LONDRES, INGLATERRA/ DIARIO DE SALUD.- Un pequeño ensayo clínico encontró que una dieta muy baja en calorías, diseñada para imitar algunos efectos del ayuno, redujo determinados marcadores inflamatorios en pacientes con periodontitis. Sin embargo, los investigadores advierten que el régimen no mejoró de forma clara la evolución clínica de la enfermedad y que todavía no puede considerarse un tratamiento.
Los alimentos entran al cuerpo a través de la boca, pero sus efectos no terminan allí.
Lo que comemos puede alterar el metabolismo, la respuesta inmunitaria y los niveles de inflamación que circulan por la sangre. Y esos cambios sistémicos, según una nueva investigación, también podrían repercutir en las encías.
Un equipo internacional de científicos investigó si una dieta que imita el ayuno —conocida como FMD, por sus siglas en inglés— podía modificar la respuesta inflamatoria de personas sometidas a tratamiento contra la periodontitis, una forma avanzada de enfermedad de las encías.
Los resultados, publicados el 10 de junio de 2026 en la revista científica Journal of Clinical Periodontology, indican que los participantes que siguieron tres ciclos de esta dieta presentaron tendencias hacia niveles más bajos de ciertos biomarcadores inflamatorios en la sangre y en el líquido situado entre los dientes y las encías.
Pero el hallazgo contiene un matiz fundamental: la reducción de algunos indicadores de inflamación no se tradujo en una mejoría clínica significativa de la periodontitis frente al grupo que continuó con su alimentación habitual.
En otras palabras, la dieta pareció modificar determinadas señales biológicas, pero no hizo que las encías sanaran más rápido ni produjo resultados periodontales claramente superiores.
Una enfermedad que no se limita a la boca
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta los tejidos encargados de sostener los dientes.
Generalmente comienza con la acumulación de placa bacteriana en el margen de las encías. Si la inflamación progresa, puede destruir gradualmente el tejido gingival y el hueso que rodea las piezas dentales, provocar movilidad dental y, en los casos más graves, conducir a la pérdida de dientes.
El tratamiento convencional incluye educación sobre higiene oral, control de la placa y una limpieza profesional profunda por debajo de la línea de las encías, conocida como instrumentación subgingival.
Sin embargo, durante los últimos años los investigadores han comenzado a observar la periodontitis desde una perspectiva más amplia.
La pregunta ya no es únicamente cómo eliminar las bacterias de la boca, sino también qué factores generales del organismo pueden favorecer o prolongar la inflamación.
La enfermedad periodontal ha sido relacionada en numerosos estudios con otros problemas de salud, entre ellos enfermedades cardiovasculares y diabetes. Esto no significa que la periodontitis cause necesariamente esas condiciones, pero sí que comparten factores inflamatorios y metabólicos que podrían influirse mutuamente. King’s College London destaca esa conexión entre la salud oral y la salud general al presentar los resultados de la investigación.
¿Qué es una dieta que imita el ayuno?
La dieta que imita el ayuno no exige dejar de comer por completo.
Se trata de un régimen temporal, cuidadosamente restringido en calorías y nutrientes, que intenta provocar algunas de las respuestas metabólicas asociadas con el ayuno prolongado, pero permitiendo una cantidad limitada de alimentos.
En el nuevo ensayo, los participantes del grupo de intervención consumieron unas 1.100 calorías durante los dos primeros días y alrededor de 750 calorías durante los tres días siguientes.
El sexto día se reintrodujeron progresivamente más calorías mediante alimentos blandos y, para el séptimo día, los participantes regresaron a su alimentación habitual. El ciclo fue repetido tres veces durante el periodo de seguimiento.
La restricción era considerable.
Como referencia general, las necesidades energéticas diarias varían según la edad, el sexo, el peso, la actividad física y el estado de salud. Por tanto, una dieta de 750 calorías al día está muy por debajo de los requerimientos habituales de la mayoría de los adultos.
Precisamente por esa razón, los autores no presentan el régimen como una dieta que deba iniciarse por cuenta propia.
Un ensayo con 28 pacientes
Los investigadores reclutaron a 28 personas con periodontitis atendidas en centros hospitalarios y universitarios de España.
Los pacientes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos.
Ambos recibieron tratamiento periodontal no quirúrgico, incluido el control de la placa y la limpieza profunda de las superficies dentales situadas debajo de las encías.
La diferencia fue que uno de los grupos realizó además tres ciclos de cinco días de la dieta que imita el ayuno, mientras que el grupo de control continuó con su alimentación normal.
Los participantes fueron evaluados uno, siete, 45, 90 y 180 días después del tratamiento. Los investigadores tomaron muestras de sangre y de líquido crevicular gingival, una pequeña cantidad de fluido presente en el espacio entre la encía y el diente. También registraron parámetros clínicos y experiencias comunicadas por los propios pacientes.
De los 28 participantes iniciales, 27 completaron los seis meses de seguimiento.
Las señales de inflamación que disminuyeron
El equipo analizó varios biomarcadores relacionados con la inflamación.
Uno de ellos fue la proteína C reactiva de alta sensibilidad, conocida como hs-CRP, una sustancia producida principalmente por el hígado y utilizada como indicador general de inflamación sistémica.
También se estudiaron moléculas presentes en el líquido de las encías, entre ellas la interleucina 6, diferentes formas de interleucina 1 y la metaloproteinasa de matriz 8, una enzima vinculada con la degradación de tejidos periodontales.
Las evaluaciones exploratorias mostraron tendencias hacia valores más bajos de hs-CRP, MMP-8 e interleucina 6 en determinados momentos del seguimiento entre quienes realizaron la dieta.
King’s College London resumió los resultados señalando que los pacientes sometidos a la restricción calórica presentaron una disminución de marcadores inflamatorios tanto en la sangre como en las muestras procedentes de las encías, en comparación con quienes mantuvieron su dieta habitual.
“Nuestro estudio sugiere que las modificaciones del estilo de vida podrían ser importantes para los pacientes, junto con un cepillado dental adecuado”, afirmó Giuseppe Mainas, primer autor del trabajo e investigador de King’s College London.
Lo que la dieta no consiguió
Aunque los resultados bioquímicos llamaron la atención de los investigadores, el estudio no encontró diferencias clínicas relevantes entre los dos grupos.
La profundidad de las bolsas periodontales, el sangrado, la respuesta de los tejidos y otros indicadores utilizados para evaluar la enfermedad evolucionaron de manera semejante entre quienes hicieron la dieta y quienes continuaron comiendo normalmente.
El propio artículo científico señala que no se detectaron diferencias periodontales clínicas entre los grupos.
También indica que los cambios inflamatorios observados no produjeron beneficios demostrables sobre los parámetros clínicos de la enfermedad.
Este punto es esencial para interpretar correctamente la investigación.
El ensayo no demuestra que el ayuno cure la periodontitis.
Tampoco prueba que una dieta baja en calorías pueda sustituir la limpieza profunda, el control de la placa, el cepillado, el uso de hilo dental o el seguimiento con un profesional de la salud bucal.
La dieta fue utilizada como complemento del tratamiento periodontal estándar, no como una alternativa.
Por qué el tratamiento dental puede elevar temporalmente la inflamación
La instrumentación subgingival elimina depósitos bacterianos, placa y cálculo de las raíces de los dientes.
Aunque es una intervención necesaria, el procedimiento puede generar una respuesta inflamatoria temporal. Al manipular tejidos afectados y eliminar grandes cantidades de bacterias, determinados componentes microbianos pueden entrar transitoriamente en contacto con el torrente sanguíneo.
En el ensayo, los niveles de proteína C reactiva aumentaron durante el primer día después del procedimiento en ambos grupos y posteriormente comenzaron a descender.
Una de las hipótesis de los científicos era que la dieta podía moderar esa respuesta inflamatoria posterior al tratamiento.
Los resultados sugieren que esto pudo haber ocurrido en cierta medida, aunque el pequeño tamaño de la muestra impide establecer conclusiones definitivas.
El posible papel del estrés oxidativo
Los investigadores consideran que pueden existir varias razones por las que una dieta de este tipo modifique la inflamación.
Una de ellas es la reducción del estrés oxidativo.
El estrés oxidativo se produce cuando existe un desequilibrio entre moléculas reactivas generadas por el organismo y la capacidad del cuerpo para neutralizarlas. Cuando se mantiene durante periodos prolongados, puede dañar células, proteínas y material genético, además de contribuir a procesos inflamatorios.
“Puede haber múltiples razones por las que el ayuno sea beneficioso para los pacientes con enfermedad de las encías”, explicó Luigi Nibali, autor principal del estudio y profesor de King’s College London.
“El ayuno reduce el estrés oxidativo en el cuerpo, una causa común de inflamación que puede dañar las células y el ADN”, añadió.
Nibali señaló además que el consumo frecuente de alimentos muy calóricos y carbohidratos refinados —como los presentes en pasteles y galletas— también puede favorecer procesos inflamatorios.
“Restringir estos alimentos también reduce el estrés oxidativo en el cuerpo”, indicó.
¿Podría influir también el microbioma?
Otra posibilidad planteada por los investigadores se relaciona con el microbioma, el conjunto de microorganismos que viven en diferentes zonas del cuerpo.
La boca alberga una comunidad compleja de bacterias, hongos y otros microorganismos. En condiciones saludables, existe un equilibrio entre estas comunidades y el sistema inmunitario.
Cuando ese equilibrio se rompe, determinadas bacterias pueden multiplicarse y contribuir a una respuesta inflamatoria destructiva.
Nibali dijo que el ayuno también podría ejercer efectos beneficiosos sobre el microbioma, aunque subrayó que se necesitan nuevas investigaciones para confirmar esa relación.
El estudio no demuestra todavía que los cambios en las bacterias de la boca fueran responsables de la reducción de los marcadores inflamatorios.
Un estudio pequeño y exploratorio
Los autores califican sus resultados como exploratorios.
Aunque el estudio fue aleatorizado y se realizó en varios centros, solo participaron 28 personas y 27 completaron el seguimiento.
Un grupo tan reducido permite detectar señales iniciales y evaluar si un tratamiento es viable, pero no ofrece suficiente poder estadístico para determinar con seguridad su eficacia clínica.
Además, el equipo evaluó numerosos biomarcadores en distintos momentos. Cuando se realizan múltiples comparaciones, aumenta la posibilidad de que algunas diferencias aparezcan por azar.
Por ese motivo, los científicos escribieron que los resultados deben interpretarse con cautela.
“Tres ciclos de la dieta que imita el ayuno estuvieron asociados con una reducción de la respuesta inflamatoria después de la instrumentación subgingival, aunque estos cambios no beneficiaron los parámetros clínicos”, concluye el artículo.
Los investigadores también informaron efectos adversos mínimos en el grupo sometido a la dieta y no encontraron diferencias importantes entre los grupos en los resultados comunicados por los pacientes.
Sin embargo, que un régimen haya resultado tolerable para un pequeño grupo seleccionado no significa que sea seguro para toda la población.
Los pacientes para quienes ayunar puede ser peligroso
La restricción calórica intensa puede representar un riesgo para personas con diabetes, trastornos de la conducta alimentaria, bajo peso, enfermedades crónicas, necesidades nutricionales especiales o tratamientos farmacológicos que dependan de horarios regulares de alimentación.
También puede no ser adecuada para embarazadas, mujeres en periodo de lactancia, niños, adolescentes, adultos mayores frágiles o personas con antecedentes de hipoglucemia.
Mainas advirtió que existen pacientes para quienes restringir los alimentos puede resultar peligroso, incluidos algunos con diabetes.
“Las recomendaciones tendrán que dirigirse a grupos específicos de pacientes”, explicó el investigador, quien añadió que su equipo estudia cómo reproducir los posibles beneficios en personas de alto riesgo que no pueden ayunar.
Por tanto, los resultados no deben interpretarse como una recomendación para reducir drásticamente las calorías sin supervisión médica y nutricional.
Una posibilidad complementaria, no un reemplazo
La investigación abre una vía para estudiar la relación entre alimentación, inflamación y enfermedad periodontal.
Pero incluso si estudios posteriores confirman los beneficios antiinflamatorios de la dieta, la medida seguiría siendo complementaria.
La causa inmediata de la periodontitis incluye la acumulación de biofilm bacteriano alrededor de los dientes. Sin eliminar y controlar esa placa, una intervención dietética por sí sola difícilmente puede detener la destrucción de los tejidos.
Los pilares del tratamiento continúan siendo la higiene bucal, el control profesional de la placa, la instrumentación subgingival y el seguimiento periódico.
Los investigadores sugieren que las estrategias nutricionales podrían utilizarse en el futuro para modular la respuesta del organismo, reducir la carga inflamatoria y posiblemente disminuir el impacto sistémico de la enfermedad.
“Ahora que hemos establecido esta relación, queremos realizar un estudio más amplio antes de considerar su posible incorporación al tratamiento de la enfermedad de las encías”, afirmó Mainas.
Qué falta por saber
Un ensayo de mayor tamaño deberá responder varias preguntas.
Será necesario comprobar si la reducción de biomarcadores se mantiene durante periodos más largos, si se repite en poblaciones distintas y si produce beneficios reales en la pérdida ósea, el sangrado, la profundidad de las bolsas periodontales o la conservación de los dientes.
También será importante determinar qué parte del efecto procede de la reducción de calorías, qué parte se relaciona con la composición de los alimentos y cuánto puede atribuirse a la disminución de azúcares y carbohidratos refinados.
Otra cuestión será evaluar si pueden obtenerse efectos antiinflamatorios semejantes mediante una alimentación equilibrada menos restrictiva, como una dieta rica en vegetales, fibra, grasas saludables y alimentos poco procesados.
El ensayo tampoco permite afirmar que la reducción de los biomarcadores evite enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, deterioro neurológico u otras consecuencias de la inflamación sistémica.
Esas posibilidades deberán evaluarse en investigaciones diseñadas específicamente para estudiar resultados de salud a largo plazo.
La conexión entre la boca y el resto del cuerpo
El principal mensaje de la investigación no es que las personas deban dejar de comer para proteger sus encías.
El hallazgo más relevante es que la periodontitis no puede entenderse únicamente como un problema localizado alrededor de los dientes.
La respuesta inmunitaria, el metabolismo, la alimentación y el estado general del organismo forman parte de un sistema interconectado.
Una dieta que reduce temporalmente la ingesta calórica parece capaz de alterar algunas señales inflamatorias de ese sistema. Pero todavía no se sabe si esas modificaciones producirán beneficios clínicos duraderos.
Por ahora, los autores defienden una conclusión prudente: la alimentación podría convertirse en una herramienta adicional para el tratamiento periodontal, pero la evidencia disponible sigue siendo preliminar.
La limpieza profesional, el control de la placa y una higiene bucal constante continúan siendo indispensables.
Y cualquier forma de ayuno o restricción calórica intensa debe realizarse únicamente después de evaluar los riesgos individuales con profesionales de la salud.
Informe desde Nueva York: división marca celebraciones de 250 años de independencia de EE. UU.
Estados Unidos cumple 250 años de independencia con un panorama político y social dividido…





