DUBLIN, IRLANDA/ DIARIO DE SALUD.- Un estudio reciente de la Universidad Tecnológica de Dresde (TUD) sugiere que las experiencias pasadas influyen en las decisiones actuales con mayor fuerza de lo que se creía. Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las personas toman decisiones cotidianas y desarrollan hábitos. Los resultados se publicaron en la revista Communications Psychology .
Por qué las opciones conocidas siguen ganando
¿Por qué las personas recurren con tanta frecuencia a opciones conocidas, incluso cuando existen alternativas aparentemente mejores? Un equipo de investigación liderado por Stefan Kiebel, profesor de Neurociencia Cognitiva Computacional en la Universidad Técnica de Dublín (TUD), se propuso examinar esta cuestión en un estudio a gran escala.
Los investigadores analizaron nueve tareas de toma de decisiones recopiladas recientemente, junto con seis conjuntos de datos publicados anteriormente que involucraban a más de 700 participantes. Su objetivo era comprender cómo las personas aprenden inicialmente el valor de diferentes opciones en situaciones claramente definidas y qué opciones prefieren posteriormente cuando se les presentan nuevas combinaciones.
«Nuestro estudio demuestra que muchas preferencias «irracionales» no necesariamente surgen de que las personas almacenen valores en relación con otros valores, sino más bien del hecho de que tienden a repetir acciones que antes preferían en un contexto particular. Esta mera repetición puede llevar a que una opción determinada siga siendo la preferida en nuevos contextos o entornos, incluso si existen alternativas equivalentes o incluso mejores», explica el autor principal, el Dr. Ben Wagner.
Las decisiones pasadas pueden guiar las nuevas elecciones.
Los resultados mostraron que las personas tienen una fuerte tendencia a repetir decisiones que han tomado anteriormente, incluso cuando esas decisiones previas ya no sean las más adecuadas para la situación actual.
En lugar de comparar cuidadosamente las ventajas y desventajas de cada opción disponible, las personas pueden recurrir a recuerdos de decisiones anteriores. Esa acción recordada puede funcionar como un atajo mental, aumentando la probabilidad de que se repita la misma elección.
«Lo sorprendente fue la fuerza con la que la repetición por sí sola puede cambiar las preferencias», explica Wagner. «Las opciones que se elegían con mayor frecuencia no solo eran las preferidas, sino que también se consideraban mejores».
La repetición puede remodelar las preferencias.
Los resultados podrían ayudar a explicar comportamientos que, de otro modo, podrían parecer ilógicos en la vida cotidiana. Este patrón podría influir en las decisiones de compra, los hábitos y las rutinas recurrentes, especialmente cuando las personas siguen eligiendo opciones conocidas a pesar de la disponibilidad de alternativas iguales o mejores.
El estudio también ofrece a los investigadores nuevas formas de describir la toma de decisiones humanas de manera más realista. Sus hallazgos podrían ser útiles en psicología, investigación del comportamiento y el diseño de entornos en los que las personas toman decisiones con regularidad.
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