SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.-La psiquiatra y geriatra dominicana Daisy Acosta presentó la conferencia “Prevención de la demencia: el papel de la salud pública” durante la IX Semana de la Investigación Científica de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, UNPHU.
La directora del Banco Nacional de Cerebros de esa institución advirtió que los procesos neurodegenerativos, especialmente los vinculados con la enfermedad de Alzheimer, pueden comenzar años antes de que aparezcan problemas evidentes de memoria o dificultades para realizar actividades cotidianas.
Acosta explicó que existen 14 factores de riesgo modificables asociados con la demencia. La lista incluye baja escolaridad, hipertensión, pérdida auditiva, colesterol LDL elevado, obesidad, tabaquismo, depresión, inactividad física, diabetes, consumo excesivo de alcohol, traumatismos craneales, aislamiento social, contaminación del aire y pérdida visual no tratada. La Comisión de The Lancet sobre demencia calculó que actuar sobre estos factores durante las distintas etapas de la vida podría prevenir o retrasar cerca del 45 % de los casos en el mundo.
El potencial de prevención podría ser mayor en América Latina debido a la elevada presencia de factores cardiovasculares, desigualdades educativas y dificultades para acceder a servicios de salud. Diferentes modelos regionales han situado esa proporción entre aproximadamente el 54 % y el 56 %, aunque los porcentajes varían según los países y los factores analizados.
Acosta también destacó el papel protector de la educación y citó estudios realizados en Chile en los que el deterioro cognitivo fue 5,6 veces más frecuente entre personas con baja escolaridad que entre aquellas con mayor nivel educativo.
La investigadora presentó además los resultados de LatAm-FINGERS, un ensayo clínico con 1.065 adultos de entre 60 y 77 años realizado durante dos años en 11 países, incluida República Dominicana.
El programa combinó actividad física, alimentación saludable, entrenamiento cognitivo, control de factores cardiovasculares y participación social. Los participantes que recibieron acompañamiento estructurado mostraron una mejor evolución de la cognición global, la memoria episódica, la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento que quienes recibieron orientaciones más flexibles.
Acosta pidió que estos hallazgos sean incorporados a las políticas públicas y que República Dominicana actualice su estrategia nacional frente a las demencias. El país adoptó un Plan de Respuesta a las Demencias para el período 2020-2025, por lo que en 2026 resulta más preciso hablar de su renovación o sustitución por una nueva planificación.
La investigadora sostuvo que prevenir el deterioro cognitivo no depende únicamente de decisiones personales, sino también de políticas de educación, salud cardiovascular, protección ambiental y atención a las personas mayores.
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