuters, AP y medios locales

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