NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Bristol Myers Squibb puso fin a su asociación con la compañía de terapia celular Cellares, un acuerdo que buscaba ampliar la capacidad de fabricación de Breyanzi, su terapia CAR-T utilizada para tratar linfomas y otros cánceres de la sangre.
Un portavoz de Bristol Myers explicó a Reuters que la compañía determinó que Cell Shuttle, la plataforma de fabricación desarrollada por Cellares, no podía satisfacer los requisitos necesarios para producir Breyanzi a escala comercial. Cellares no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios de la agencia.
La decisión vuelve a poner en primer plano uno de los principales desafíos de las terapias CAR-T: su compleja fabricación. Estos tratamientos requieren extraer células inmunitarias del propio paciente, modificarlas en laboratorio para que puedan combatir el cáncer y posteriormente introducirlas nuevamente en su organismo. Aunque este tipo de terapias ha transformado el tratamiento de algunos cánceres hematológicos, su producción continúa siendo costosa y técnicamente exigente.
Un tratamiento que supera los 1.000 millones de dólares en ventas
Breyanzi recibió su primera aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2021. Desde entonces, el tratamiento ha ampliado su presencia en el mercado y en 2025 generó 1.360 millones de dólares en ventas, según los datos citados por Reuters.
Bristol Myers y Cellares habían firmado en 2024 un acuerdo valorado en hasta 380 millones de dólares. Como parte de esa alianza, la farmacéutica había reservado capacidad de producción para terapias CAR-T en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
La compañía aclaró que la finalización del acuerdo afecta únicamente a Breyanzi y a su proceso de fabricación aprobado, por lo que la medida no implica necesariamente el abandono de otras actividades relacionadas con la producción de terapias CAR-T.
Cellares anticipa una reducción de personal
Antes de conocerse públicamente la identidad de Bristol Myers, el director ejecutivo de Cellares, Fabian Gerlinghaus, había comunicado en LinkedIn que la empresa había perdido a un “gran cliente farmacéutico”.
El ejecutivo señaló que la situación obligaría a la compañía a ajustar el tamaño de su plantilla. Reuters indicó que Cellares tampoco respondió de inmediato a consultas sobre posibles despidos.
La ruptura de la alianza refleja las dificultades que todavía enfrenta la industria para trasladar las terapias celulares personalizadas desde procesos altamente especializados hacia modelos de producción capaces de atender una demanda comercial a gran escala.
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