SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Durante el verano, la exposición prolongada al sol incrementa la carga de radiación ultravioleta sobre la piel, especialmente en áreas del rostro que suelen permanecer descubiertas. La nariz, las orejas, la frente y el cuero cabelludo son algunas de las zonas donde aparecen con mayor frecuencia tumores como el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas.
Cuando estas lesiones deben extirparse quirúrgicamente, conocer su tamaño visible no siempre es suficiente. También es necesario determinar hasta qué profundidad han penetrado y si han alcanzado tejidos cercanos. La ecografía de alta frecuencia puede aportar esa información antes de la intervención y facilitar una planificación más precisa, según explica la Sociedad Alemana de Ecografía en Medicina (DEGUM).
Una herramienta útil más allá de las exploraciones tradicionales
Aunque la ecografía suele asociarse con el embarazo o el estudio de órganos internos, su aplicación se ha extendido a numerosas especialidades, entre ellas la dermatología.
En pacientes con tumores cutáneos, esta técnica permite examinar las capas situadas debajo de la lesión visible y valorar su relación con el tejido adiposo, el cartílago o el hueso. Esta información resulta especialmente importante en zonas anatómicamente complejas, como la nariz, donde distintas estructuras se encuentran muy próximas entre sí.
Una lesión aparentemente pequeña puede haberse extendido hacia planos más profundos. Cuando esa invasión solo se descubre durante la cirugía, la extirpación puede volverse más compleja y también puede dificultarse la reconstrucción posterior.
En el caso de la nariz, una intervención más extensa de lo previsto puede afectar tanto la apariencia como, en determinadas situaciones, la función respiratoria.
La dermatóloga Diana Crisan, del Hospital Universitario de Ulm y miembro de la sección de Dermatología de la DEGUM, señala que la ecografía permite estimar con mayor precisión si el tumor permanece en la superficie o si compromete estructuras cercanas. Esto ayuda a informar mejor al paciente y a anticipar la necesidad de procedimientos reconstructivos.
Cómo puede modificar la elección del tratamiento
La exploración se realiza mediante una sonda especial capaz de mostrar con gran detalle las capas superficiales del tejido.
Los resultados pueden influir directamente en la estrategia terapéutica. Algunos carcinomas basocelulares muy superficiales pueden tratarse, bajo condiciones específicas, mediante cremas, fototerapia o crioterapia.
Sin embargo, cuando la ecografía revela que el tumor tiene una extensión profunda o presenta un crecimiento irregular, la cirugía suele considerarse la opción más adecuada. En estos casos, conocer previamente la profundidad de la lesión permite organizar mejor la extirpación y la reconstrucción.
Si el estudio muestra indicios de una enfermedad más avanzada, como afectación del hueso subyacente, los especialistas pueden descartar la cirugía y valorar otras alternativas, entre ellas la radioterapia o determinados medicamentos.
Pese a las ventajas de la ecografía, el análisis del tejido en el laboratorio continúa siendo indispensable. La evaluación histológica permite confirmar el diagnóstico y verificar si el tumor fue eliminado completamente.
Un procedimiento indoloro y sin radiación
Entre sus principales ventajas, la ecografía de alta frecuencia no utiliza radiación, no causa dolor y puede realizarse con rapidez. En tumores superficiales, incluso puede integrarse directamente en la evaluación dermatológica.
En algunos pacientes también puede emplearse para comprobar si un tratamiento local está reduciendo la lesión o produciendo el efecto esperado.
No obstante, su utilización antes de una cirugía por cáncer de piel todavía no es habitual en todos los centros médicos. La interpretación correcta de las imágenes requiere experiencia, formación especializada y conocimientos tanto dermatológicos como oncológicos.
Por esta razón, la DEGUM recomienda ampliar la capacitación profesional, establecer criterios de calidad y favorecer una mayor incorporación de las técnicas modernas de ecografía en la atención de los pacientes con tumores cutáneos.
La herramienta no reemplaza la biopsia ni el estudio de laboratorio, pero puede ofrecer una visión más completa del tumor antes de iniciar el tratamiento y reducir las sorpresas durante la intervención quirúrgica.
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