A días del balotaje del 21 de junio, que definirá al nuevo presidente de Colombia, Donald Trump se instaló en el centro de la campaña, sin siquiera pisar el país.
Una vez se conoció el resultado de la primera vuelta, en la que el más votado fue el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, Trump le expresó su amplio respaldo, con la promesa de «un apoyo y fuerza total» si gana la elección.
A la par, el mandatario estadounidense arremetió contra el rival de De la Espriella, el oficialista Iván Cepeda, defensor de la política del presidente Gustavo Petro y a quien califica de «marxista de izquierda radical».
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De esta forma, Trump y su Gobierno, con Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, a la cabeza, tomaron partido sin disimulo, como ya lo hicieron con ocasión de las elecciones legislativas de Argentina y lo repitieron más tarde en las presidenciales de Costa Rica, Chile y Honduras.
Pero no siempre su apoyo ha sido una ventaja. Mientras, el ‘efecto Trump’ ha mostrado hasta el momento tener eficacia en América Latina, en Europa sus endosos han sido contraproducentes (con Péter Magyar imponiéndose a la campaña a favor de Viktor Orbán y la cuestión de Groenlandia impulsando la victoria de Mette Frederiksen en Dinamarca).
Entonces, de cara al balotaje colombiano, surge una incógnita: ¿qué efecto tendrá ese respaldo tan explícito sobre un electorado polarizado? ¿Le suma votos a De la Espriella o le entrega a la izquierda una bandera contra la injerencia estadounidense?
Un «banderazo» para la base
Para Carolina Flechas, docente internacionalista de la Universidad Sergio Arboleda, el respaldo funciona ante todo como una señal de pertenencia.
«Quienes apoyan a Abelardo de la Espriella ven el respaldo de Trump como un banderazo muy grande«, en sintonía con su mensaje de campaña de «firmes por la patria», afirma la académica a France 24.
A su juicio, el gesto presiona al presidente Gustavo Petro, le recuerda que la tensa relación bilateral no quedó atrás y sirve a la vez como afirmación ideológica: para Washington, dice, no hay margen para «apoyar a un comunista».
El resultado, según Flechas, es una movilización que corre para los dos bandos, debido a la gran polarización que marca al país.
No obstante, el empuje tiene límites. «Consolidará a los que ya están convencidos, pero a los indecisos les da miedo tomar un bando», más allá de su visión sobre la postura de EE. UU., advierte.
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El analista político Gabriel Cifuentes apunta, por su parte, a una esfera de influencia más allá de la reacción del electorado al endoso de Trump: específicamente en el apoyo a las campañas y, particularmente, a la de Cepeda.
«La cercanía de De la Espriella con funcionarios del Gobierno estadounidense, como (el subsecretario de Estado) Christopher Landau, ha generado una sensación de que los apoyos mal habidos, en caso de haberlos por parte de Cepeda, serían castigados. Eso puede generar un impacto directo en maquinarias políticas que apoyaron a Petro en 2022 y que están favoreciendo a Cepeda; y eso podría costarles apoyos en la costa caribe, donde hacen presencia estas maquinarias», apunta Cifuentes.
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¿Sin zanahoria ni garrote?
En sus mensajes de apoyo, el mandatario estadounidense calificó a De la Espriella como un líder “inteligente, fuerte y decidido” e incluso se comparó con él.
«Abelardo lucha incansablemente por, y ama a, su gran país y pueblo, tal como yo lo hago por los Estados Unidos de América. ¡Como presidente, Abelardo tendría un éxito tremendo liderando a Colombia», dijo Trump en su red social Truth, el 2 de junio pasado, dos días después de la primera vuelta.
Pero, para Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk Analysis, ese respaldo es por ahora más simbólico que material.
En diálogo con France 24, el experto sostiene que sigue siendo «neutral» en términos prácticos, porque se descontaba que, como ha hecho en otros países, Trump apoyaría a cualquiera que enfrentara al aspirante de izquierda. La clave, señala, es que el presidente estadounidense todavía no ha puesto sobre la mesa ni la zanahoria ni el garrote, según quién gane.
La zanahoria, agrega Guzmán, sería un paquete de asistencia militar o económica. El garrote, sanciones o inclusiones en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Y eso, advierte, podría cambiar incluso antes de la votación.
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Guzmán menciona que ese respaldo al candidato de extrema derecha no ha sido ignorado por la izquierda, que ha presentado ya las declaraciones de Trump como una muestra de la injerencia de EE. UU. en la soberanía colombiana. Y, ante una eventual derrota, esa reacción podría incluir atribuir a Washington una interferencia en el proceso, agrega el experto.
En todo caso, el desenlace marcará el rumbo de la relación bilateral, como lo ha reiterado el presidente de Estados Unidos.
Si gana De la Espriella, explica Guzmán, es probable que se profundice la cooperación militar y de inteligencia, que mejoren algunas condiciones para la inversión estadounidense y que el país se alinee más con las prioridades estratégicas de Washington en la región.
Colombia quedó, por ejemplo, excluida del Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad hemisférica de la Administración Trump, que nació como una alianza de factores de derecha en el continente en torno al tema del narcotráfico, pero sin la participación de tres de los países más protagónicos en el fenómeno, sumando también a Venezuela y México.
«La expectativa del Gobierno de Donald Trump es poder tener unas relaciones más funcionales con un nuevo mandatario en Colombia y, en particular, creo que Trump y Rubio tienen la expectativa de que en Colombia puede haber un gobierno más comprometido en la lucha contra el narcotráfico», evalúa Andrés Mejía Vergnaud, consultor y analista político.
Este experto cita también factores de percepción que podrían recibir positivamente la intervención de Trump de cara al balotaje: «Hay sondeos que muestran rechazo hacia el personaje de Donald Trump, pero las encuestas también revelan que más del 80% de los colombianos considera importante tener buenas relaciones con Estados Unidos».
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Del otro lado, si gana Cepeda, Sergio Guzmán prevé mayor tensión: más escrutinio sobre funcionarios cercanos al Gobierno, un alza en las solicitudes de extradición de miembros de grupos armados ilegales y más presión económica.
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Soberanía, la palabra defendida por la izquierda
El reproche de injerencia tiene voces de peso.
El presidente Gustavo Petro respondió a Trump que «cuando un país interviene en las decisiones de otro país, muere la libertad» y le recordó que la Constitución colombiana prohíbe los apoyos y dineros extranjeros en las campañas.
Petro ha sido muy crítico de la posición de Trump y el pasado 4 de junio aseguró, incluso, que los «aliados» del «Gobierno de Estados Unidos» en Colombia «vienen de la gobernanza narcoparamilitar». Esto luego del apoyo manifestado por el republicano a De la Espriella.
Y Cepeda, alineado con Petro, calificó el aval estadounidense de «apoyo abierto y con tinte injerencista».
La controversia trascendió al interior de Estados Unidos también: una veintena de congresistas demócratas estadounidenses y un grupo de eurodiputados emitieron pronunciamientos en defensa de la soberanía democrática colombiana.
Aun así, Flechas relativiza el costo electoral de esa discusión.
«Aquí (en Colombia) pesa más el voto de opinión. Al ciudadano de a pie lo que le preocupa es su diario vivir«, sostiene: la economía, la salud —las fallas de los prestadores de servicios médicos o la falta de medicamentos— y la educación pesan, a su juicio, más que el debate sobre la injerencia.
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Un vaivén de sensaciones ante Trump
Mejía Vergnaud introduce otro elemento; y es que el apoyo de Trump podría tener una incidencia mayor de la que muchos estudiosos reconocen, gracias a la influencia de las redes sociales en la formación de posiciones políticas, particularmente entre los jóvenes.
«Aunque no tenemos datos que nos permitan dictaminar exactamente la respuesta, mi impresión personal es que en este momento, ese endoso de Trump y la promesa implícita de unas mejores relaciones bilaterales pueden ser un factor a favor para De la Espriella en términos netos», estima el experto.
Los analistas revisan además el impacto que la aparición de Trump en el escenario electoral colombiano podría tener sobre el objetivo común de ambas campañas: los votantes moderados o de centro.
Para Mejía Vergnaud, «las posiciones de un líder muy caracterizado de derecha como Trump efectivamente pueden incidir en ese sector en particular; al menos para una parte de ellos puede generar una reacción de rechazo».
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El candidato de las tres nacionalidades
Hay otra cuestión en el centro de este debate: el vínculo de De la Espriella con Estados Unidos, más allá de lo político.
El candidato, ciudadano estadounidense desde 2023 y financista de campañas republicanas, posee, además, triple nacionalidad: colombiana, estadounidense e italiana.
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El dato alimenta una discusión jurídica abierta, recuerda Flechas: una postura sostiene que la naturalización estadounidense lo haría incompatible con el cargo; otra, que la Constitución permite a los colombianos por nacimiento conservar varias nacionalidades. No hay, hasta ahora, una decisión que lo inhabilite.
Para su electorado, agrega la analista, esa cercanía con Washington lo muestra «serio» y «legal», alineado con el Gobierno de Trump.
Por ahora, los números acompañan la apuesta. Los sondeos de la última semana dan a De la Espriella como favorito por un margen que ronda los siete puntos: Guarumo y Ecoanalítica para ‘El Tiempo’ lo ubican en 52,6% frente al 45% de Cepeda; AtlasIntel para ‘Semana’ estira la ventaja a ocho puntos, y el Centro Nacional de Consultoría (CNC) la acorta a menos de cuatro.
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No obstante, el electorado y los analistas ven con prudencia las encuestas luego de que, en la primera vuelta, las consultoras apuntaran como ganador a Cepeda, pero en los resultados en las urnas el más votado fuera finalmente De la Espriella.
En todo caso, la incógnita que deja Guzmán seguirá abierta después del domingo 21 de junio: cuándo, y de qué lado, Trump decide mover la zanahoria o el garrote.
Con medios locales
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