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NUEVA YORK,EE.UU./ AGENCIA RT.- Los teléfonos móviles se han convertido en un artículo indispensable para la comunicación y conectividad desde gran parte del mundo; sin embargo, a pesar de todos los beneficios que ofrecen, estos también pueden provocar efectos negativos en el funcionamiento cognitivo y la salud mental.

En ese contexto, científicos estadounidenses y canadienses de distintas disciplinas decidieron investigar el efecto que tiene bloquear el acceso a internet, clave para la conectividad de los teléfonos inteligentes, en el estado de ánimo, la salud mental y la capacidad de atención.

Entre los principales resultados del estudio se destacó una reducción de los síntomas depresivos, que los investigadores situaron por encima de la que suele observarse con antidepresivos y en niveles similares a los asociados con la terapia cognitivo-conductual. 

El estudio también encontró una mejora de la atención sostenida, equivalente, según los investigadores, a revertir alrededor de 10 años del deterioro típico relacionado con la edad. 

La capacidad de atención suele disminuir gradualmente después de los 40 años, de acuerdo con el trabajo. 

Otro hallazgo interesante fue que los efectos no se limitaron al periodo durante el cual los participantes estuvieron desconectados. La salud mental y el bienestar continuaron mejorando después de que se restableciera el acceso a internet. «Estos resultados demuestran que usar menos los teléfonos inteligentes puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra capacidad para concentrarnos», señaló Noah Castelo, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Alberta.

En cuanto a los efectos negativos, estos pueden variar según factores individuales, como la edad, la frecuencia de uso y el tipo de contenido, pero en general están relacionados con la dependencia de lo que estos dispositivos ofrecen.

Sobreestimulación digital

Una investigación reveló que el uso excesivo de teléfonos inteligentes ha generado que muchas personas generen una «dependencia o adicción» a estos dispositivos debido a la necesidad de búsqueda de ‘recompensa’.

Los científicos explicaron que esto se debe a que el cerebro utiliza la dopamina para recompensarnos con una sensación de placer cuando realizamos actividades clave para nuestra supervivencia, como comer o explorar cosas nuevas. Hoy en día, los teléfonos inteligentes ofrecen una ruta rápida y constante hacia esa misma recompensa a través de un flujo infinito de información y notificaciones.

El problema es que esta sobreestimulación digital altera el equilibrio cerebral: debilita la corteza prefrontal, que es la zona encargada de controlar nuestros impulsos, y activa la amígdala, responsable de las emociones. Como resultado, nos volvemos mucho más propensos a sufrir ansiedad de usar el móvil y nos cuesta enormemente frenar la tentación de mirarlo a cada momento.

Falta de sueño y depresión

Mientras, otro estudio demostró que el uso excesivo de pantallas por las noches afecta gravemente el descanso de los adolescentes, quienes ya experimentan cambios biológicos naturales en su reloj interno. Durante esta etapa, el cuerpo les pide de forma natural acostarse y despertarse más tarde.

Sin embargo, la estimulación visual y mental de los dispositivos interfiere con este ciclo, retrasando aún más la hora de dormir y reduciendo las horas de descanso real. Esta falta crónica de sueño, sumada a la constante exposición digital, está estrechamente vinculada con un aumento significativo del riesgo de sufrir síntomas depresivos.

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