SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Las cifras hablan por sí solas. Según los registros de la Procuraduría General de la República, entre 2018 y 2021 se reportaron más de 136,000 casos de violencia intrafamiliar en todo el país, un promedio de 34,162 denuncias por año.
La violencia intrafamiliar ocupa el primer lugar entre los delitos más reportados en las fiscalías dominicanas, y la violencia de género el quinto. Y eso son solo los casos denunciados: los expertos coinciden en que la mayoría no llega nunca a una fiscalía.
Esa realidad es la que María Alcántara, psicóloga clínica, terapeuta familiar y presidenta de la Fundación Luz del Camino, observa desde su trabajo cotidiano, y la que la llevó a expresar su alarma en el programa «Análisis y Síntesis», transmitido por El Nuevo Diario TV, en entrevista con el comunicador Julio Castro.
La alerta desde la primera línea
«Estamos sorprendidos con los niveles de violencia que estamos viendo en la República Dominicana. Es una realidad que requiere mayor atención y acciones preventivas desde la familia, la escuela y la comunidad», afirmó Alcántara. Su preocupación no viene solo del dato estadístico sino de la experiencia directa: durante una reciente conferencia impartida a estudiantes, pudo constatar de primera mano la magnitud del problema.
Para Alcántara, la prevención no puede esperar a que aparezca la violencia. Debe comenzar en las escuelas, mediante el fortalecimiento de los servicios de salud mental y el trabajo conjunto con las familias, antes de que los patrones de conducta violenta se consoliden.
Quiénes son y qué hacen
Alcántara trabaja junto a su esposo, el trabajador social Fernando Cordero, con quien desarrolla programas de formación en valores, talleres y conferencias dirigidos a niños, adolescentes, jóvenes y padres de familia. Ambos participan también en un diplomado sobre violencia intrafamiliar, con el propósito de fortalecer sus herramientas de prevención y acompañamiento.
Cordero aportó su propia perspectiva desde el trabajo social, complementaria a la mirada clínica de Alcántara. «Más que educar, debemos crear conciencia. Cuando una persona sana sus heridas emocionales puede relacionarse de manera saludable con los demás y contribuir a una convivencia más pacífica», expresó el profesional.
Su enfoque parte de una premisa que la psicología clínica respalda: muchas conductas violentas son la expresión de traumas no resueltos. Una persona que no ha procesado sus propias heridas emocionales tiene más probabilidades de reproducir patrones de agresión en sus relaciones más cercanas. La intervención temprana, antes de que esos patrones se fijen, es más eficaz y menos costosa que la atención en crisis.
La propuesta: escuelas, familias y comunidades trabajando juntas
Ambos profesionales coincidieron en que la prevención de la violencia requiere un trabajo permanente entre las escuelas, las familias y las comunidades, impulsando programas de formación en valores, atención psicológica y acompañamiento social que permitan fortalecer la salud mental desde las primeras etapas de la vida.
El planteamiento se alinea con las recomendaciones internacionales en esta materia. La Organización Panamericana de la Salud señala que la violencia de género e intrafamiliar tiene raíces en procesos de socialización inadecuados y en estilos educativos que normalizan la agresión. Cambiar esos patrones requiere intervención en el entorno donde se aprenden: el hogar y la escuela.
En República Dominicana, el Ministerio de la Mujer y la Procuraduría General cuentan con unidades especializadas en atención a víctimas de violencia de género e intrafamiliar. La línea de ayuda para víctimas de violencia de género disponible las 24 horas es el #212, del Ministerio de la Mujer.
En directo: 13 días después de los terremotos: 3.535 muertos, 231 cuerpos sin reclamar y Maiquetía busca reabrir
07/07/2026 – 09:10 Investigación ubica fosas en La Esperanza y alerta sobre fallas e…





