NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Las redes sociales han convertido la llamada “caminata linfática” y los ejercicios de rebote en una nueva tendencia de bienestar. Estas rutinas suelen combinar caminatas suaves, balanceo de los brazos, respiración profunda, estiramientos o saltos sobre un pequeño trampolín y se promocionan como métodos para favorecer el “drenaje”, reducir la hinchazón y hasta “desintoxicar” el cuerpo.
Sin embargo, especialistas consultados por The New York Times advierten que, cuando el sistema linfático funciona normalmente, no hay evidencia que demuestre que una rutina específica sea superior a otras formas de movimiento para mantenerlo saludable.
Marc Miller, fisioterapeuta sénior especializado en linfedema del MD Anderson Cancer Center, reconoce que el sistema linfático despierta cada vez más interés científico, aunque señala que las redes sociales tienden a simplificar en exceso cómo funciona.
El sistema linfático está formado por una extensa red de vasos, ganglios y órganos que ayuda a devolver líquido desde los tejidos hacia la circulación sanguínea y desempeña además un papel fundamental en la respuesta inmunitaria.
A diferencia del sistema cardiovascular, no dispone de un corazón que funcione como bomba central. Las contracciones musculares generadas al caminar, pedalear, correr o realizar ejercicios de fuerza ayudan a desplazar el líquido linfático.
La doctora Tiana Woolridge, especialista en medicina deportiva del Hospital for Special Surgery de Nueva York, explicó que el movimiento forma parte de ese mecanismo natural. Esta idea coincide con el NCI: la actividad física puede favorecer el flujo linfático precisamente mediante las contracciones musculares.
Eso no significa, sin embargo, que una persona necesite realizar una “limpieza linfática” periódicamente. Jason Wheeler, especialista en medicina vascular de Cleveland Clinic, señala que el sistema funciona con normalidad en la mayoría de las personas y advierte que sentirse hinchado ocasionalmente no equivale a tener linfedema.
La retención de líquido puede estar asociada a múltiples factores, desde alimentación rica en sodio y períodos prolongados sentado hasta problemas venosos, medicamentos y enfermedades cardíacas, renales o hepáticas.
El linfedema es una condición específica en la que la alteración o daño del sistema linfático provoca acumulación de líquido; puede aparecer, por ejemplo, después de cirugías, radioterapia y determinados tratamientos contra el cáncer.
Una hinchazón persistente, repentina o sin causa aparente merece valoración médica en lugar de intentar tratarla únicamente mediante ejercicios promocionados en internet.
Para una persona sana, la estrategia con mayor respaldo es mucho menos sofisticada: moverse regularmente.
Las recomendaciones estadounidenses de actividad física establecen para los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, además de actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Caminar a buen ritmo, montar bicicleta, nadar o entrenar fuerza provocan contracciones musculares que pueden colaborar con la circulación linfática y ofrecen, al mismo tiempo, beneficios cardiovasculares, metabólicos y musculares bien establecidos.
La respiración diafragmática también participa en las variaciones de presión que favorecen el movimiento de la linfa.
Por tanto, una persona puede practicar una “caminata linfática” si le resulta agradable, pero su ventaja probablemente provenga del hecho de caminar y moverse, no de una propiedad exclusiva de esa rutina.
La situación cambia cuando existe un linfedema diagnosticado. En esos pacientes, Mayo Clinic y el NCI reconocen el ejercicio como parte de un abordaje que puede incluir prendas de compresión, cuidado de la piel, drenaje linfático manual realizado o enseñado por profesionales y otras intervenciones individualizadas.
Los movimientos musculares suaves pueden ayudar a desplazar líquido acumulado, pero el ejercicio no repara por sí solo un sistema linfático lesionado ni sustituye el tratamiento especializado.
También conviene diferenciar la hinchazón de la inflamación crónica: una revisión global publicada el 25 de agosto de 2026 encontró que el ejercicio regular muestra una tendencia antiinflamatoria en diversas enfermedades crónicas, pero la calidad de la evidencia varía ampliamente y ese efecto no prueba las afirmaciones de “detox” asociadas a los entrenamientos linfáticos virales.
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