El Dr. Rafael Mirabal Batista
SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- El crecimiento de las cirugías plásticas y los procedimientos estéticos en República Dominicana también ha aumentado la preocupación por el intrusismo profesional, una práctica que ocurre cuando personas sin la preparación o acreditación correspondiente realizan intervenciones reservadas a especialistas.
El cirujano plástico, estético y reconstructivo Rafael Mirabal Batista explicó que este problema puede involucrar tanto a personas que no son médicos como a profesionales sanitarios que actúan fuera de su área de formación.
“El intrusismo médico ocurre cuando un médico, y muchas veces hasta una persona que no es médico, entra en un área para la cual no está preparado”, afirmó durante una entrevista con Diario de Salud y Club de la Salud TV.
Según Mirabal, entre los procedimientos realizados por personal no acreditado se encuentran rellenos faciales o corporales, lipoesculturas, abdominoplastias, reducciones mamarias y otras operaciones que requieren preparación quirúrgica especializada.
El médico sostuvo que esta situación no solo pone en riesgo a los pacientes, sino que también afecta la imagen de República Dominicana como destino de turismo de salud, un sector que incluye cirugía plástica, odontología, medicina bariátrica, ginecología y ortopedia.
El especialista reconoció que el país dispone de regulaciones para el ejercicio de la cirugía plástica, pero consideró que persisten dificultades para prevenir y detener oportunamente las prácticas irregulares. Señaló que, en ocasiones, las autoridades intervienen después de recibir denuncias, pero que el seguimiento debe mantenerse para impedir que los establecimientos continúen operando.
Mirabal indicó que SODOCIPRE comunica al Ministerio de Salud Pública y a la Dirección de Habilitación los casos en los que existen indicios de procedimientos estéticos realizados por personal no calificado o en instalaciones que no cumplen las condiciones exigidas.
El Ministerio de Salud informó recientemente que entre 2024 y abril de 2026 fueron clausurados más de 500 establecimientos sanitarios y estéticos por operar sin licencia, incumplir normas de infraestructura, emplear personal no acreditado o realizar procedimientos no autorizados.
Entre las principales señales de alerta, Mirabal mencionó las intervenciones programadas en centros pequeños o desconocidos, operaciones realizadas en horarios inusuales, cambios repentinos del médico que ejecutará el procedimiento y falta de información clara sobre el establecimiento donde se realizará la cirugía.
También advirtió que ningún paciente debería entrar a un quirófano sin una evaluación médica completa. Antes de una cirugía pueden ser necesarios análisis de laboratorio, valoración cardiovascular, estudios de imágenes y revisión de enfermedades previas, dependiendo de la intervención y de las condiciones de cada persona.
El cirujano llamó a tener especial cuidado con pacientes que viajan desde el extranjero para operarse. Explicó que una intervención inmediatamente después de un vuelo prolongado podría aumentar determinados riesgos y que el tiempo de espera debe ser definido por el equipo médico tras evaluar individualmente al paciente.
Las complicaciones de una cirugía realizada sin las condiciones adecuadas pueden incluir seromas, hematomas, infecciones, asimetrías, pérdida de tejidos, tromboembolismo, sepsis y daños que requieran procedimientos reconstructivos posteriores.
Mirabal explicó que corregir una intervención mal realizada suele ser más complejo que una primera cirugía. “La primera oportunidad es la mejor”, afirmó, debido a que las cicatrices, la pérdida de tejido y las alteraciones anatómicas pueden limitar los resultados de una operación reparadora.
El especialista también alertó sobre el uso de sustancias de relleno no autorizadas, conocidas popularmente como biopolímeros. Estas pueden desplazarse a otras áreas del cuerpo y provocar inflamación, infecciones o reacciones inmunológicas meses o años después de su aplicación.
Aclaró que los productos utilizados como rellenos deben estar debidamente identificados y autorizados. Los pacientes deben exigir información sobre el nombre del producto, su registro sanitario, la cantidad que será aplicada y la formación del profesional responsable.
Para comprobar las credenciales de un cirujano plástico, Mirabal recomendó consultar el directorio de miembros acreditados de SODOCIPRE. La entidad sostiene que sus integrantes deben demostrar formación especializada y cumplir requisitos académicos y profesionales antes de ser admitidos.
El médico también aconsejó investigar el historial público del especialista, confirmar que el centro tenga licencia de habilitación y solicitar una explicación detallada sobre los riesgos, beneficios, alternativas, recuperación y cuidados posteriores.
“Dedíquese cinco minutos a cuidar su salud y a investigar con quién se va a atender”, exhortó Mirabal. Insistió en que el precio no debe ser el único criterio para elegir, porque una complicación puede generar mayores gastos y consecuencias permanentes.
La seguridad de una cirugía estética depende de varios factores: un profesional acreditado, un establecimiento habilitado, una evaluación preoperatoria completa, un equipo capacitado y seguimiento después del procedimiento. La ausencia de cualquiera de estos elementos debe considerarse una señal para detener el proceso y buscar una segunda opinión.
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