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NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Una pequeña cantidad de líquido aplicada directamente sobre el diente podría ayudar a controlar las caries graves en niños pequeños sin utilizar taladros, inyecciones ni sedación.

Un ensayo clínico publicado el 27 de julio de 2026 en JAMA Pediatrics concluyó que una solución de fluoruro de diamina de plata al 38 %, conocida como SDF por sus siglas en inglés, detuvo aproximadamente la mitad de las lesiones tratadas en dientes de leche.

El estudio fue dirigido por Margherita Fontana, profesora de la Facultad de Odontología de la Universidad de Michigan, en colaboración con investigadores de la Universidad de Nueva York, la Universidad de Iowa y otras instituciones.

Fontana describió el producto como “un tratamiento muy eficaz y seguro”, incluso para niños de apenas un año. La investigadora señaló que podría resultar especialmente útil para pacientes muy pequeños, personas con discapacidades, adultos mayores y quienes tienen ansiedad dental o dificultades para acceder a procedimientos convencionales.

Un procedimiento que dura segundos

El SDF se coloca sobre la caries mediante un pequeño aplicador. No es necesario eliminar previamente la parte dañada del diente ni colocar inmediatamente un empaste.

La solución contiene plata, que tiene actividad antimicrobiana, y fluoruro, que favorece el endurecimiento y la remineralización del tejido dental. Su aplicación es breve y puede realizarse en consultorios dentales y, con capacitación y protocolos adecuados, en determinados entornos médicos.

Su principal inconveniente es visible: el tejido afectado por la caries queda oscurecido de manera permanente. La tinción se produce principalmente en la zona dañada, pero debe explicarse a los padres o tutores antes del tratamiento.

La Academia Estadounidense de Odontología Pediátrica respalda el uso del SDF como parte de un plan continuado de control de las caries. También advierte que las intervenciones mínimamente invasivas no sustituyen necesariamente las restauraciones tradicionales y requieren vigilancia profesional.

Un ensayo con 830 niños

El estudio incluyó a 830 niños de entre 12 y 71 meses que presentaban caries graves de la primera infancia y al menos una lesión activa que permitía aplicar el producto.

Los participantes fueron reclutados entre 2018 y 2022 en Michigan, Nueva York e Iowa, mediante consultas médicas y dentales, centros preescolares y programas Head Start. Un grupo recibió el SDF al 38 % y otro una solución placebo. Las aplicaciones se hicieron al comienzo del estudio y seis meses después.

Los investigadores evaluaron si las lesiones habían dejado de avanzar mediante cambios en la dureza de la dentina, y no únicamente por su color.

A los seis meses, después de una aplicación:

  • El SDF detuvo el 54 % de las lesiones.
  • El placebo detuvo el 22,5 %.

A los ocho meses, dos meses después de una segunda aplicación:

  • El SDF detuvo el 50,2 % de las lesiones.
  • El placebo detuvo el 17,4 %.

La diferencia entre ambos grupos fue estadísticamente significativa. Sin embargo, el segundo tratamiento no produjo una mejora adicional clara frente al resultado observado después de la primera aplicación.

No todas las caries respondieron

Los resultados muestran que el SDF puede detener muchas lesiones, pero no funciona en todos los dientes. Aproximadamente la mitad de las caries tratadas continuó activa, por lo que los autores insisten en la necesidad de controles periódicos y otras medidas preventivas.

El estudio tampoco encontró diferencias significativas entre el SDF y el placebo en el dolor dental comunicado durante los seis y ocho meses de seguimiento. Por ello, los datos demuestran principalmente que el producto puede detener el avance físico de algunas lesiones, no que elimine por sí solo el dolor, la infección o la necesidad de atención odontológica posterior.

Esta precisión matiza la afirmación de que el tratamiento podría evitar cualquier infección o molestia. Su utilidad dependerá de la gravedad de la caries, la ubicación del diente, la higiene oral, la alimentación y el seguimiento profesional.

Resultados de seguridad

Los eventos adversos considerados relacionados con el tratamiento aparecieron en proporciones casi idénticas: un 22,9 % en el grupo del SDF y un 22,2 % en el grupo de control.

Los autores concluyeron que no se observaron diferencias relevantes entre los grupos ni efectos persistentes después de una o dos aplicaciones. La tinción dentro o fuera de la boca fue más frecuente entre quienes recibieron el producto.

Fontana sostuvo que la recopilación de estos datos en niños estadounidenses era necesaria para ampliar el uso del procedimiento y para que profesionales médicos, aseguradoras y autoridades regulatorias pudieran evaluar mejor su seguridad y eficacia.

Limitaciones del estudio

Aunque el ensayo fue aleatorizado, controlado y realizado en varios centros, presenta algunas limitaciones.

Solo 584 de los 830 niños, cerca del 70 %, completaron el seguimiento. Parte de las pérdidas se relacionó con las interrupciones provocadas por la pandemia de covid-19.

El seguimiento duró únicamente ocho meses, por lo que no permite conocer la eficacia del tratamiento durante varios años. Además, los niños incluidos presentaban caries graves y no representan necesariamente a toda la población infantil estadounidense.

La coloración oscura causada por el producto también pudo hacer que algunos examinadores identificaran qué tratamiento había recibido cada niño, pese a que el ensayo fue diseñado como ciego.

La situación ante la FDA

El SDF se utiliza en otros países desde la década de 1970. En Estados Unidos, la FDA autorizó en 2014 su comercialización mediante el procedimiento 510(k) como dispositivo para tratar la hipersensibilidad dental.

Su empleo para detener caries, especialmente en niños, continúa siendo un uso fuera de la indicación autorizada. En 2016, la agencia le concedió la designación de terapia innovadora para el control de las caries, pero esa designación no equivale a la aprobación del producto para esa finalidad.

Amr Moursi, profesor de Odontología Pediátrica de la Universidad de Nueva York y coinvestigador principal, afirmó que los nuevos resultados respaldan la evaluación del SDF para una eventual aprobación específica contra las caries infantiles.

Según Moursi, dejar de considerarlo un uso no autorizado podría favorecer una mayor aplicación por parte de los profesionales, una cobertura más uniforme de las aseguradoras y controles más consistentes sobre el producto.

El ensayo fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud mediante la subvención UH3DE027372. Elevate Oral Care proporcionó el producto Advantage Arrest y el placebo utilizados en la investigación, mientras que el financiador público supervisó la realización del estudio.

Una herramienta, no una solución definitiva

El SDF podría funcionar como tratamiento provisional mientras el niño espera una restauración, o aplicarse periódicamente hasta que el diente de leche se caiga de forma natural. En ciertos pacientes también puede formar parte de un tratamiento más prolongado.

No obstante, debe ser aplicado por personal sanitario capacitado y dentro de un plan que incluya higiene bucal, control del consumo de azúcar, flúor preventivo y consultas odontológicas.

El propio estudio concluye que el elevado número de lesiones que no se detuvieron impide depender únicamente de este líquido. Su mayor ventaja consiste en ofrecer una intervención rápida y no invasiva para pacientes que no pueden recibir inmediatamente un empaste o un procedimiento bajo anestesia.

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