Investigador en Diario de Salud

MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD. —   Un estudio realizado en la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) muestra que una dieta rica en azúcar puede alterar el ritmo del desarrollo al activar una respuesta del sistema inmunitario.

La investigación, liderada por científicos del IRB Barcelona y publicada en la revista Current Biology, identificó que los macrófagos —células conocidas por su papel en la defensa del organismo— también actúan como sensores del estado nutricional.

Según el trabajo, cuando las larvas reciben una dieta con exceso de azúcar, estos macrófagos aumentan la producción de una molécula llamada Dpp, equivalente evolutiva de las proteínas humanas BMP2/4. Esta señal llega a la glándula protorácica, el órgano que produce ecdisona, una hormona esteroidea clave para iniciar la metamorfosis.

Al reducir temporalmente la producción de ecdisona, la transición de larva a pupa se retrasa.

Una señal inmune que modifica el ritmo del desarrollo

En condiciones normales, las larvas de Drosophila completan esta etapa en unos cinco días. Sin embargo, con una dieta rica en azúcar, el proceso puede extenderse hasta seis o siete días.

Los autores interpretan este retraso como una respuesta de adaptación. Al ganar tiempo, las larvas pueden compensar parte del impacto negativo de la alimentación excesivamente azucarada sobre el crecimiento.

Cuando los investigadores bloquearon la señal Dpp producida por los macrófagos, las larvas redujeron parcialmente el retraso en el desarrollo, pero alcanzaron un tamaño corporal menor. Esto sugiere que la respuesta inmunitaria ayuda a ajustar el crecimiento cuando las condiciones nutricionales no son favorables.

“Sabíamos que los macrófagos responden al estrés metabólico, pero no que pudieran regular la producción de hormonas esteroideas. Nuestros resultados muestran que estas células conectan señales nutricionales externas con la fisiología de todo el organismo”, explicó Sergio Juárez-Carreño, primer autor del estudio y actualmente jefe de grupo en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo.

Más allá de la defensa contra infecciones

Los macrófagos suelen asociarse con la respuesta frente a infecciones o daños en los tejidos. No obstante, este estudio refuerza la idea de que también participan en la vigilancia interna del organismo y en la coordinación de procesos metabólicos.

En situaciones como la obesidad o la resistencia a la insulina, estas células ya habían sido vinculadas con inflamación metabólica y acumulación de lípidos en distintos tejidos. El nuevo hallazgo añade otra función: su capacidad para modular señales hormonales durante el desarrollo.

“El sistema inmunitario no solo responde a infecciones o daños. También actúa como un sistema de vigilancia interna capaz de ajustar el ritmo del desarrollo cuando las condiciones nutricionales no son óptimas”, señaló Marco Milán, investigador ICREA y jefe del laboratorio de Desarrollo y Control del Crecimiento del IRB Barcelona.

Lo que se sabe y lo que aún falta por estudiar

La Drosophila melanogaster es un modelo ampliamente usado en biomedicina para estudiar desarrollo, metabolismo y regulación hormonal. Su paso de larva a pupa permite analizar cómo las hormonas esteroideas coordinan cambios profundos durante el crecimiento.

El estudio no demuestra que el mismo mecanismo exista en humanos. Sin embargo, plantea nuevas preguntas sobre cómo el exceso de azúcar, la obesidad o la resistencia a la insulina podrían influir en la regulación hormonal durante etapas de crecimiento.

Los próximos trabajos del equipo estarán centrados en analizar las consecuencias del consumo excesivo de azúcar en organismos adultos.

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