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Yo llevo 14 años fuera de Colombia, pero cada vez que voy y empiezo a caminar por la ciudad, y cada vez que aterrizo, tengo ese sentimiento de que nunca me fui. Esa es la inspiración de la canción. Pero sobre todo porque creo que la música sí tiene ese poder de que, si uno está afuera — a mí me pasa que si yo estoy en cualquier lugar y oigo “La Tierra del Olvido” [de Carlos Vives], a mí me devuelve inmediatamente a esa época del colegio donde soñaba con tantas cosas, y me devuelve a momentos muy especiales de mi tierra, de mi país. Quise como generar ese mismo sentimiento en las personas que están fuera de su país, que están buscando sus sueños muchas veces en situaciones complejas, pero acordarse uno de ese arraigo y de esa añoranza, yo estoy seguro que trae esperanza y trae buenos sentimientos.
Cuando la canción ya estaba muy avanzada se la logré hacer llegar a Rubén Blades y fue increíble, porque él rápidamente me aceptó la invitación. A la semana siguiente estaba grabando en el estudio. Fue tan generoso que después le dije: “Oye, creo que de pronto acá estaría mejor que cantaras tú esto y yo más bien esto”. Y me dijo: “Perfecto”. Volvió al estudio, regrabó.
Él grabó en Nueva York. Escribió también unas partes de la letra, sugirió otras cosas de los arreglos. La verdad que me dio una tranquilidad increíble al trabajar, porque pues entra uno como con pinzas a trabajar con un maestro como Rubén Blades, y te encuentras con un personaje tan easygoing, tan relajado, que fue aún más inspirador. Sin egos de nada, simplemente como que “me encanta la canción, me encanta el mensaje que tiene”, porque así me lo dijo, “y me encanta participar acá y vamos a hacer lo que la canción pida”. Básicamente fue lo que me dijo.
“Nunca me fui” es bien particular porque, claro, tiene la salsa, pero también tiene acordeón. No es que los ritmos que tenga sean vallenatos o percusión vallenata, pero es como un híbrido entre mi sonido, digamos, latino tropical, con una salsa como más clásica. Y sobre todo hay mucha melancolía. Tiene un arreglo de cuerdas en la mitad que me encanta, y mucho Rubén Blades también en ese sentido. Desde que empezamos a escribirla quisimos hacerle casi que un homenaje a la música de él, y después lo terminamos teniendo ahí.
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