SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. – Ayudar a una persona que atraviesa un problema de salud mental no significa resolver todas sus dificultades ni asumir el papel de un terapeuta.
La primera respuesta debe centrarse en escuchar, mostrar comprensión y facilitar el acceso a ayuda especializada cuando sea necesario.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) coinciden en la importancia del acompañamiento y la intervención oportuna, especialmente cuando existen señales de sufrimiento intenso o riesgo de suicidio.
Una de las recomendaciones fundamentales es evitar las críticas, los juicios y las expresiones que minimizan el sufrimiento.
La psicóloga estadounidense Marsha Linehan, creadora de la terapia dialéctico-conductual, ha desarrollado un enfoque que combina la aceptación de las experiencias emocionales con el aprendizaje de habilidades para modificar conductas perjudiciales.
Desde esta perspectiva, reconocer que una persona está sufriendo no significa aprobar todas sus decisiones, sino comprender su experiencia antes de intentar ofrecer soluciones.
Escuchar con atención, permitir que exprese sus sentimientos y preguntarle qué necesita puede contribuir a establecer una comunicación de confianza.
El acompañamiento también requiere acciones concretas.
La especialista australiana Betty Kitchener y el investigador en salud mental Anthony Jorm impulsaron el modelo de Primeros Auxilios en Salud Mental, destinado a enseñar a la población cómo reconocer dificultades psicológicas y ofrecer apoyo inicial.
Este enfoque incluye escuchar sin prejuicios, proporcionar información apropiada y orientar hacia los servicios profesionales.
En la práctica, familiares y amigos pueden ayudar a buscar un psicólogo o psiquiatra, facilitar una cita, acompañar a una consulta o mantener contacto periódico.
Sin embargo, deben respetar la autonomía de la persona y evitar imponer diagnósticos o tratamientos por cuenta propia.
Reconocer una posible crisis constituye otra responsabilidad importante.
El NIMH recomienda preguntar directamente sobre pensamientos suicidas cuando existan motivos de preocupación, ya que abordar el tema no aumenta por sí mismo el riesgo de suicidio.
Entre las señales de alerta descritas por la OMS figuran el aislamiento social, los cambios intensos de ánimo, las expresiones de desesperanza y las manifestaciones sobre quitarse la vida.
Si existe peligro inmediato, la prioridad es permanecer con la persona cuando resulte seguro hacerlo, reducir el acceso a medios con los que pudiera hacerse daño y solicitar asistencia de emergencia o atención médica urgente.
Estas situaciones requieren una respuesta rápida y no deben tratarse únicamente mediante consejos familiares.
El apoyo debe continuar más allá de una primera conversación. Mantener la comunicación, respetar los tiempos de recuperación y colaborar con necesidades cotidianas puede ayudar a que una persona no enfrente sus dificultades en aislamiento.
Los organismos especializados también recuerdan que quienes acompañan necesitan reconocer sus propios límites y cuidar su bienestar emocional.
La familia y los amigos pueden formar parte de una red de apoyo, pero no sustituyen la evaluación ni el tratamiento profesional.
La ayuda más útil consiste en combinar cercanía, respeto, atención a las señales de riesgo y acceso a los servicios adecuados.
Mélenchon presenta el programa con el que busca llevar a la izquierda al poder en Francia: estas son sus promesas
Afirmado en las encuestas como el rival más probable de la ultraderechista Marine Le Pen e…





